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Marghaní Mítica por José María Gil Robles. -Editorial Ariel, 315 págs. 350 ptas. cierto es que ios hechos dan la razón a Gil Robles. Lo más valioso del libro io constituyen aquellos trabajos en los que el autor demuestra su innegable talla de jurista experto en derecho político y de Jiotnbre público cuya ideología está íntimamente enraizada con los principios del derecho público cristiano. Sus trabajos revelan una sólida formación humanística y constituyen u n a muestra coherente y fundarñentada de la ideología demócratacristiana. P e r o esencialmente Bon un motivo de meditación para el lector interesado en estas materias. En uno de ellos saca a la luz un tema que en los últimos años t a sido tergiversado con el claro afán de desprestigiarlo. Me e s t o y refiriendo al papel imprescindible que los Parlamentos juegan en toda democracia. Gil Robles señala la diferencia existente entre el Parlamento, una institución, y el Parlamentarismo, que es un sistema con la evidente tara de hacer difícil la estabilidad de los Gobiernos. No se concibe una auténtica democracia siri aquel órgano deliberante que además de elaborar leyes fiscaliza la labor del Gobierno y es emanación de la solDeranía nacional a través del sufragio u n i v ersal. Confundir, pues, ambos conceptos revela un deseo manifiesto de desprestigiar uno de los pilares básicos del Estado de derecho que asegura la división de poderes. No quiero terminar este comentario s i n dedicar unas líneas al espléndido escrito dedicado a la defensa de los derechos humanos. Aquí es donde se revela, quizá más que en ningún otro momento, el político de honda formación demócratacristiana y el jurista de primera fila cuya personalidad trasciende de la labor m á s o menos acertada de sus años de líder derechista en tiempo de la República. Emilio Contreras HmiBLICA DE U S inRflS El regreso de Coipus Barga y los problemas del Ateneo han polarizado la actualidad litefaria de los últimos días. El propio Corpus Barga- -a quien recordamos emocionadamente como acompañante y guía de Antonio Machado en su éxodo a Francia hasta instalarle en Colllure- -ha hecho algunas precisiones acerca de lo que se ha dicho sobre su regreso a España. De todos modos el gesto de Augusto Assfa- -el de donar las 75.000 pesetas de su reciente premio Ramón Godo para iniciaf una ayuda que han secundado otros escritores y periodistas- ha emocionado e incluso sorprendido al anciano novelista exiliado, hoy casi indigente. Camilo Iosé Cela, en su Carta abierta al decano de ios escritores españoles le ha ofrecido, además, su casa de Mallorca para cuando el frío del invierno- -el cierzo del Guadarrama- -lo eche de la meseta Mientras tanto, en el Ateneo prosiguen los actos culturales: lectura poética del gran actor mejicano Ignacio López Tarso, y conferencias del conde de los Andes- -sobre gastronode silla- -ja un par de metros del estrado! -roncaba a silbido batiente. Dos actos multitudinarios: la inaguración de la exposición de pinturas haif de Lola Mcántara- ¡qué emocionante la presentación del catálogo, firmada por el padre da la criatura: nuestro, gran Manolo Alcántara! donde se dieron cita escritores de toda clase y condición- ¡el todo Madrid de la pluma! y hasta bo- OCOS hombres púMicos de la España presente tienen u n a experiencia política tan larga e intensa como José María Gil Robles, 76 años. El hecho de haijer fundado Acción Popular cuando tenía treinta y dos años le vinculó desde muy joven a los problemas comunitarios del país. Ha sido, pues, protagonista y expectador de primera fila de uno de los períodos más dramáticos de la historia de España. El libro comienza con un epílogo al volumen primero de sus memorias. La tesis de que la guerra fue la conclusión inevitable de un largo proceso de enfrentamiento sin cuartel entre dos bandos políticos irreconciliables queda reafirmada cuando escribe las organizaciones obreras, y a su