Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
TRES SECCIONES QUE OERK N LA UNiVERSAUDAD DE UN DIARIO imCÚ ABC vÉmaaas A ILiOiidres, París, Nueva York, Berlín, Lisboa... todos los estros mundiales donde se genera la información internaeional son de preferente atención en las p e i n a s de A B C. Una extensa red de profesionales dtS. periodismo, con un sentido objetivo, documentado y marcadamente informativo, abren desde- los centros vitales de la notida, el pnlso del mundo. Constituye esta sección una de las más valiosas muestras del valor period tico del Diario. Carnestoltes reduce a Chejov a la probiemática vaieociana. mánticos que lentamente han ido cayendo sobre Shakespeare (el período isabelino no era rom ¿tíico, ese valor no había nacido estéticamente, aunque de otra parte sea una constante humana) brota un trabajo del máximo interés. Insisto: porque las brujas son meigas, la tempestad y la noche son gallegas, y tEUtibién, la lengua. L HORT DELS CiRERERS DE CHEJOV, POR CARNKTOLTES El grupo valenciano carnestoltes (Carnestolendas, Carnaval) nos trae al Alfil el Jardín de los cerezos que reduce deliberadamente tas significaciones. El propio grupo 10 dice: de lo que se trata es de hablar de Valencia y sobre Valencia Es, a mi ver, una inducción excesiva, tanto del teatro como de Chejov. La pieza e s trasladada al esquema social de la Restauración, y una vez ahí se ahonda en claves de valor doméstico y particular, aunque la generalización sea fácil, o por lo menos viable. Sobre todo me ha gustado el montaje, su sentido plástico y ágil, y la estudiada interpretación. Por supuesto que la atmósfera de abatimiento, de un tiempo perdido sin remedio, de triste falsedad, que es la de El jar dín de los cerezos encuentra un buen camino para la reflexión contemporánea. Y esto los valencianos lo hacen muy bien. Caries Luís Alvarez La ge a nacional, sus hombres, sus preocupaciones y su proMaxiática a todos los niveles. 5 u diario vivir y su continuo suceder. Un capitulo al que en las páginas del periódico se presta especidL atención dado el carácter de ario de difusión nacional que con prioridad sobre los demás tuvo A B C desde su creación. Una farsa para un buen farsante Ho le busques tres piernas ai akaide de Pedro Mario Heirero, en el Alcázar la salida de! Alcázar rtte decía el querido Marwlo Pilares que de cjando en cuando conviene vohrer al teatro naíf al románico del arte escénico, a 1 a ingenuidad estructura! del planteamiento, nudo y desenlace... Me decía esto y otras cosas. El fondo de la conversación era la farsa de Pedro Mario Herrero, el autor, que tan esperanzadoramente llegó al teatro con la Balada de los tres inocentes y que ahora nos da a Garisa en salsa verde. No le busques tres piernas at alcalde es la exposición cómica de un tipo extraído de la galería nacional de picaros: el alcalde- queganó- la- guerra. Este alcalde es malandrín y puñalero, aparte ds ser de derechas, y usa una pierna ortopédica que siempre está perdiendo en la cama de alguna putueia como éi dice. Tiene una santa mujer un jefe de municipaíes, un amigo médico que está enamorado tímidamente, en silencio de la santa mu- A El pulso y el- latir de la capital a través de un irameroso y eGeaz equipo de reporteros, es pla nado cada mañana en las páginas del Diario imcido en Madrid. La nAe, as babitantes y su cotidiana problemática son tratados desde un ángido objetive, verídico y práctico. Con él deseo de que Madrid sea ami iame te conodido por los mádirileños. ¡Le esperamos en las páginas de A B C! A B C es de fácH adquisicimí mmkpj r jcmníto (fe venta en la tof dad éa nii iro jer Hay una celestina de muy buen ver, un inspector del Gobierno, Un cura rojo. Pero sobre todo hay Garisa. Garisa es el rompeolas de la farsa, el punto en que confluye y desde el que se expande toda la comicidad del asunto. Maldita la gracia que tienen los demás. La dirección y la interpretación, exceptuando a Antonio Garisa, es de una mediocridad que enturbia el valor de juguete que tiene esta farsa. Es sencillamente penosa la interpretación. Y es lástima porque Pedro Mario Herrero ha creado buenos tipos y buenas situaciones. Es una alegrfsima comedia en la que Garisa tapa los huecos que puede, aunque no pueda taparlos todos. Los efectos, comose dice, son de buen estilo teatral, y el humor satírico del autor, de calidad. La respuesta del público es constarrtemente favorable. En la noche del estreno subrayó con muchas risas los g o l p de ingenio y también ese específico repertorio gestual de Antonio Ga-