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BALSA ACALI CIEN DÍAS DE CONVIVENCIA EN EL MAR y seis CINCO hombrescumplido mujeres han una de las más polémicas y apasionantes experie n c i a s científicas en la historia de la antropología y de la navegación. A bordo de una balsa impulsada únicamente por una vela, conviviendo en una cabina de 4,10 por 3,90 metros, finalizaron el periplo a través del Atlántico. Cien días de travesía, 4.650 millas de recorrido entre Las Palmas de Gran Canaria y la península mejicana del Yucatán. La balsa Acali casa en el agua en lengua centroamericana) cum p 1 i ó todas las previsiones. A su llegada a Méjico, el doctor don Santiago Genovés, promotor de la expedición, ha declarado: Estamos vivos y nadie se ha peleado. Creo que como primer resultado ya es suficiente Su carrera de antropólogo (el doctor Genovés, mejicano, es profesor en la Universidad Autónoma de su país) d i o al organizador de la arriesgada aventura las bases para intentar el salto del océano. Ha escrito anteriormente El mono inquisitivo un estudio científico sobre el comportamiento de los seres humanos que parte de la idea de que nos diferenciamos de los antropoides en que continuamente investigamos nuestra propia identidad. Le faltaba un auténtico experimento c o n hombres... y mujeres. Las expediciones marítimas sobre balsas primitivas han estado casi siempre formadas por tripulaciones masculinas o navegantes solitarios. Ahora se intentaba conseguir la convivencia de personas de distinto sexo, que no se conocían previamente. mayoría de ellos están casados y con hijos, pero a ninguno le ha acompañado su cónyuge. Con estas condiciones pueden imaginarse las suposiciones que se han hecho sobre la validez científica de la misión Acali Para los censores más rígidos no era más que un pretexto para el libertinaje. Se ha llegado a bautizar a la nave como la balsa del amor Efectivamente, la convivencia entre hombres y mujeres se montó con un amplio criterio moral. Así, la ducha era única y sin obstáculos que impidieran- la visión fnera- dentro. No obstante, la calidad científica del doctor Genovés está fuera de toda duda y, por supuesto, los tripulantes eran mayores de edad y aceptaron el experimento con pleno conocimiento de causa. Entre el bagaje del antropólogo mejicano están los viajes con la ya legendaria Kon Tiki de Thor Heyerdal. Cada uno de los miembros del equipo tenía a su cargo u n a responsabilidad m u y LA DUCHA, AL AIRE LIBRE Con el fin de que el contraste tuviera los máximos matices, se eligieron tripulantes de diversas nacionalidades, ideologías y creencias religiosas. La profesión de cada cual también habría de ayudar al desarrollo de la travesía. Otro dato es que la -s. J! izquierda, cincc de fos navegantes: Rachida Maza ni, argelina; José María Montero, uruguayo; Elsuki Yamaki, laponés; Charles Antoni, griego, y María Bjornstan, s u e c a Arriba, la r e d u c i d a cabina donde dormían tos once miembros de la expedición. A lo largo de los cien días de travesía se mantuvo un buen espíritu entre la tripulación. Cada uno cunqilía una tarea espetífica en ta nave. 37