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Iteraría PENSAMIENTO ESPAÑOL, 1964, por Gonzalo Fernández de la Mora. Ediciones Rialp -Madrid, 1965. I 1 r ONZALO Fernández de la Mora recoge en este litoro sus comentarios críiticos de A B C escritos durante el año 1964, ordenándolos y sistematizándolos dentro d e cuatro apartados o estancias: La Filosofía Teoría del Estado Las Artes y El Ensayo Al primer apartado corresponden los epígrafes Metafísica Etica Teodicea Psicología Teoría d e la Ciencia y Fñosofía de la Historia al segundo, Las Instituciones y Las Ideologías al tercero, La Literatura y La Plástica y al cuarto, El Tema de España y La Geografía Gonzalo Fernández de la Mora opera sobre tan amplio campo m. ediante la exposición, el lanáüsis y las conolusiones. Toda la tarea crítica está organizada sobre esas tres bases. El juicio de una labor enjuiciadora e interpretativa es doblemente complicado. Las ideas del autor, vistas al trasluz d e las ideas que manipula, podrían ser extraídas del contexto. La operación no dejaría de ser peligrosa por el sesgo funcional que generailmente adoptan. Los libros están contemplados siempre en profundidad e insertos en el panorama general de la cultura; la percusión de las propias ideas del autor sobre aquellas ideas que analiza expande los límites concretos de la obra sometida a examen; será imposible encontrar una sola conclusión no argumentada... E n este libro están algunas de las críticas m á s polémicas del autor. Por ejemplo, las dedicadas de modo indirect o a Baroja, a Unamuno y a Ortega. Creo que será siempre polémico cualquier juicio sobre la prosa barojiana, si antes no nos ponemos d e acuerdo sobre los significados últimos d e sintaxis y expresividad. De otro lado, admiro la honradez mental de quien decide escribir que de las ce nizas metafísicas renace el literato refiriéndose a Unamuno. Creo también que el autor se contiene cortésmente al juzgar los libros dedicados a Azorín Me parece, asimismo, que después de Maeztu y Unamuno hay críticos realmente importantes del Quijote E s realmente admirable la exposición, la capacidad de síntesis y la facilidad de engarce en el proceso total de las ideas que demuestra el autor al analizar la pieza crítica que tiene como protagonista a La Ciencia de la Cultura el gran libro de Eugenio d Ors. El poder mental de Gonzalo Fernández de la Mora es, a veces, inquietante. Su prosa elegante y fría introduce en sus piezas u n a cierta dimensión implacable. E n realidad se trata línicamente de la volimtad de precisión. Me parece también que el autor se mueve en el terreno de las ideas puras con mayor apostura que en el terreno de la estética, o de sus aplicaciones. La nota preliminar, titulada Crítica y rigor es una exposición sucinta de actitudes d l autor, sobradamente conocidas por quienes sigan de cerca el desenvolvimiento cultural español. Yo las suscribo calurosamente. Tengo la certeza de que Gonzalo Fernández d e la Mora es hoy él crítico m á s ilustre que tenemos. Nimca va arrastrado p o r el tema. Por él contrario, lo domina. Otra certeza: la verdadera y seria revolución, la que de modo má s v perentorio necesitamos aquí, es la de exigir a los españoles precisión y ciencia. E s t a gran medida que, cuando menq s, es ima medida de higiene, es la que t r a t a de aplicar con buen sentido Gonzalo Fernández de la Mora. j Carlos Luis ALVARÉZ INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA FILOLOGÍA, LATINA, por Víctor José Herrero. Editorial Gredas, S. A. Madrid. 1965 NZ. I. KKR. A Í) Z i) i i. A iOHA M SA íil MX) SJ. I Ay libros de bolsillo RIALP 124 TNA bella presentación de factura moderna nos predispone favorablemente a la lectura de esta Intiioducción de Víctor José Herrero. El libro tiene cerca de cuatrocientas páginas que albergan una Introducción y tres amplios apartados, los cuales se titulan así: Las fuentes p a r a el estudio del latín La filología latina en su evolución histórica Ámbito y orientaciones de la gramática latina E n total, 16 capítulos acompasados p o r u n método que al lector no especialista, como el que suscribe, le parece atinado, certero, excelente; capítulos ricos en erutiíción ta sada y no farragosa, precisa y no lujuriante; expuestos en prosa llana y cristalina, en el adecuado estilo didáctico, aquel que los preceptistas describían y basta promulgaban en normas razonadas, que hoy, después de tanto desprecio y de tan acerbos dicterios, siguen pareciendo inteligentes y dignas de recobrar su vigor o vigencia. Uno se atreve a recomendar la Introducción de Víctor José Herrero a los lectores concienzudos, a qmenes tratan d e adquirir o ampliar un saber siquiera medianamente ordenado, cierto y comunicable. No es esta la primera vez que u n manual merece elogios sinceros y de alguna temperatura en las páginas críticas de BLANCO Y NEGRO. Como en alguna otra ocasión quede hecha la obligada salvedad: los doctos, los especialistas, tienen ia palabra. No es p a r a ellos la recomendación que r estas líneas se hace a favor de la obra d e Herrero, incluití; a en la Biblioteca Universitaria Credos. Es, repitámoslo, pasí el sinnúmero de humanistas fervorosos y desconocidos, di apasionados de las letras; para los que no olvidan el latir que aprendieron; para los que echan de menos el que j u