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N la madrugada del pasado domingo, día 19. un grupo de soldados norteamericanos protagoni z ó un grave altercado en el interior de un céntrico establecimiento madrileño, al provocar una pelea en la que resultaron lesionadas v a r i a s personas, una de las cuales no ha podido ser identificada hasta el momento y s e encuentra en paradero ignorado. El citado suceso s e produjo sobre las 4,30 horas, en la primera planta del drugstole situado en los bajos del inmueljle aúmerQ 24 de la calle de VeJázquez, y en presencia de numeroso público. Aproximadamente, una docena de soldados U. S. A. vistiendo indumentaria militar paiticgjaron en la reyerta, que comenzaron dos de ellos al golpear a varios clientes espafíoles que s e encontraban en la barra de dicho establecimiento. Nada más producirs e este agresión, todos los soldados norteameri c a n o s que estaban acomodados en el local intervinieron en la pelea y asimismo participaron en la misma algunas otras personas que trataron de evitar que cayera sobre ellos el aluvión de golpes que propinaban los militares estadounidenses. Los soldados extranjeros utilizaban los cinturones de su uniforme y propinaban contundentes golpes con las hebillas de éstos. También resultaron alcanzados algunos clientes por las patadas que propinaban con sus botas militares. lÁ SOLDADOS SACARON A PATADAS DEIL lÁKiXL A LA VICTIMA El enfremamiento que se produjo alcanzó momentos dramáticos y adquirió tintes de suma gravedad al quedar Inconsciente un hombre en la acera de los pares de la calle Velázquez, a pocos metros de la puerta del drugstore El citado, que al parecer había intervenido en la riña desde el comienzo de la misma y que era uno de los clientes españoles, ftie golpeado salvajemente durante unos minutos, y pajb ido en e! suelo hasta perder el conocimiento, por un grupo de norteamericanos que consiguieron acorralarlo. Según testigos presenciales del hecho, la víctima 42 E MADRID mi mm w m m smvAJEMENrE m SMMNS 1. S. 1. R fBña lumuitiioi en el hru om de la calle eláz iiez de esta brutal agresión pudiera haber fallecido a cauíSa de! tremendo castigo que recibió por parte de sus agresores, q u e mostraron un ensañamiento sin límites. El aspecto que ofrecía su cuerpo cuando pudo ser rescatado de entre el bosque de piernas que lo golpeaba era tan precario y lastimoso, que hizo temer a los allí presentes por su vida. Al ser recogido del suelo estaba totalmente inconscieI te. Los soldados norteamericanos lo habían sacado a la calle a patadas, después de que la enérgica acción del personal del establecimiento determinara que los contendientes fueran expulsados del local. Varios de los testigos presenciales trasladaron al agredido hasta el interior de un coche. Inesperadamente, cuando s e disponían a conducirlo a un centro asistencial, otro vehículo se cruzó delante y, sin que nadie supiera encontrar explicación a los hechos, el cuerpo del agredido fue introducido en este segundo automóvil, cuyo conductor se apresuró a abandonar el escenario de la pelea en dirección a la calle Goya. Se desconocen por el momento más datos sobre esta confusa desaparición, ya que no s e tienen noticias de que haya sido asistida en ¡ningún centro médico de la capital persona alguna de las características que presentaba este hombre, del que, por otra parte, tampoco se conoce la identidad, pues no era cliente asiduo del local en el que se originó el altercado. iá SEIS SOXJltAIMQS W 3 S: m W (3 m A HA S A S DE IXMtREJOM Fue tal la confusión y el alboroto q u e se produjo en aquellos momentos, que nadie supo reaccioirar anie este hecho, y hasta, se dio ei caso de que algunas de las personas que se enconteaban en el drugstore abandonaron el local- -que quedó practicamente vacío- -presas de una fuerte e x citación nerviosa. Por todo ello, muchas de las consumiciones no fueron abonadas y, aunque no hubo que lamentar destrozos en el mobiliario del salón, el establecimiento registró pérdidas ante la acción de las personas que s e marcharon sin pagar y la postara de quienes desistieron de entrar en el local al apercibirse d e l escándalo, que duró largo tiempo y congregó a un numeroso grupo de curiosos en la calle. La reyerta comenzó en el mostrador d e 1 drugstore frente al stand de libros, situado a pocos metros de la entrada, y por unos minutos muchos de los clientes participaron en la pelea, a causa de la cual resultaron contusionados de menor importancia. Las dotaciones del Departamento de Orden Público que hicieron acto de presencia en el lugar de los hechos procedieron al arresto de seis de los subditos norteamericanos que participaron en las agresiones llevadas a cabo. Los soldados extranjeros detenidos como participantes en la reyerta tumultuaria fueron presentados en la Comisaría del distrito de Buenavista e identificados como milflares del Ejército de los Estados ¡Unidos afectos a la base Ü. S, A. de Torrejón de Ardoz. La aprehensión de los citados s e llevó a- bo ttasándose en la agresión de que fueron í jeto clientes espaiíoles que s e encontraban en el citado establecimiento. Uno de estos últimos, Fernando Málaga Castillo, d e dieciséis años, hid o de ser asistido en ei Equipo Quirúrgico de ¡a calle Montesa. El citado joven fue a! c Hizado por ios golpes de los militares norteamericanos cuando pretendía evitar que varios de ellos se ensañasen con el hombre que más larde fue alejado tan misteriosamente del lugar de los hechos. Los subditos estadounidenses conducidos al centro policial y presentados ante el comisario de guardia fueron identificados como Alien Grober Thomas, d e veintitrés años; Galiagher Patrick Dennís, de diecinueve a ñ o s Humphrey Lee Matews, de veintiún años; Mayory Kenneth Darrel, de veinte años; Grier Bodesíck Lewis, de veint e años, y Johnson James fiicbard, de diecinueve. UOS JtíEaSESOBES, ASÜCMEADOS Y COíOnRA üW raiAMERICA Aunque por el momento no han sido defínitivamente establecidas las causas que die ron lugar al incidente, parece que algunos de los soldados U. S. A. profirieron insultos contra España en repetidas ocasiones. Aunque no se ha podido confirmar fehacientemente este extremo, para algunos de los testigos presenciales ésta pudiera haber sido la causa que dio origen a la pelea. En el momento de cerrar nuestra información se ignora todo sobre la situación y la identidad del hombre que fue recogido del suelo y en estado tan crítico que hizo temer a los testigos presenciales que era ya cadáver. Como apuntábamos líneas atrás, la ausencia de datos y pistas que permitan la identificación de esta persona puede dificultar las gestiones de las autoridades, ya que no s e tiene conocimiento de que haya pasado por ningún centro asistencial. Por todo ello, la desaparición del lesionado, si es que no resultó muerto durante la agresión, es altamente sospechosa. Quienes presenciaron e! desarrollo de los hecAios abuchearon a los agresores estadounidenses y dieron gritos contra ios norteamericanos cuando éstos fueron arrestados por la Policía.