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L a agitación revolucion a r i a indonesia puede provocar la i n t e r v e n ción a fondo de la G r a n B r e t a ñ a Australia y Nueva Zelanda. En la f o t o el portaaviones inglés A l b i ó n d e s t a cado en aguas de la Federación de M a l a y s i a p a r a prevenir c u a l q u i e r clase de contratiempos. quena parte del proyecto y explica la inquietud que domina en el ámbito gubernamental australiano. Desde Yakarta y desde Pekín, los preparativos militares de Australia se siguen con creciente atención. Indonesia tiene 1.300 kilómetros de frontera con la Federación de Malaysia a través de los territorios de Sabah y Sarawak, lo que representa innumerables problemas. Un día próximo se sumarán los 800 kilómetros de la frontera entre la Nueva Guinea australiana y la Irían Occidental indonesia. Prácticamente, toda esa línea discurre por la selva, escenario ideal para la lucha de guerrillas. Canberra se pregunta cuál será la actitud de Estados Unidos Este latente peligro ha sufrido un grande y desfavorable cambio para Australia con la explosión de la primera bomba atómica china. Por el momento, sin embargo, ni China ni Indonesia la amenazan. Recientemente, el embajador de Sukarno en Canberra, general Ahmad Kosasih, declaró que comprendía sin vacilaciones los motivos que alega Australia para alinear fuerzas armadas en apoyo de lo que ustedes (los austraUanos) llaman Malaysia, pero esto no es ningima razón para que nos llevemos mal Entre sonrisas y amabilidades, el diplomático requirió a los periodistas para que le ayuden a fomentar las mejores relaciones de los dos países. Las cosas pequeñas -directa alusión a los choques armados eatre fuerzas indonesias y australianas- -no deben proyectar sombras sobre las cuestiones de verdadera importancia, en primer lugar, la futura colaboración de ambas naciones. Pero Australia dista mucho de sentirse tranquila, como prueba su prisa en prepararse para lo que pueda acontecer en un mundo en el que se encadenan los sucesos alarmantes. La bomba atómica china le obliga a pensar en que acaso no esté lejano el día en que también Indonesia tenga tan devastadora arma. Hace ya tiempo que en Indonesia funciona un reactor atómico, gracias a la ayuda y la colaboración de los Estados Unidos, prestada en virtud del programa Átomos para la paz que empezó a tener importante desenvolvimiento durante la presidencia de Eisenhower. Por algo se empieza. En este caso, se trata de un reactor que sólo puede ser aplicado a trabajos científicos de naturaleza pacífica, pero los conocimientos que proporciona su actividad pueden convertirse en base de partida para capacitar a un personal que un día sería destinado a tareas de muy diferente finalidad. Otra gran incógnita llena de inquietud el ánimo australiano: la política de los Estados Unidos. Los dirigentes de Canberra miran con temor la orientación norteamericana, sus evoluciones y transformaciones. En el supuesto de que Australia llegara a ser el blanco de la agitación y de las agresiones guerrilleras de Indonesia, en la propicia selva de Nueva Guinea, ¿cuál sería la actitud de los Estados Unidos? No es seguro que acudieran con prontitud y sin vacilaciones en defensa de la potencia aliada, en cumplimiento del Pacto A. N. Z. ü. S. y de los compromisos derivados de la S. E. A. T. O. Con tantas sombras en el horizonte, no puede sorprender que políticos y militares australianos consideren inevitable y urgente que también su país se prepare con el fin de poseer su bomba atómica antes que Indonesia. Es apremiante la defensa ante un futuro cargado de hostilidad y