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fe Uri Geller Srujos de todo el mundo, ¡unios! con Simón González, uno de los organizadores último Congreso de brujeria. del dalos en Israel. En 1970, el corresponsal de Time en Jerusalén h a b í a comunicado que Geller comenzó sus demostraciones ante grupos de soldados, en reuniones privadas y en teatros, representando su repertorio de trucos y proclamando que poseía poderes psicokinéticos Tuvo al comienzo un gran éxito, pero se sospectió de él cuando un grupo de psicólogos de la Universidad hebrea logró duplicar todos sus aparentes poderes y declaró que era un fraude. Abandonó su país en desgracia. LA OPINIÓN PE L EXPRESS Fracasó en Francia, donde le descubrieron sus trucos Uri Geller se marchó de Francia sin aceptar el desafío de los magos profesionales. Pierre Accoce, en el semanario L Express explica en el número correspondiente ai 25 de noviembre- 1 de diciembre de 1974, el verdadero misterio Geller: lebres, no se han desanimado. Invitados con Geller por Philippe Bouvard a Radio Luxemburgo, han imitado al inimitable torciendo ellos también llaves y cucharas, en presencia de Raymond Devos y de Daniel Lacker, ujier. Fue un encuentro acalorado. ¡Esto es prestidigitación! exclamaron Geller y sus fieles. ¡De eso es de lo que le acusamos! respondieron los magos. Calmados los ánimos tras la marcha del telépata, quedan en pie algunas cuestiones. Geller, a pesar de todo, ha hecho andar relojes viejos; hay testigos dispuestos a jurarlo; en respuesta a esto, Kassagi ha rebuscado en su biblioteca y ha encontrado el recuerdo de Giovanni Bosco, llamado Juan Bosco, nacido en Turín, el santo patrono de los magos: De 1850 a 1883 se exhibió ante todas las cortes de Europa. Y ya utilizaba esta jugada Algunos relojes, abandonados desde hace años, tienen los ejes bloqueados por la grasa coagulada con el polvo. Recalentados por el frote de la mano, con un toque discreto a la cuerda, se ponen en marcha por unas horas. Otros, que tienen gastadas las puntas de los ejes, basta con darles la vuelta para que anden unos minutos. tud para movilizar las imaginaciones. Conocemos ya el fenómeno de la histeria colectiva que lleva a algunos espectadores a ver mucho más de lo que nosotros mostramos dice Kassagi. Es incluso uno de los recursos de nuestros espectáculos. Con Geller han sido batidos los records Los editores de Nature la revista científica más respetada del mundo, publicaron con muchísimas reservas el testimonio de dos expertos americanos que sometieron a Geller a algunas pruebas en el Standford Research Institute, y que confesaron que les había hecho vacilar. Todo el mundo se puso a gritar que la Ciencia se inclinaba ante el taumaturgo, descuidando deliberadamente el carácter limitado de la experiencia, negándose a escuchar las reservas. Tampoco se ha hablado de lo ocurrido en Gran Bretaña. Del documento telefónico grabado en cinta magnetofónica por Kassagi con ocasión de su conversación con Don Coolican, periodista del Daily Express en Londres, resulta que Uri Geller eludió toda confrontación con físicos, confrontación que quería organizar la revista New Scien- tación se había celebrado, naturalmente, con resultados satisfactorios para el telépata. Majax y Kassagi se niegan, sin embargo, a tomar por lo trágico la fiebre Geller Dentro de poco no quedará nada de todo esto- -dicen- No es la primera vez, ni será la última que aparecen en nuestras filas uno de estos personajes; Ocurre casi siempre cuando los acontecimientos mundiales crean un clima de inquietud general. Entonces es fácil movilizar la atención de las gentes que tienen miedo y que buscan algo sobrenatural para encontrar en ello la esperanza que la realidad les niega Lo mismo que en Francia y en Gran Bretaña, donde los magos han ofrecido en vano a Geller cinco mil libras para enfrentarse con él a puerta cerrada, en todas partes del mundo el clan de los profesionales de la ilusión está alertado. ¿Resistirá mucho tiempo Uri Geller a la presión de esos profesionales? Andrija Puharich, su mentor, que le metió en la magia sobrenatural en 1971, ¿no ha previsto que algún día tendría que reconvertirse? En la página 159 del libro que le ha dedicado se puede leer una frase reveladora: Un día, automáticamente, Uri D URANTE su breve estancia en Francia, el telépata y médium Uri Geller no ahorró esfuerzos. Lanzó un disco, un libro, movilizó á los periodistas. Voluble, predicó, agitando los hogares, entusiasmando a los devotos, haciendo pasar un escalofrío de misterio en una gran movilización de relojes sacados, de pronto, de su modorra. Pero ha rehusado el desafío que los ilusionistas le hicieron. Es una decisión irrevocable: Ni aquí ni en ninguna otra parte me enfrentaré con los magos Y, tembloroso, con mirada de tango, explicó: Esas gentes me hostigan, me odian La evasiva, ¿decepcionará a sus partidarios? Le han visto doblar el acero. Pero taimbién le han visto renunciar a confundir a los escépticos, a los que discuten la índole de su poder, que aseguran que el secreto de sus jugadas figura en los manuales de magia y que se jactan de i- eproducirias a voluntad. Profeta de un tiempo nuevo en que la estructura de las moléculas se disolvería como un azucarillo, en que serían violadas las leyes de la física que han permitido construir nuestra sociedad técnica, Geller ¿tendría miedo de enfrentarse con los defensores de la razón? Vendedor de libros En unos almacenes madrileños firma ejemplares de su libro. tist Sin embargo, durante la estancia de Geller en Francia, él mismo y sus fieles afirmaron repetidamente que tal confronGeller podrá curar a sus semejantes Automáticamente también encontrará clientes ya bien condicionados... OPINIÓN DE THE N E W YORK TINES Uri Geller confiesa haber hecho trampas El The Hew York Times Magazine del 11 de agosto d 1974 publicaba una entrevista con el antiguo paracaidista en su bonito apartamento de Manhattan, en la calle 57, en el que alternó animadamente los cuentos sobre sus poderes con sus planes para redimir al mundo. Con gran candor admitió ante el periodista que había consentido hacer trampas para aumentar su fama y su fortuna rápidamente. En Israel, por ejemplo, su agente escribió los números de las matrículas de los automóviles de las personas que llegaban a uno de sus- shows añadiéndoles las descripciones de los conductores. Luego se lo dijo a Geller para facilitarle sus adivinanzas. Esto contribuyó a formar una ardiente atmósfera de hostilidad hacia él, que le animó a dejar su país. 61 HISTERIA COLECTIVA Pero nadie podrá jamás hacer andar aquellos relojes a los que una pieza rota ha paralizado para siempre el mecanismo. Asegurar lo contrario es cosa de charlatanes. Y el pretender haberlo visto con sus propios ojos, demuestra el poder de sugestión, la Infinita capacidad que tiene el hombre para tomar sus deseos por realidades. Ese es el verdadero misterio de Geller: su apti- LOS RELOJES: UN TRUCO CONOCIDO DESDE 1850 Kassagi y Gerard Majax, los campeones del desafio que Geller ha rehusado, ilusionistas cé-