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HISTORIA Testimonio de IVIanuel Hedilla por M. García Venero. Ediciones Acervo. 629 páginas su vida por la idea y mantener, desde entonces, una conducta consecuente, según su conciencia, en la línea que iniciaron y trazaron, durante breve tiempo, los mejores. Testimonc de Manuel Hedilla en sí mismo considerado, es claramente reivindicatorío de la figura biografiada. El propio Lloréns ilo reconoce así. Paro holgaría tal confesión a cualquiera que se enfrasque en la lectura de esta vasta obra. Del hecho de que los textos hayan sido detenidamente revisados por Hedilla, antes de darlos a la estampa, se deduce una cierta parcialidad en el enjuiciamiento de algunos de tos acaecimientos en que nuestro personaje se vio envuelto. Ni lo afirmo ni lo niego. Prefiero dejar la última palabra a los historiadores de una época tan controvertida como la que abarca este volumen. Sólo compulsando opiniones, perfectamente documentadas, podrá llegarse a una conclusión, conclusión que, ciertamente, escapa a mi breve reseña. Lo que no cabe es rechazar o aceptar sin más cuanto aquí se relata. Aquellas fueron horas de confusión, de ardi. mientos y hasta de vacilaciones y perplejidades. Se luchaba a vida o a muerte, y si cabe hablar de frustración entre algunos de los falangistas, lo mismo cabría decir de otros grupos que también aportaron su granito de arena a la preparación y desarrollo del Movimiento. Sin embargo, para bien o para mal, la fuerza de Jas circunstancias exigió no pocos sacrificios y renunciamientos, tanto por la violencia como por la persuasión. Desde el punto de vista literario, Testimonio de Manuel Hedilla no es precisamente una obra de arte, pero tampoco carece de atractivos. Está escrita con escasa inspiración, y la prosa apenas levanta el vuelo sn contadas ocasiones. García Venero se limita, con una frialda rayana en la despreocupación, a anotar este o aquel dato, esta o aquella peripecia, y poco más. Por lo que los hechos así contados pierden calor, se deshumanizan. Hay claridad expositiva, eso sí, pero falta emoción. Y al caso es qús la odisea de Manuel Hedilla, por su tremendo dramatismo, de lo que menos carece es de emoción. A pesar de todo, la materia manejada es tan noble y apasionante, posee tai valor intrínseco, que la lectura de estas páginas no pesa en absoluto. Jcsé Luis Vázquez- Dodero REPÚBLICA DE LAS LETRAS ¿Tendrá lugar, pese a todo, I homenaje a García Lorca del Ayuntamiento de Fuente Vaqueros? Bien clara está la oposición de la famila de Federico. El otro- -el no oficial proyectado mucho antes y al que se ha calificado de popular por sus casi seis mil adhesiones recibidlas hasta ahora- -sí que cuenta con el apoyo y agradecimiento de líos herederos de García Lorca. No habrá, pues, confusión alguna, como ha ocurrido en los homenajes alicantinos a Miguel Hernández, de los qus por cierto- -como ya augurábamos -se han suspenHubo conferencias de Andrés Amorós (sobre Pérez de Ayala, en la Fundación Universitaria Española) y de José Luis Cano (scbre la Generación del 27, en Puente CuJtural) Actuaciones de Juan Gil Albert y Leopoldo Azancot- -autor y crítico, sobre la obra del primero- -seguidas del coloquio habitual en las sesiones del ciclo Lite -atura viva de la Fundación Juan March. Presentaciones de Jiibros c o m o Descargo de conciencia de Pedro Laín Entralgo, que por las desicamadas cosas que allí se dijeron en organizado coloquio abierto entre el profesor Laín y sus interrogadores- -dortor Vega Díaz, Raúl Morodo, lázaro Carreter y Buero Vallejo- -resultó uno de los actos político- literarios más importantes de las últimas semanas; o como Tierra en la carne de Santiago C a s t e I o- -nuestro compañero de A B C que presentó I libro en galeradas y leyó muchos de sus poemas- -en el Aula