
ENORME POPULARIDAD DE ANA MARÍA EN GRECIA
comprendía todo lo que pasaba, pero después de las reuniones me lo explicaba con palabras sencillas. Puede usted decir que he tenido casi quince años de educación en asuntos de la Corona con mi padre como profesor. Cuando Constantino cumplió dieciocho años y el rey le dijo que sería copartícipe en las tareas del Trono, sentía lo que decía. Desde aquel momento- -declaraba el rey- -comencé a intervenir en las reuniones no sólo como observador. Fue esa parte de mi vida de príncipe heredero la mejor de todas, Naturalmente, no llevé a término ninguna decisión de Estado, pero podía entrar libremente en las discusiones. A veces, mi padre y yo trabajábamos en equipo. Sabía cómo pensaba él y podía preguntar una cosa mientras mi padre vigilaba las reacciones de los otros. Las personas que trataron de cerca a la familia real y con las cuales; hablé, conñrmaron que, en efecto, Constantino no sentía solamente vm gran amor filial hacia el rey Pablo, sino que le respetaba y admiraba hasta reverenciarle. De ahí que, cuando el 6 de marzo anunció por la radio con el alma TOta la muerte del monarca, dijese: Estoy decidido a seguir su ejemplo e inspirarme en sus virtudes. Y, ahora, el rey Constantino confiesa: No pasa un solo día sin que deje de sentir la presencia de mi padre. Casi siempre, cuando tengo que afrontar este o aquel problema, descubro que estoy pensando: mi padre lo hubiera hecho de esta forma Sé que tengo que hacer las cosas a mi manera, pero siempre tendré su recuerdo para guiarme. hogar del matrimonio... Aunque de los detalles importantes también se ocuparon los cortesanos y funcionarios en Atenas y Copenhague, la decisión final sobre otros aspectos la tomaron Constantino y su prometida, por una parte, y el rey Federico y la reina Ingrid de Dinamarca, por la otra. Sólo puedo permanecer en Corfú dos semanas -me dijo la princesa Ana María, mientras charlábamos en el fresco cuarto de estar de Mon Repos El rey Constantino se hallaba a su lado estrechándole la mano. Después, tengo otra semana para descansar en la residencia de verano de mi familia en Graansten, al Sur de Dinamarca. Y más tarde volveré a Copenhague para probarme la ropa, despedirme, Dios sabe cuántas cosas. Estas vacaciones nos parecen muy cortas; Corfú y Mon Repos son tan tranquilos, que nos estaríamos aquí durante dos meses completos, como acostumbraba a hacer mi familia. Pero este verano tenemos muy poco tiempo. El próximo y los siguientes... dice a su vez Constantino. Tal es la estampa del rey más joven de la Tierra y de la princesa de ojos azules que se convertirá en reina de Grecia diecinueve días después de cumplir dieciocho años de edad. La situación es muy diferente de la que existía dos años atrás cuando se prometieron secretamente El rey Pablo todavía vivía, Constantino era el, príncipe heredero y los novios veían su futuro de largos años de felicidad, sin preocupaciones, como príncipe y princesa real. Recuerdo a Constantino hace un año, cuando me mostraba orguUosamente la encantadora y pintoresca villa de Rododafni, en las colinas próximas a Atenas, donde él y Ana María pensaban vivir después de su boda; las pequeñas y deliciosas salitas el palacio de Rododafni fue decorado especialmente para Constantino, que sería el primer príncipe heredero que lo ocupase) el salón decorado con motivos náuticos para recepciones amistosas en el entresuelo; los jardines sombreados que Constantino ofrecería a su esposa para que los reformase a su gusto. Tenía mis obligaciones y responsabilidades como príncipe heredero- -me dice el monarca- pero, en conjimto, disfrutaba de mucha más libertad para vivir mi propia vida. El ser segundo hombre me daba cierta libertad. íbamos a vivir en Rododafni, a tener hijos que jugarían con su abuelo, el rey, y a llevar una vida tranquila lejos del protocolo palaciego.
Noviazgo en Corfú
La joven pareja bajaba la escalinata cogidos de la mano y se adentraba en una avenida sombreada por pinos y cipreses y bordeada por una hilera de rojas azaleas. Aquí, en la isla de Corfú, permanecían los novios al borde del agua mirando el fondo del mar y las montañas del Epiro y hablando de sus proyectos en el país que gobernarían como rey y reina. Se trataba del rey Constantino de órecia y de la princesa Ana María de Dinamarca, que pasaban unas breves vacaciones en Mon Repos la residencia veraniega de la familia real. Gran parte de las conversaciones entre la pareja, la reina Federica y la princesa Irene se refería a invitaciones, recepciones, vestido de novia, ajuar, ceremonia religiosa, futuro
Kola Stefana
Tales sueños quedaron destrozados a comienzos de año por la enfermedad del monarca. Cuando la princesa Ana María fue advertida telefónicamente de lo
Todavfa eran novios. El matrimonio les aguardaba próximo y la felicidad asomaba al rostro de ambos.