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Carmen Diez de Rivera, directora del Gabinete de Presidencia Si el capital no cambia de nanas, tule semira igual Lo peor que nos podría pasar es que nos llegara un Pínochet L LEGO la primera mujer a un puesto de responsabilidad en el nuevo Gobierno. Y se armó el revuelo. Y todo por eso, por ser mujer. Los periódicos no se limitaron a dar la escueta nota del Boletín Oficial del Estado debajo de una vulgar foto de carné. Quisieron (quisimos) enterarnos de a l g o más. Y empezaron las llamadas telefónicas. Guando, por fin, dimos con ella: A mí nadie me fia preguntado nada. Eso que se fia publicado no creo que sea precisamente lo que más me defina. Habiar de quiénes son los padres de una persona, sobre todo cuando esa persona lleva desde los diecisiete años emancipada, viviendo fuera de casa, no tiene ningún sentido. Carmen Diez de Rivera y de Icaza, treinta y tres años, ha sido nombrada directora del Gabinete del presidente del Gobierno. Nunca se sabe lo que puede pensar un cargo público. Así que lo mejor es preguntárselo. Preferiría que hateáramos dentro de unos días, cuando todo esté un poco más reposado y ya no tenga que andar de cabeza. Además han llamado también muchos compañeros suyos y no quiero establecer discriminaciones. No me gustan nada las discriminaciones. De acuerdo, no hay entrevista. Pero una llamada telefónica, cuando al otro lado hay alguien con las cosas claras, puede dar mucho de sí. Esto es lo que dio la íiuestra. TENGO CARA DE ESPÍA RUSA Yo esperaba una simple nota de mi nombramiento. Y punto. Fui la primera sorprendida de todo este revuelo. Desde entonces no hago más que arrancar fotografías de carnés viejos. De su nombramiento han llamado la atención varias cosas: por una parte, y a un nivel superficial, el hecho de 22 que su Imagen física no responda exactamente a la que estamos acostumbrados a ver en las mujeres que desempeñan una función pública. Por otra, el comprobar que toda su carrera en la Administración se ha desarrollado en puestos cercanos al presidente Suárez. Lo de mi aspecto es posible. Yo siempre he dicho que tengo cara de espía rusa. Puede que no responda al tipo de funcionaría que estamos acostumbrados a ver. En cuanto a mi relación profesional con Adolfo Suárez puedo decirle que su nacimiento fue puramente casual. Yo, después de estudiar Políticas e Idiomas, empecé a trabajar en la Revista de Occidente y más tarde en la Sociedad de Estudios y Publicaciones, dirigida por Xavier Zubiri. Cuando estaba allí me ofrecieron ir a Televisión. Era entonces director general Adolfo Suárez, a quien yo no conocía absolutamente de nada. Al principio me daba la típica pereza de cambiar de trabajo, pero luego me pareció interesante ver de cerca cómo funcionaba eso de la Administración, así que fui. Estuve como jefe de la Secretaria de la Dirección General y luego pasé al Servicio de Relaciones Internacionales de RTV. E. Este fue uno de los trabajos que más me interesó. Mi estancia en Televisión coincidió con el paso por la Dirección General no sólo de Suárez, sino también de Juan José Rosón, Rafael Orbe y algún tiempo (poco) con Jesús Sancho Rof. En este punto y un mes después de que cesaran a Pío Cabanillas como ministro, pedí la excedencia voluntaría. Pensé que el mundo internacional, en el que yo estaba entonces trabajando muy a gusto, no iba a ir, a partir de ese momento, por buen camino. Y me marché. Luego, cuando ya llevaba algún tiempo trabajando en la Telefónica y debido a una circunstancia tan fortuita como la muerte de Herrero Tejedor, Adolfo Suárez fue nombrado delegado del Gobierno en Telefónica. Como verás, en ambos casas nuestra relación fue casual. La primera vez que me llamó expresamente a colaborar con él fue para organizarle el gabinete en la Secretaria General del Movimiento, y yo, con mucho gusto, se lo organicé. Mi trabajo ahora en la Presidencia del Gobierno va a ser también de estructuración. Esta es una palabra que considero importantísima: estructurar. Y luego que cada uno en su campo actúe con plena libertad. ESPAÑA EMPIEZA A SER NUESTRA La charla, iniciada con una tímida petición de fotografías y un usted distanciador, se fue haciendo fácil. Vamos a hablarnos de tú, ¿no? Asi parecemos dos señoras. Lo cierto es que hablar, cuando no existen reticencias y se tiene algo que decir, no es nada complicado. A mí, en una situación normal, no me interesaría la política como profesión. Como ciudadana sí, por supuesto. Si esto fuera Suecia, ¡ojo! digo Suecia, no Inglaterra, yo no estaría aquí. Pero en estos momentos del país creo que todos debemos trabajar. España empieza a ser cada vez más nuestra y, o la sacamos adelante entre todos o desde el cielo no va a venir nadie a hacerlo. Eso es lo malo, que estábamos acostumbrados a que pensaran y decidieran por nosotros, mientras que nuestra única preocupación era la de criticar. Y, la verdad, es que había muchas cosas criticables. Pero ahora, cuando tenemos que empezar a construir entre todos, vendrá lo más difícil. Porque no basta con que se cambie la cara de los políticos. Mientras el capital siga en las mismas Una mujer, en Presidencia Naturalidad y feminidad. Un vo estilo- -e l de Carmen de Rivera- -e n Castellana, nueDiez 3. illHllhÉlilitl iaiiMi. miiH i.i i! Iiiinm Iiriu iHlii Jtaiif. imiinFrmí ini- n n- mr-