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NO HE NACIDO TARDE por Eugenio Evtuchenko. Editorial Horizonte Madrid, 1963. p UGE 5 NIO Alexandrovioh Evtudiieiiko nació en xina aílidea siberiana en 1933. E s la juventud del p a s t a la causa, p o r lo menos mdiraata, d e sus virtiudes y de s u s defectos. Evtiachenko e s u n esoritor comprometido. Tada la literatura (rusa contemiporániea, qus nació d e tos miovinñentos románticos d e la lucha, conserva ese matiz. Pushkin y Larmontov, prinicipalmiente, fueron los iniciadores d e esa actitud. Pero ese compromiso, originariamente puro, s e coovirtió e n paradigma oficial al ser institucionalizado p o r Stalin. El escritor pasaba d e ser voz de la oposición a ser apoyo inicondioional del Estado. Sobrevino el desastre. De tina paite, u n a cadena aterradora d s suioidflos; de otra, la coronación d e postas q u e se alimentaban d e las cajas del partido y qus en seguida acabaron d e corroimperse al entregar s u voz a u n a de las idolatrías m á s indignas d e nuestro tiieimpo. Pero llaga la feoha d e l a iliberación. A partir de entonces los diversos estamentos de la sociedad rusa comienzan a désestálinizarse, y u n o de los primeros frutos e s la eclosión- de 1 53 en adelante- -de la poesía amatoria. P o r estos años aparece Evtuohsnko. Sus primeros balbuceos consisten en intentar la integración d e esa poesía amatoria en un sistema d e sugestiones cívicas. Su primer testimonio, pues, equidista de los dogmáticos y de los estetas. Las dos actitudes que oaracterizian a Evtuchenko son: repulsa ¡de la inmensa corrupteila social, política y ütararia q u e Stalin impuso, y seguimiento de la gran o b r a poética de la Ilevolución. Constantemente se mepiten en los libros d e Ev. tuchsnko los homenajes a Maiakovski. Pero en lo q u e Evtuchenko imita daramiente a Maiakovski es e n l a aturdida vehemencia, en los desplantes, en la delgadez espatiüar de sus ideas y en su habilidad p a r a convertir en sentimientos propios consi gaas y editoriales. Todo esto con el aderezo ide un egoísmo desenfrenado, como es evidente en la historia d e sus amores y d e s u divorcio, que No he nacido tarde incluye. De aquellas dos actitudes que hemos n o m b r a d o se desprenden estos rasgos: necesidad de justifioarse y plegamiento inoondieional a la ortodoxia de Krusdhev. Muchos poemas d e este libro suenan e n mds oídos como pasquines político- morales. No sé si estaré jiizgando el rescoldo d e u n gran incendio. No obstante, creo en la traducción de Natalia Ivanova y e n la adaptación de Jesús López Pacheco, a ¡quien considero pos eedor d e u n a fina sansibilidad. Lo que verdaderamente aidmiro en Bvtuahenko es s u gran elocuenoia al describir la vida rusa. E s am realismo poético d e categoría estelar. Sus evocaciones, tan ingenuas y simples, son hermosas. Copio algtmos fragmentos de un poema: enorme atado a toda prisa sobre el gracioso gorrito de borlas estaba sentada al borde del terraplén con los ojos llenos de lágrimas desesperadas. De ves en cuando las mariposas descendían hasta las vias. CoTí un pañuelo Katia llevaba unas y yo cálidas botas de fieltro con chanclos unas botas gigantescas. A tientas nos abrimos camino por el bosque. Mis pies a cada paso que avanzaban tenían que dar otro dentro de las botas. Pensaba: Esta niña delicada se pondrá a gemir, a lloriquear. E n este libro abimdan pasajes t a n exquisitos como las q u e hemos reproducido. Hay u n prólogo del poeta Ángel Crespo. Cartas Luis ALVAKEZ