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MEMORIAS GÜAflGIUi DE IUNGO Y NEGRO nía fiereza, producía una ennoción hoy ausente de la fiesta. Y la salsa de los caracoles estaba condimentada con el sobresalto. E! connediógrafo francés, Frondaie estrenó en París su obra, Alfrodrte La esposa de otro escritor, Jacques Richepin, interpretó la protagonista de la comedia. Por lo visto al autor no le complació el trabajo de la actriz y la puso como no digan dueños. En seguida fueron con el cuento a Ri- chepin. Este se siente ofendido y en lugar de arreglar la cuestión por las buenas, le manda los padrinos a Frondaie. Duelo a espada en mangas de camisa. La sangre no va a llegar al río. Lo principal está logrado. Una fotografía. Noticias en todos los periódicos. Más públicos para Afrodite Más aplausos para la actriz. Precio del brillante reclamo. Un rasguño en 1 brazo izquierdo del señor Frondaie. A los sesenta años murió la insigne actriz María Tubau. Fue discípula del gran actor Julián Romea. Interpretó primero el teatro romántico. Se unió en matrimonio con el escritor y director escénico Ceferino Palencia, Este amplió su trabajo. Sin desdeñar a autores como Moratín, Bretón de los Herreros, Tamayo y Baus y los más jóvenes, Eugenio Selles y Enrique Gaspar, María Tubau incorporó al teatro- español obras de Sardou, Feuillet, Dürrias, padre e hijo, y con ellas alcanzó sus más memorables triunfos. De Echegaray, entonces en pleno auge, estrena poco. María Guerrero acaparaba, las protagonistas de los dramas echegarayescos. Entonces las mujeres no asistían a los entierros. María Guerrero quiso rendir homenaje a su ilustre compañera y al frente de un grupo de alumnas de la Tubau en su clase del Conservatorio forman parte de la comitiva. Siempre nos estamos quejando del pavimento madrileño. Los baches, en cuanto pueden, abren primero una boquita de nada, que más bien es una sonrisa que pronto se convierte en franca carcajada, o más bien en un enorme bostezó, con el que manifiesta e! pavimento su galbana. Este que se abrió en la calle del marqués de Urquijo pasaba de castaño oscuro. Por poquito no se traga un carro con su muía y todo. Gran jolgorio callejero. Los mirones tienen distracción para rato. Y esto lo sabían ios baches y el Ayuntamiento y por eso los dejaban, y los dejan que se explayen a su talante y a sus anchas. Antonio DIAZ- GAÑABATE Duelo en París. Un momento del lance entre los literatos M. Richepin y M. Frondaine, en el cual resultó herido este último.