Poética de! Ateneo. Y también lecturas poéticas, en el Instituto de Cultura Hispánica, de Antonio Fernández Molina- -su libro inédito ¿Soy un sapo, un gato, un siete? presentado por Alfonso López Gradoli; José luíante- -obra inédita- presentado por Leopoldo de Luis; y Alicia Cid- poemas inéditos- presentada por Rafael Morales. ¿Escándalo en i Premio Puente CuUtural, como se rumoreaba? No, porque todo que- A mucho antes de ponerse a la venta este libro en España se h a b í a desencadenado Ja polémica acerca de él. El autor. García Venero, y el supervisor (el propio biografiado) anduvieron a la greña, por decirlo de un modo gráfico, debido a ciertas diferencias de opinión. No habría h e c h o falta que el editor reprodujera las dos cartas abiertas de ambos personajes, publicadas en un periódico madrileño de la farde, para que no pocos de los lectores de Testimonio de Manuel Hedilla recordasen al penoso episodio. La razón, para quien en verdad la tenga. Mi cometido es de crítica literaria y ni entro ni salgo en el fondo de la cuestión planteada tan destempladamente por dicha correspondencia. Tampoco entro en la actitud, netamente favorable, que Antonio García Galán- L 6 pez toma en su Introducción para una de las partes. Distinta opinión me merece el breve, vibrante y sincero Prólogo de José Antonio Lloréns Borras. Porque si el primero defiende, en concreto, al hombre, el segundo, con criterio más amplio, h a c e la apología de una lidea. Y ilas ideas siempre han sobrevivido a los hombres. Equivocado o no, Lloréns razona sobre el falangismo y piensa que, pese a la adulteración padecida en el transcurso de los años, la doctrina joseantoniana sigue vigente en la actualidad. n medio de la confusión reinante, y de las continuas deserciones que se han producido y se están produoiendo, a la valiente afirmación de Lloréns Borras hay que reconocerle, al menos, si mérito de la fidelidad. El que estas líneas escribe es falangista- declara- Aunque por razones de edad no participó en aquella primera época de la Falange, tuvo el tiempo suficiente, y la ocasión, para arriesgar Y A. Torrente Ballester. dido varios actos y quizá los otros no lleguen a buen fin. Peto ante la negativa de los García Lorca, y ante la claridad y dureza de sus argumentos, ¿no tendremos suspensión gubernativa también ai homenaje popular a Federico en este año del XL aniversario de un asesinato político- -como dice la famiijia en su nota- -que tan amargo acento ha puesto sobre el nombre de Granada La semana literaria, en creciente escalada de actividades, ha sido muy pródiga en actos y aconteceres, tanto en Madrid como en provincias. Sin sa lirnos de la Granada de García Lorca, ahi tenemos las dos conferencias, tan clarificadoras, de Torrente Bailesler. ¿Qué hacer, pues, con la literatura? se pireguntaba en la primera de ellas. Y respondía: Al menos, seguir dando testimonio del tiempo en que vive el escritor cosa que han oividado- -añado yo- -muchos poetas descailificadores de todo lo que no sea esteticismo a ultranza. En Valladolid- -escaparates de la Librería Vigor- -reaparecieron las pintadas nazis. Desde Palma de Mallorca, donde reside, Camilo José Ceta ha enviado su divertida e irrebatible Carta a mis verdugos Y en Madrid, la sucesión de aconteceres literarios ha sido tal, que sólo cabe aquí la más escueta nómina de algunos de ellos. B. Laín Entralgo. dó registrado en el acta de un Jurado que presidía, como en años anteriores, Claudio Rodríguez. Este y Ángel García López se abtuvieron de votar. Manuel Ríos Ruiz votó por Décadas y mitos del granadino Vicente Sabido. Y por sóJo dos votos- -de Luis Antonio de Villena y de Javier Lostalé- -salió premiado el libro Pérdidas Mancas de Eduardo M a r o Ibars. Pocos votos han sido, sí, pero ningún otro poeta obtuvo más. Jacinto López Gorgé 67