frente el partido socialista, no acertaron a concebir el nuevo régimen la República) como la coyuntura propicia para una radical y necesaria transformación de la sociedad española, sino c o m o un simple instrumento de dominio del adversario... el resto lo hicieron la intransigencia de los grupos de derecha Habrá quienes jugando a adivinos rechacen tai diagnóstico. Pero con ser muy respetables tales opiniones, lo P Julio Caro Baroia Rosa Chacel nomía, ¿cómo no? de ia ex exiliada Rosa Chacel- -sobre Las mujeres en las galeras -y del casi Nobal- -gran acontecimiento- Alberto Moravia- -sobre Mis viajes por la Unión Soviética, China, Estados Unidos y África entre otros diversos e interrumpidos actos ateneísticos. Concluyó el ciclo machadiano de la Fundación Universitaria Española. Tras la prtmera conferencia de Dámaso Alonso- -de la que ya hablé la semana anterior- -llegaron las de Luis Rósal a- Comentario sobre un poema de Antonio Machado -y Gerardo Diego- Glosas de Antonio Acachado -r a uienes presentó- -al menos al primero, nuevo en esa plaza de Alcetiá, 93- don Pedro Sainz Rodrígue? quien por cierto ha dado otra, en el Club Politeía, acerca de la crítica literaria en la primera mitad del siglo XIX. Fueron dos conferencias, aunque- -las de Rosales y Gerardo- -dichas en un mismo acto con música estentórea a cargo de un señor que en la segunda ñla suna M AMci nmii A historia del África negra permanece para el gran público generalmente ignorada. Brumas de leyenda ocultan todavía realidades tan espléndidas y comprobadas por la investigación científica como ef antiguo Imperio de Monomatapa, en los limites de la Rhodesia actual, que alcanzó un considerable desarrollo y en 1629 rindió vasallaje a la Corona española; el ejército de doscientos mil hombres de la primitiva Ghana, bajo la dinastía Cissé, poderoso contingente militar apenas superado en su época por las grandes potencias de Oriente y Occidente; la singular Monarquía cristiana r por C. González Echegaray. -Editora Nacional. 454 págs. 375 ptas. del Congo, con su secuela de reyes indígenas: Diego I, Alfonso y Alvaro I, que enviaban embajadores al Papa, titulándose pomposamente en las credenciales soberanos de Ambundo, Matamba, Ouissana, Angola, Cacongo y Angoi, y señores del río Zaire Reinos negroides de antaño escindidos a dentelladas por los sucesivos invasores de turno: egipcios que convirtieron a sus vecinos del Sur del Nilo en esclavos al servicio de sus construciones monumentales; árabes que asolaron durante centurias los territorios del Este en busca de riquezas; europeos que, desde finales del siglo XV, devasta- xeadores, como Urtain y Legra, que tuvo lugar en Rayuela, y la presentación, en el hotel Mindanao, de las tres nuevas colecciones de libros de bolsillo de Editora Nacional: la Colección Ailar, de poesía, de la que habló Carlos Edmundo de Ory; la Biblioteca de ia literatura y el pensamiento universales, presentada por Femando Savater, y la Ba lfoteca de visionarios, heterodoxos y marginadlos, cuya puesta de largo corrió a cuenta de Jiriío Caro Baroja. Concluida. la actuación de éstos comenzó el asalto al canapé y al vaso de whisky por aquella multitud que abarrotaba los salones del Mihdanao. A duras penas pude hablar con Rafael Montesinos, que me anunció ia inminente- ¡por fin! -aparición de su tan esperado Bécquer donde se identifica ai verdadero autor de dos rimas apócrifas que han pasado por auténticas durante muchos años; Alfonso Grosso sólo me dijo que su nueva novela irá a manos del editor que mejor se la pague. Para acabar hoy, una pregunta ingenua: ¿qué pasa con los premios Arriba de poesía y cuento, dotados con 100.000 pesetas cada uno, que ganaron iiace ya algunos meses Ángel García López y Meliano Pelaire y no se sabe aún cuándo van a cobrar? ¿Ocurrirá como ai Café Gijón, cuya desaparición otra vez se rumorea y no desaparece nunca, en esto para bien- ¡menos mal! -de los sufridos escritores? Jacinto López Gorgé 57