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EL PETRÓLEO Y SU PAISAJE tuviese aguardando, desde hace milenios, un lago de aceite mineral que ha de recibir, por f i n el c o n t a c t o de una herramienta construida por el ingenio humano. Hubo en Va I dea ¡os unos días de vacilaciones. ¿Se reanudaba la perforación? ¿Se suspendía? ¿Iba a ser puesto en explotación el yacimiento que ya había dado señales de vida lanzando a la superficie cinco toneladas de petróleo? ¿Se intentarían otras perforaciones en aquella misma zona? La impaciencia de los lectores encontraba exacta correspondencia en la impaciencia de ios periodistas que, destacados en el lugar del suceso trataban de obtener de los técnicos encargados de ios trabajos una información más clara y contundente, pese a que los técnicos no estaban en condiciones de suministrar esa información. Porque no es fácil penetrar en los secretos del subsuelo, y menos a distancias tan considerables como los dos mil, los tres mil, los cinco mil metros de profundidad. Podemos imaginar lo que eso significa, lo que representan cinco kilómetros dirigidos hacia el corazón de nuestro planeta: bajar en un ascensor a través de cinco mil metros, descender durante varias horas en un montacargas, atravesar en un fantástico viaje hacia atrás la historia toda de nuestro Globo, desde su modernidad hasta los remotísimos tiempos en que la estepa era el fondo del mar y los continentes estaban unidos y las altas cordilleras de hoy eran tremendos abismos, y ias catástrofes geológicas cambiaban paisajes y climas... El tricono que perfora incansable el subsuelo de Valdeajos ha permitido saber que en un cierto punto de su viaje existe petróleo. ¿Mucho? ¿Poco? No parece que la cantidad sea suficiente para que echemos las campanas al vuelo. Pero tampoco importa mucho. Ei yacimiento hallado significa que la búsqueda se está realizando en terreno adecuado, o en otras palabras, que ya no se opera sobre hipótesis científicas, que, por muy científicas que sean, no dejaban de ser hipótesis, sino sobre realidades minerales muy concretas que han dado señales inequívocas de existencia. COMO SE FORMO ESE TESORO El petróleo no nació se formó en un proceso delicadísimo y enormemente dilatado. Podemos decir de él que es el resultado de la descomposición, a lo largo de millones de años, de infinidad de cuerpos orgánicos que al perder la vida fueron quedando depositados en las aguas que cubrían una gran extensión de la Tierra, entonces criatura adolescente y en trance de alteraciones constitucionales. El viento y la lluvia y también los ríos arrastraban fragmentos de rocas, arena, y los cuerpos orgánicos quedaban mezclados en el lodo y descendían a ias profundidades de las aguas. Poco a poco ias arenas se soldaban entre sí. Lo que la industria del hombre hace ahora en pocas REPORTAJE GRÁFICO DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL ENRIQUE RIBAS