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L final se armó. Fuertes aplausos y fuertes pateos. Gala es empujado un poco torpemente hacia las candilejas, y los pateos y los abucheos arrecian. En el patio de butacas, en el entresuelo, hay trifulca, y se riñe a gritos. Gala sonríe y acepta. En torno a un excelente y sugeridor decorado de Vicente Vela- -que hizo también el de Anillos para una dama Gala nos cuenta con ingenio y finura una historia burguesa en la que se dan todos los datos y todos los modos de la psicología victoriana, y acaso el defecto máximo del teatro benaventino, que és el de la inmovilidad dialogante. Lo que pasa es que Gala es capaz de hacer interesantes a dos momias con tal de que puedan mover la lengua. Es difícil achacar verbalismo a unos personajes a los que Antonio Gala hace hablar. La utilización de los personajes homéricos- -U I i s e s Nausica, Penélope- -no está obligada por ninguna razón profunda y reveladora de otras realidades más cercanas a la nuestra, sino como resorte del intachable ingenio verbal de nuestro autor. Yo creo que las protestas de una parte del público, la parte social y políticamente beligerante, fue contra la delectación y la prolijidad con la que se expone un problema doméstico, cuyas motivaciones están largamente sobrepasadas por la sociedad. Realmente es un asunto que está fuera de las preocu- A GAIA, PATEADO EN EL ESTRENO OE ¿POR QOE CORRES, OLISES? Victoria Vera se exhibe en la obra con el pecho completamente desnudo paciones generales, y la simple estética del matrimonio, s u s avatares y todo eso, aun contado con primor, parece que no interesa. Pero a otros, por lo visto, les interesa. Y de ahí que se armara al final. Pienso que el nivel al que está siempre la invención de Gala y su talento expresivo, merece mucho respeto. Gusten o no sus comedias. Gala es un autor considerable. Las teticas de Victoria Vera, muy bien. Es un encanto su creación de Nausica, como es un encanto el dominio escénico de Mary Carrillo y la graciosa desenvoltura de Alberto Glosas. Finalmente diré que yo aplaudo a Gala. SI no hay ocasión de aplaudirle dentro, se le aplaude fuera. Carlos Luis Alvarez de Sábado Gráfico La mayoría son de adhesión, pero otras contienen amenazas procedentes de un sector ultra que, cada vez que aparezco en público, cosa cada día menos frecuente, aprovecha para gritar su disconformidad hacia mi persona. Parece ser que incordio demasiado, y en un país donde hay más personas rabiosas que perros no debe sorprender este tipo de reacción En estos momentos Antonio Gala tiene aplazada una seria de Televisión, una comedia musical, Carmen, Carmen en compás de espera, y algunos problemillas más como consecuencia de sus artículos. Hay sectores- -continúa diciendo el autor -que no- están conformes con Antonio Gala, no con ¿Por qué corres, Ulises? Es una comedia mucho más contenida que Las citaras colgadas de los árboles pero quizá entonces no existía aún esa aureola exitosa de la que hoy me han rodeado. Pero el autor no pudo siquiera dirigir al público esas palabras que todos esperábamos: La comedia no es de destape físico, sino moral, y si yo soy partidario de ese destapa moral, no voy a intentar evitarlo Hay personas que suscitan un poder de convocatoria, y esc tiene sus duras y sus maduras. La empresa del teatro me habló de ia posibilidad de evitarlo no sacando entradas a la venta, paro me pareció una tontería. No se trata de un hecho aislado, no se puede separar de mí trayectoria personal. Opino con j n valor que, a veces, me da miedo. El estreno era si momento idóneo para sxpresar esta protesta antiadhesión, pero me complació, se demostró que el país está vivo y ha sido un hecho insólito dentro de los estrenos que últimamente han sido tan fríos como una mujer propia después de diez años. ¡Y menos mal que sólo han sido p- rotestas! Gala: Siempre que salgo en público los ultras me atacan E L pasado viernes, día 18, se estrenó en el teatro Reina Victoria la comedia original de Antonio Gala ¿Por qué corres, UMses? Al final, al aparecer el autor, un grupo numero- so expresó de forma violenta, ruidosa y ostensible su protesta. El que no se sorprendió lo más mínimo f j e el propio Antonio Gala: Yo recibo gran cantidad de cartas por mis artículos Arriba, Alberto Glosas y Victoria Vera en una escena de ¿Por qué corres, Ulises? A la izquierda, Antonio Gala sale a saludar y una salva de pateos y abucheos caen sobre él. Cuando el autor intentó hablar una parte del público se lo impidió. Fue una imagen patética la de Antonio Gala, asustado, empequeñecido, sin atreverse a hacer frente al público que le era hostil.