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ESCRIBIÓ CHACAL DE TIPO ECONÓMICO condición impuesta. Entra en la casa y asesina, silenciosamente y por la espalda, al militar jubilado. Pero oye un ruido extraño... ¿Quién es? No importa: no dejará rastro. Regresa a Londres y da cuenta de la misión cumplida a quien se la encomendó. Todo resuelto. Solamente que para no dejar rastro, explica, tuvo que matar a otra persona también. El ejecutivo se crispa. ¿A quién? pregunta. El corso responde con frialdad: a una mujer que llegó inesperadamente, una mujer muy hermosa Cuando Forsyth me cuenta la historia, veo al joven industrial imaginando el cadáver de la hermosa mujer. Y veo al corso avanzando en puntas de pie por entre los limoneros. Lo veo porque Forsyth, que habla correcto español, empuja cada palabra con la fuerza necesaria, en ei momento preciso, dando a sus manos el temblor del crimen. Hablamos de su infancia. Sus padres tenían una modesta tienda de ropa de mujer en el condado de Kent, sureste de Inglaterra. Estuvo interno en un colegio hasta los diecisiete años. Pudo Ir a la universidad, pero no quiso: -Estaba harto de reglamentos y muros, de educación estricta. Quería viajar. Yo era hijo único. Leía mucho. Cuando no se tiene hermanos se lee. Pero nunca tuve intención de escribir. Mi afición era viajar. Y en el año 1956 vine por primera vez a España. Quería hacer un curso de español en la Universidad de Granada. Pero sólo asistí a la primera lección. Todos eran alumnos extranjeros. Me aburría. Y le dije al profesor, don Andrés Oliva, que me buscara una familia en Málaga donde pudiera a p r ender el idioma conviviendo. E n c o ntraron la familia. Aprendió español. Y en abril 62 En mayo de 1962 le enviaron a París. El problema argelino estaba en su momento álgido. El país, dividido en dos bandos. -La O. A. S. había jurado matar a De Gaulle. La situación era caótica. Se hablaba de guerra civil. Reuter me ordenó que siguiera a De Gaulle a todas partes. íbamos un centenar de periodistas. No porque los actos a los que acudiera el general fueran importantes, sino porque estábamos seguros de que aten- tarían contra su vida. Había que estar allí. A finales de septiembre de 1963 empecé a pensar en Chacal la historia del asesino a sueldo, solitario, sin nombre... Algún día escribiría esta historia. De París, a Berlín Este. Diariamente los alemanes intentan pasar el muro. Caen acribillados a balazos o son sorprendidos y humillados en la noche. Las tropas yanquis y rusas se desafían a poca distancia. Forsyth teme que pueda estallar una tercera guerra Forsyth baja at pueblo a comprar butano, vino, pan... En la foto de la derecha, conversa animadamente de aquel mismo año se marchó a Tánger: -A fe interesaba ver cómo se hacia el contrabando. Hice todo lo posible por embarcarme en una de aquellas lanchas. Pero mis padres se presentaron en Tánger. Pensaban que mi vida tomaba una orientación peligrosa. Y me hicieron regresar a Inglaterra. AÑOS DE CORRESPONSAL DE PRENSA Forsyth sirvió dos anos en ¡as Fuerzas Aéreas Británicas. Se hizo piloto. Estuvo a punte de quedarse para siempre en el Ejército. Aquella vida le gustaba. Abandonó esa profesión para hacerse periodista En el condado de Norfolk ejerció tres años y medio un periodismo completo: Hacia de todo: sucesos, arte, discursos para el alcalde... Y de aquí saltó a Londres para pedir trabajo en Fleet Street. Hablaba francés, alemán y ruso, además de español. La agencia de noticias Reuter le contrató. Del éxito mundial de Chacal da idea esta fotografía. En ella su autor (intniíannEBiBMi