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TEATRO (ÜN DÍA DESPUÉS DE LA FEDIA) DRAMA HISTORiCO Y FAMUAR La obra de Frank Harvey, estrenada en Londres en 1972 por Deborah Kerr, ha sido puesta acertadamente en escena por Luis Escobar. El conjunto catalán Grupa 7 1 llegó ál Alfil con la obra la luso de Eugene lonesco. Tina Sainz e Irene Gutiérrez Caba, que hacen un alarde de su talento interpretativo, en la obra Un día después de la feria r p RADUCIDA por Juan José Arteohe y dirigida por Luis Escobar, ha presentado en el Eslava la compañía de Irene Gutiérrez Caba la última comedia, que sepamos, de Frank Harvey, estrenada en Londres en 1972 por la actriz Deborah Kerr y próximamente en París por M ¡chele Morgan. Esta comedia, seguro que de mucho público, podría calificarse por su ambiente, tipos y problema amoroso, como recreación de! teatro de la época imperial inglesa de finales del XIX. Su tema- -tengo entendido que basado en un cuento inglés posiblemente de ese tiempo- -no sería comprensible hoy sin estar referido a unas características sociales y temporales muy localizadas. Es un drama histórico, de la historia próxima y de un problema familiar. Esto de hacer una pieza teatral en la que todo es pasado, menos el lenguaje, resulta un experimento muy interesante. El estudio psicológico del personaje principal, Edith (Irene Gutiérrez Caba) corresponde a aquel postromanticismo femenino en colisión con el prosaísmo matrimonial que ya fue estudiado en las grandes novelas de aquel tiempo, como Madame Bovary o La Regenta. El día después de la feria a que se refiere el título es en el que Ana, la criada y casi ahijada de Edith, se queda en estado interesante como consecuencia de una incipiente aventura amorosa. A partir de este momento, no Ana (Tina Sainz) sino Edith, esposa sin hijos de un cervecero rico, orgulloso y bastante elemental, es toda la comedia. Su fracaso mati- imonia! y maternal, y la presión del medio social en que vive, la llevan a considerar a la criada- -analfabeta e infantil- -como a una hija. En su nombre, como dulce Celestina epistolar, escribirá unas cartas encendidas a Charles, el novio de Ana, que acabarán siendo más suyas que de la criadita ahijada... A la hora de la verdad, el abogado Charles decidirá casarse no con la Ana que trató dos días y conoció carnalmente, sino con la mujer que después descubrió en sus cartas amorosas. Tanto el secreto sacrificio que para Edith supone el matrimonio de su ahijada y su enamorado epistolar como las incidencias familiares y limitaciones que imponen los convencionalismos de la época... y cierto cerebratismo en la concepción de la obra, provocan una variedad de matices que sólo una actriz de la extraordinaria calidad de Irene Gutiérrez Caba puede llevar a feliz término. El melodrama, que puede desbordarse en cualquier momento, es hábilmente contenido por Irene y el buen arte de l u i s Escobar. Tina Sainz, que se acredita en este trabajo como una primerísima actriz, con Ana María Méndez, Estefanis González, Paloma Pagés y Ernesto Aura, ante tos decorados estupendamente ambientadores de Javier Artiñano, completan esta acertadísima puesta en escena. CONTINUA EL I FESTIVAL DE TEATRO INDEPENDIENTE EN EL ALFIL Después de la actuación de A Comuna de Lisboa con A ceia, de que ya di cuenta la pasada semana, llegó el grupo catalán Grupa 71 con La lliso, de lonesco, en catalán, ya conocida en su versión castellana. El grupo gustó mucho por su madurez y buen trabajo. Y el sábado se estrenó Pasodoble, de Miguel Romero Esteo, por el Grupo Ditirambo de Madrid que ya tiene una breve pero brillante historia como grupo independiente. Pasodoble lo califica el autor de opereta bufa, aunque pueda llamársele, según el propio Esteo, opereta patética y trágica. El tema es la sobremesa cotinocturna de un matrimonio, símbolo de mu- cha infrahistoria social española, que durante casi tres horas, alternando t ó p i c o s amorosos matrimoniales, sugieren con una técnica surrealista en su más variada gama, muchas otras tocatas de la reciente vida española. Los dos componentes del reparto hablan con una especial delectación, bocalizante y ritual; y el texto, en largos trozos ripiosamente versificados para adaptarlo al pasodoblismo del tema, tiene aciertos que hacen reír al público, entre monotonía, reiteraciones y tópicos que nada aportan. El escenario lo llena una mesa donde se celebran las cenas patéticamente ceremoniales, ornamentado además con horcas, cuchillos, ornamentos eclesiásticos, hachas, loros, y claro, al fondo, el pasodoble. El Pequeño Teatro de Valencia trajo Las mariposas, de Jaime Carballo, también director del grupo, pieza de marcada intención social en la que con animado espectáculo expresivo se cuenta la historia de la criada que desea a toda costa que su hijo pueda estudiar una carrera. Títeres, tipos de romance de ciego, le hacen ver las tensiones e injusticias de la sociedad hasta convencerla de la imposibilidad d e 1 proyecto. Ana opta por matar a su hijo y entregarse a la inercia de la sociedad en que vive. Por último, el Grupo Ensayo en Venta de Madrid presenta el espectáculo colectivo que ya conocíamos. Anfitrión, pon tus barbas a remolar, basado lejanamente en los equívocos de la comedia de Plauto, cuya principal virtud es cuanto tiene de espectáculo, de recursos circenses, guiño lescos, estupenda expresión corporal con alusiones críticas a muchos talantes humanos y, sobre todo, la gran calidad, especialmente, de las dos actrices. Con mucha frecuencia, de estos espectáculos sale uno admirado del esfuerzo, calidad y destreza de los jóvenes actores; de su ansia de originalidad y de un lenguaje nuevo; de sus estupendas intenciones críticas... pero todo al servicio de unos textos infantiles y desprovistos de la menor calidad. Una verdadera lástima. F. García Pavón 64 r irmTWTTmnriiHatrniMTiTM