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los procedentes de los residentes particulares, funcionarios españoles a cualquier nivel estuvieran presentes físicamente o a través de un encargado Incluso se fijaron cupos de café y cacao a precio más bajos que el de tasa con destino al Ejército y a las islas Canarias. En los años 50, 5 1 52 y 53 la balanza de comercio exterior guineana consigue modestos, pero muy sustanciosos superávit, de los que se desprenden importantes divisas a ia m e t r ó p o l i La etapa posterior al 58, en la que se subdivide Guinea en dos provincias de de j u re se fijan precios de protección para los productos, se libera de Aduanas al entrar en la metrópoli y por vez primera aparece en los presupuestos generales del Estado una partida de 30 millones de pesetas destinadas a ayuda para obras provinciales guineanas E! posterior y profundo cambio político desde el 64 al 68, derivado de la concesión de un Estado de autonomía, condiciona la evolución financiera y privada de Guinea. Por un lado, el presupuesto autónomo (ingresos percibidos por Hacienda regional) y por otro, ayuda y colaboración (fundamentalmente provisto por España) Los precios de protección tienen aproximadamente unos diez años. La balanza de pagos con Guinea no existe, al menos de forma oficial. Destaca la cifra de importaciones de productos españoles valorados en mil millones de pesetas (esto es, una cuarta o quinta parte de nuestras exportaciones totales al continente africano en el año 1967) Existen partidas invisibles, como transferencias de capital, f l e t e s s e g u r o s elementos corredores de balanza. El Estado español, como tal entidad, jamás tuvo benef i c i o alguno en las relaciones con Guinea, lo que no significa- por otro lado- -que no existieran ingresos en cuentas corrientes particulares de individuos concretos y definidos, íntimamente ligados a la Administración española. La corrupción, las malversaciones y los abusos de confianza hacen factible que durante los últimos cuarenta años grupos económicos y empresarios españoles hayan tenido unas rentas, fruto de su inversión y de trabajo, que después de liberadas de los impuestos e invertidos en mayor o menor porcentaje en el t e r r i t o r i o son trasvasadas a la metrópoli e ingresadas en la renta nacional. Existen docenas de empresas españolas en las que trabajan millares de productores, cuyo origen hay que bus- carlo en las referidas fuentes. España, hay que destacar, ahorra puesto que paga en mercancías, productos que de otra forma deberían de pagar en divisas. Veinte millones (cosecha media del cacao) 12 millones (madera) y 10 millones de dólares (café, aceite palma, cocos... suman 42 millones de dólares de media, cantidad nada despreciable a la hora del mantenimiento de divisas. Durante el 68 la Península recibe maderas por un peso total de 364.225 toneladas. El Sindicato Maderero se crea en el 36. La cantidad de madera guineana llegada a España pasa de 14.170 tonelas métricas (1930) a 70.701 toneladas métricas v e i n t e guaje y expresión de Emilio Romero) fue colaborador del almirante Carrero Blanco y se le atribuyó haber pertenecido al Servicio de Información Exterior de la Presidencia. Según Trevijano, jamás había estado en Guinea antes del 69; no era necesario, puesto que sus funciones, ¿las podía ejercer el ex gestor administrativo Francisco A r m i jo? A n t e tal estado de cosas, parece t o t a l m e n t e lógico que tras la demanda de Antonio García- Trevijano y Forte contra Emilio Romero por una información y comentarios de s u corresponsal en Nueva York, José María Carrascal, la A d m i n i s t r a c i ó n- -q u e por aquel entonces ningún favor parto de beneficios, que, naturalmente, rebasan la capacidad del erario. Necesita el dinero y lo solicita de la antigua m e t r ó p o l i Las negociaciones son lentas con Madrid, y Macías pierde la paciencia y se lanza a una desenfrenada campaña antiespañola, cuyos objetivos son los emporios madereros. Después sucederían los incidentes de las banderas y las vejaciones la los representantes diplomáticos y a los españoles. Los colonialistas han sido vencidos- -d i c e en Bata, en la plaza del R e l o j- -y yo os pido, hermanos, que, por Dios, no les peguéis más. Macías se refugia en su nuevo Palacio Presidencial en Bata (él evita en todo momento estar en Malabo) que, junto al puerto y a un hospital y viviendas, ha realizado una empresa francesa en donde una de las principales accionistas es la secretaria y cuñada de un conocido abogado en M a d r i d Puesto que no existe efectivo para solventar los pagos, existe un contrato en donde el importe de las realizaciones son amortizadas en maderas que salen temporalmente para Francia, aunque la repoblación forestal brille por su ausencia. Según A. N. R. D. sector renovado, III Congreso (Alianza Nacional de Restauración Democrática) útilísima fuente para toda la documentación del presente libro, afirma que estando el país al borde de la ruina económica, las únicas personas con un ingreso regular son el presidente, algunos miembros del Gobierno, el Ejército y la Policía. La industria y la producción están moribundas. Transportes, comercio, comunicaciones y Bancos están paralizados. Reina el paro. Hay señales inconfundibles de mala nutrición en el pueblo, y es casi imposible encontrar elementos básicos como sal, jabón, ropa, pan... El racionamiento de los productos disponibles no favorece a los miembros del Gobierno y la Presidencia, puesto que semanalmente para éstos el avión de Iberia- Lage, y a través de la Embajada, efectúa la compra e n la plaza p a r a los aludidos destinatarios. G u inea es hoy primera potencia en el mundo en lo que se refiere a número de refugiados, apatridas y desprovistos de protección jurídica. Todo un t r i s t e récord de represión y ahogo económico, cultural y humano Extracto del capítulo XVII del libro Guinea: Materia Reservada de Rafael Fernández. Editado por Sedmay, años después. En el 63 la cifra llega a 300.000 toneladas métricas y en el 66 a 363.713 toneladas métricas (resumen Pyresa, 10 de marzo de 1969) El cacao entre tanto es controlado a través de un intermediario. Según el escritor Jesús Infante se trata de Mariano Calviño de Sabucedo Gras, presidente del Sindicato del Cacao (Organismo dependiente de la Presidencia del Gobierno y no de la Organización Sindical) y que funciona hasta el año 1969. Es el que se encarga de las cuotas de importación y exportación del cacao de Guinea Ecuatorial. No se desembolsó cantidad alguna, pero aquellos fondos servían para alimentar cajas negras en Presidencia dei Gobierno, a través de las cuales se abonaban determinados servicios. Don Carlos Arias Navarro (posterior presidente tras el suceso de la calle Claudio Coello) cortó dichas subvenciones. Dentro del capítulo de colaboradores, Antonio García- Trevijano, notario excedente (según len- debía al fair- play de Emilio Romero- -declinó su veredicto hacia el ex notario de Jarandina. Tras la independencia, el 12 de octubre de 1968, el caos financiero en que cae la A d m i n i s t r a c i ó n guineana es patente. Por otro lado, Macías Nguema Biyono (en Guinea está totalmente prohibido utilizar últimamente los nombres propios de origen español. En su lugar, al presidente se le puede denominar también Papa Macías tiene la obsesiva convicción de que quieren derrocarle y eliminarle los grupos de los madereros españoles que apoyaron en las elecciones a Bonifacio Ondó Edú. También dudaba de sus oficiales de la Guardia Nacional, a quienes prometió ascensos que no hizo realidad. Tras las dificultades presupuestarias, a la par que una gran y desconocida capacidad de virulencia demagógica, trata por todos los medios de prevenir los peligros de la insumisión tribal y dei irreductible caciquismo con el re- 25