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IDA Y V U E L T A A L FONDO DE L O S T I E M P O S GRAN YACIMIENTO DE ARTE RUPESTRE EN LA CAVERNA DE TITO BUSTILLO está todo YALas cámaras, preparado. emplazadas; los flashes en posición; las luces, sincronizadas. Vamos a fotografiar una estrella de veinte mil años. Pese a su edad, eís aún muy joven. Es ésta su primera fotografía en color. La modelo no necesita maquillaje: está preparada desde una eternidad de calendarios esparando este momento. Se enciende el disparo. Siguen las fotos. Ahora, zonas, detalles, encuadres cortos, primeros planos: es la radiografía de una obra maestra de autor innominado, perdido en el seno y la vorágine del más insondable ainónimo. Para hacer esta fotografía- -estas fotografías- -hemos tenido que descender al fondo del tiempo a través de los c i e n metros, aproximadamente, que separan en profundidad la boca de ila cueva de Tito Bustillo de la plataforma arenosa donde terminaba nuestro objetivo. El viaje a este pequeño peldaño del centro de a tierra no ha sido fácil ni cómodo, sobre todo- mejor diríamos exclusivamente- -p a r a los novatos que formamos en la expedición. Nos guían, ayudan, preservan y garantizan un equipo de deportistas avezados al montañismo y la espeleología, del Grupo de Exploraciones Subterráneas Asturiano (G. E. S. A. Dirige la operación descenso José Manuel Suárez- Díaz Esteban, presidente del Comité regional de la especialidad, con el grupo formado por María Angeles y Eloísa Fernández Busitillo, su hermano J o r g e Vicente Rodríguez Arias, Ruperto Alvarez Romero, Julio Barcia, Ataúlfo Panlagua, Pedro González y el benjamín del viaje, José Manuel Suárez, hijo del presidente: varias escaladas y descensos a s u s catorce años. Entre nosotros van dos del grupo descubridor. Nos acompaña en catlidad de cicerone científico y técnico don Magín Berenguer, pintor, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, sagaz investigador en las noches de muchos pasados, académico correspondiente de Bellas Artes. Vamos a bajar al Pozo de! Ramu en visita informativa. Así se llamaba en Ribadesella, iocslmemte, aquel pavoroso, fascinante y amenazador agujero que se abría en una pequeña loma del término de Ardines, a unos tres kilómetros monte arriba de la villa por la que desemboca eil famoso Sella, el rey de ¡las piraguas y de la fluvialidad salmonera norteña. El Pozo había tentado siempre a los riosellanos y a los veraneantes de su hermosa playa, su ría pacífica y dos prados verdes que ciñen su paisaje desde íla mar a la montaña. Pero nadie se había atrevido a asomar más allá de la nariz en aquél caos de piedras y tinieblas. Hasta que llegaron los espeleólogos, con su afición, su tenacidad, su valor, sus escalas, sus cuerdas y su técnica. Los espeleólogos proceden casi todos del montañismo. Espeleología y montañismo es igual, sólo que s! revés: primero se desciende y luego hay que ascender. Son términos en los cuáles existe la misma separación y afinidad que entre media vuelta a la derecha y media vuelta a la izquierda. Pero reputamos la espeleología más difícil y arriesgada. La montaña se sube de cara al cielo. Las cavernas se baj an de cara a las sombras y a l o desconocido. dura de la cueva. Es ancha y llamativa, abierta en un duro bostezo sujetado arriba por una potente quijada. Se ultiman los preparativos. E! casco, las baterías de las lámparas colgadas de la cintura, el material somero del descenso: cuerdas y escalas, linternas y carburos. En marcha. En el nombre del Padre y de! Hijo... La primera etapa consiste en bajar hasta una amplia plataforma a la que llega la luí, de la mañana ya un poco cernida. Son cuarenta metros cortados a pico, pero que ahora resultan más accesibles porque los espeleólogos han conseguido escalonartlos insertando u n o s peldañitos de madera en la tierra blanda. Sin embargo, todo está muy resbaladizo y hay que bajar con cautelosa lentitud, apoyándose en unas estacas clavadas sucesivamente a l o largo y l o si nuoso del trayecto. Al final de esta plataforma se abre una grieta un tanto siniestra que no invita ciertamente a traspasarla. ¿Hay que meterse por aquí preoisamente? Precisa y obligadamente, porque no hay otra entrada a! prometido país de las maravilla? rupestres que aguarda en el fondo. La entrada primitiva está hoy taponada por millares de toneladas de tierra y piedras, producto de. lejanos derrumbamientos geológicos. Tras la grieta nos espera una angosta chimenea que 19 TOPOGRAFÍA M É T R I C O EMOCIONAL DEL D U R O DESCENSO A LA CUEVA A la salida de Ribadesella por! a carretera de Gijón, tras un breve trayecto, se toma una carreterita a la izquierda por la que hay que subir hasta su confluencia con un camino r u r a l Aquí se deja el coche para meterse a pie poco menos de un kilómetro por un piso enfangado y chapoteante en esta época del año. Ha llovido mucho y aunque hoy las nubes permanecen mudas y discretas, se acusa el reciente paso de ilas copiosas precipítaciones. Ya estamos en la emboca-