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GMHCAS YKGRO está dentro de él. Ya las casas llegan hasta sus tapias. ¿Dónde se alzará el novísimo? ¿Cuánto tardarán en rodearle los rascacielos? Un suceso de carácter militar conmovió a las gentes de los años diez. El guardacostas acorazado ¡Numancia estaba anclado en el puerto de Tánger. Pequeño buque de guerra este guardacostas por muy acorazado que estuviera. A las dos y media de la madrugada, un grupo de marineros, alrededor de cuarenta, al oír unas voces que decían ¡Arriba, muchachos, zafarrancho de combate, coged las armas! se presentaron en cubierta con los fusiles en las manos. Un condestaible les salió al encuentro, interrogándoles qué les pasaba. Los marineros le contestaron: Con vosotros no va nada. Es contra los oficiales El condestable sacó machete y avanzó hacia ellos. Poco después llegaron un soldado de Infantería de Marina y el oficial de guardia y entre los tres hicieron fracasar el movimiento en menos de siete minutos. Sólo se resistieron un fogonero y seis marineros. ¿Qué se proponían los sublevados? Apoderarse de los oficiales, hacerse dueños del buque y marchar a Málaga a sublevar al resto de la escuadra. El iNumancia se trasladó a Cádiz. A l l í acudió él ministro de Marina, señor Pidal. Actuó ¡inmediatamente un Consejo de Guerra sumarís imo que condenó al fogonero Antonio Sánchez Moya a muerte y a cadena perpetua a seis marineros. El fusilamiento de Sánchez Moya (que se confesó autor de la rebelión- que te- W T El gaardacosías acorazado Numancia escenario de una sublevación dominada en pocos minutos. El cabecilla fue fusUado. 124