Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
E N este momento hay una U G T afecta al s e c t o r renovado dei P. S O E. y otra U. G. T. leal al sector histórico del mismo Partido Socialista Obrero Español. La división de la Unión General de Trabajadores, como todos los acontecimientos de su historia, ha sido paralela a la del Partido. O c u r r i ó en el Congreso que celebró en Toulouse en 1973, cuando se verificó lo que los veteranos de la U G T llaman el pucherazo de los advenedizos a ella. Acudieron éstos al Congreso, procedentes dei interior de España, con unas credenciales en las que figuraban, notablemente inflados, los efectivos con que contaban en la clandestinidad. No podían esperar los miembros veteranos, habituados a la honestidad interna que siempre caracterizó a la U G T que se falsearan datos, que se inventasen afiliados, que se m i x t i ficaran las ideologías. Ellos eran socialistas de toda la vida: tipógrafos, panaderos, albañiles, metalúrgicos... Mas los recién llegados, procedentes del comunismo y de la cristianodemocracia, ten í a n un denominador c o m ú n eran gente del f o r o Si bien no pretendemos afirmar que los miembros de la dignísima abogacía española sean personas expertas en triquiñuelas, en pucherazos Eso, de ninguna manera. Lo cierto es que, en un abrir y cerrar de ojos, los jóvenes abogados, procedentes del interior, del comunismo y de la cristianodemocracia, consiguieron desplazar de la C o m i s i ó n Ejecutiva de la Unión General de Trabajadores a los hombres que venían rigiéndola en e! exilio desde hacía muchos años, quizá demasiados. Así salieron de la Ejecutiva M u i ñ o. Paliares, Martínez de Veiasco, Torregrosa y otros ugetistas de limpio historial que se remontaban, en algún caso, a! a huelga revolucionaria de 1 S 17. LA UNION GENERAL DE TRABAIADORES, ESCINDIDA POR GALA EN DOS leridad. Sin e m b a r g o los tiempos cambian, y por eso se pudo dar el fenómeno en Toulouse (Tolosa, como debemos escribir en castellano) de hacer leaders de la noche a ia mañana. Menos mal que los jóvenes abogados laboralistas contaron para dar cierto decoro socialista a su Ejecutiva con personas como Ramón Rubial, veterano luchador vizcaíno: Nicolás, Redondo y Juan igle- sias, a quienes no podrán los viejos ugetistas ponerle más tacha que la de colocarse en situación ancilar respecto a los que siempre intentaron manejar a su a n t o j o a la U G T y al P. 8. O. E. La presencia de estos últimos, que ahora se ha fortalecido en la reciente renovación de la Comisión Ejecutiva del sector feüpense de la U. G. T. es un factor apreciable para la posible reunificación de ambos sectores. Pues no hay que olvidar que existe una U. G. T. histórica, tortísima en el exilio y compuesta en el interior por trabajadores de sólidas convicciones, mantenidas en las peores circunstancias. El P. S. O. E. y la U. G. T. históricos no establecen por ahora ninguna distinción entre sus afiliados. Quien posee carné de la organización política lo tiene asimismo de la sindical y a la recíproca. Cuando operen en la legalidad será el momento en que los cotizantes de la U. G. T. optarán por pertenecer o no ai P. S. O. E- aunque todo socialista ha de ser obligatoriamente miembro de un sindicato de la U. G. T. como dejó establecido Pablo Iglesias. Hueiga del 17 Punto fuerte de partida UNA COMISIÓN EJECUTIVA Todo esto no quiere decir que no exista una Comisión ejecutiva de la U. G. T. enteramente distinta de la del P. S. O. E. (S. H. Ninguno de los miembros de una forma parte de la otra. Preside la de la U. G. T. una de las figuras patriarcales del Obrerismo español, José Gómez Egido, y la componen; Felipe Ronda, vicepresidente; Lázaro Movilla, tesorero; Isaac Pérez, secretario, y Felipe López, Francisco Biedma, José Alarcón y Benito Guaza, vocales, así como tres más en el exterior. Esta ejecutiva fue designada el pasado mes de enero por el Comité Nacional, formado por los secretarios de las Federaciones provinciales. Es la primera que tiene una existencia relativamente tranquila, pues seis Comisiones ejecutivas, anterioras a la escisión de Tolosa, dieron sucesivamente con sus huesos en la cárcel. El C o m i t é Nacional había acordado convocar un congreso c o n j u n t o de U. G. T. para el próximo mayo, propósito que, conocido por el otro sector, motivó la sorprendente convocatoria del suyo, al que no invitaron a sus antiguos compañeros. R. L. Una. U. G. T. leal, y otra, afecta al renovado P. S. O. E. González Un socialista del interior LIBEKES: DE LA NOCHE A LA MAÑANA Y a estos hombres, afiliados a la U G T desde hacía treinta o cuarenta anos, les sustituyeron algunos a quienes les habían dado carné un par de meses antes. Nunca en la historia de las organizaciones sindicales españolas se había visto un caso semejante. Ni Indalecio Prieto, con su enorme empuje, ni Julián Besteiro, con su prestigio ¡nl: electual, habían conseguido tal ce- 25