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N ACÍ en MIddtesex. glBterra. en una tn- CBUQ qtia ¿a UsniB- ¡ay. me olvidé, era tan pequeñltS J Así empieza la historia do Jeanette, la pequeña csnianta británicBp D más bien trotamundos, que fia hecho carrera en España, aunque ahora las cosas no le marchen en plan de vacas or- ondas como cuando su éíilto con Soy rebelde- aJno más bfen en plan do vacas desinfladas. La tengo sentada anta mí, sentada a lo lyogi- en una butaca demasiado grande para ella, y Lasrlo, su marido, so dasparrama en el oxtremo opuesto del diván que yo ocupo leyendo un periódico aJatnfin. dormitando o Interviniendo a veces en nuestra conversación. Hemos charlado hofsa y horas y horas. De cuando en cuando entra BJythe. Ja niña do ambos, para beber agua, y Juego desaparece de nuevo en la alcoba paterna y vuelve a quedarse prendida en el televisor. Es monísima y urbana. Es s n ña más buena que he conocido Jamás y la más sedienta. LaszJo. húngaro, como su nombro índica, huyó un buen día de su país natal por unas niontañas quo tú las pisas y te ponen electricidad- -es decir, unas montañas acordlcJonadas para dejar secas e las gentes ávidas de respirar otros aires- superó la difícil carrera de obatáculos y se vino para acá. Las autoridades húngaras castigaron su deaíachatez privándole de la nacionalidad y ahí la tenemos, hecho un apatrida y con anhelos, aún frustrad 03. de obtener aigún día, como su mujer, pasaporte británico. Laszlo es altísimo, tiene melena y bigote, y la voi tenebrosa. Jeanette es diminuta, representa quince años, aunque tenga veintidós, y ha tía como Alicia en el País de les Maravillas, abriendo unos oíos inmensos, frunciendo una! quita gordezueia. por la que asoma un superávit de dientes superiores, accionando al hablar, hasta pl punto de convertirse en una onomatopeya con piernas. ¿Y iuogo Jcanctto? -Estuve dos años en Inglaterra y tampoco me acuerdo de nada, pero fuego me fui s Nuevs York y si ms acuerdo, iba en un trasatlántico inmenso yo soüta. aunque ma cuidaba una especia d nurs y tenis un abrigo largo que fne iiegaba hasta los suelos. Daspues, a ios tres años, me fui con mí modra en un avión dfis- hacer ei amor ni esas cosas, y cuando a nosotros ya nos marchaba todo viento an ponpe se nos presentaron un buen día y lo pasemos de bien... -Cudntame alguna ocasión, por entonces, en que lo pasaras- de mal- ¡Ah. sil. una noche. Tenia yo once años y estaba sólita en ia casa. Bueno, también estaban mis hermanos pequeños ivette y Ronnie. pero dormían en sus cunas. Uegó mi padre y nos sentamos a cenar sin decir ni uno palabra. Era todo muy patético. Al final de la cena me comunicó muy bajlio que se Iba a divorciar de mi madre y me quedé Shocked Al cabo de un rato me puse histérica: ful a la cocina y comencé a darme cabezazos contra el suelo... Pasaron unos días y mi padre aún se presenteba en casa a veces. Una noche estébamos otra vez soios porque mi madre se encontraba en cesa de ia vecina y él me dlio: Ahora ha llegado el momento de marcharme y no volví a verle basta una Navidad, no recuerdo si aquella o la siguiente, en que se presentó con muchos paquetes de regalos. Luego desapareció para siempre. Laszlo, que es muy hacendoso, se ha Ido a la cocina, aunque no para siempre, ya que liega al cabo de un rato con unos canapés, preparados con sus manos de plata. Jeanette aprovecha la oportunidad para confiarme que pasó su juventud en California. ¿Tu Juventud? -pregunto yo sobresaltado. Y me asegura que sí, claro, desde los seis a (os doce años. A mí me da un ataque de risa y ella añade entonces, no sin reluctancia, que- bueno, la juventud de Jugar- Sus compañeros de Juego eran Karen. une niña con asma, y un chaval mejicano, que fira muy marrano y lenTa mucho vello a sus diez años, y da novios, novios, aunque me confiesa tuve mil amO rea en Carifornla- recuerda sobre todo dos: Mark y Mlke, Y adopta una expresión soñadora para añadir; -A Mlke, con siete años, le besaba con Uñ gusto, Cando Jeanette cumplió doce años se notaron muy cansados de pronto del sol do C 3li foi n ¡a: vendieron la casa y con el producto se vinieron en busca de oiro sol, el de España, Su destino originario Era Tenerife, pero no sé qué les p 3 s 6 que s encontraron en Barcelona. Jeanette fue primero a ia American Schoof of Barcelona, que suena muy 85 JEANETTE Historia de una rebelde muy sosegada Por Joaquín Merino de Nueva York a Chicago para conocer a mi padre. No sa sabe por qué, Joanatte pronuncia- S h i c a g o- Nunca se sabe por qué Jaanetta habla un inglés y un castellano tan extraños. Lo que sí está claro es que ambos idiomas llevan un elevado porcentaje de acento caiaidn, Y ahorfl me está contando que vivían muy bien en- Shlcago- y yo la pregunto que si es que eran ricos y dice que no. no, que se fueron sin un céntimo- ¿erriigración se dice? pero su padre conslgulú coro carse en un Banco- No fuá íácil porque no tenía ningún titula que exhibir, pero dijo que SH habfa quemada el colegio. O la universidad, donde curs 6 sus estudios, y le creyeron. Por eso vivían bien. También me relata su primer amor, que fue un cnanlto rubio y cómo se fueron a Calllornla. cuando ella tenia aeJs años, en busca de! sol. y además porque- Shlcago- era una ciudad muy- susJa- y con muchos negros. ¿Cómo se desarrolló tu vida en California, Jeanetia? ¡Oh. era bellísimo! Se vine a vivir con nosotros una tía fastuosa que yo tenia en Londres y que se dedicaba al Stffp- TeasB Un dia ia encontró mí madra con un abrigo de pides y sóio Is braga débalo porque no le daba tiempo de cambisraó entre un club y otro. Se casó con un pintor y resulta que él no le podia