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María Rosa Pérez Gómez, Miss España 1963 aparece aquí rodeada de sus damas de honor. De izquierda a derecha: Miss Palma de Mallorca que obtuvo el quinto puesto; Miss Madrid que logró el segundo y el títiüo de Miss Nacional Miss España Miss Andalucía que obtuvo el tercero, y Miss Barcelona que fue nombrada cuarta dama dé honor. VEINTIUNA BELLEZAS EN PALMA T EL dieciocho al veintitrés de mayo, veintiuna re- presentantes de la belleza española, aspirantes al título de Miss España se reunieron en Palma de Mallorca. Fueron seis días deliciosos y terribles a la vez. Deliciosos porque el escenario en que se desarrolló el Festival de la Belleza y la Elegancia era magnífico, y las chicas estaban cargadas de ilusiones. Terribles porque las emociones fueron excesivas, y las chicas estaban agotadas. Mari Carmen Abreu, Miss Nacional me decía que ha perdido cuatro kilos durante su estancia en Mallorca. Miss Guipúzcoa en el viaje de regreso, me dijo que había adelgazado de manera alarmante. Ella ha perdido cinco kilos. Las veintiuna bellezas, seleccionadas en diferentes lugares de España, compitieron en su tierra natal, como es lógico, con diferente número de aspirantes al título local. Miss Extremadura compitió con veinte chicas; Miss Rioja con nueve; Miss León con cinco; Miss Aragón con catorce; Miss Baleares con diecisiete; Miss Ceuta con veinte; Miss Montaña con siete; Miss Cataluña con diecisiete; Miss Galicia con ocho; Miss Palma de Mallorca con diecisiete, y Miss Asturias con once. Miss Vizcaya y Miss Guipúzcoa fueron seleccionadas sin participar en concursos. Miss Valencia fue elegida en 1961, pero se ha presentado este año a la elección de Miss España porque en aquel entonces no contaba dieciocho años, que es ia edad reglamentaria. El domingo 19, las representantes de la belleza española desfilaron en carroza por las calles de Palma. Al lugar donde debían reunirse acudió buen número de personas que recorría una y otra vez el paseo. Los catalanes, los andaluces, los aragoneses y los vascos residentes en Mallorca buscaban a la representante de su región respectiva para desearle suerte y pedirle un autógrafo. En la calle mallorquína se oyó más de un ole y más de un piropo en catalán. Sobre la carroza de una de las chicas que más admiración causaba había un cartel en el que se leía: Andalucía Oriental Me acerqué a ella, para charlar, si nos dejaban. Yo sabía que la representante de Andalucía Occidental era malagueña, y deseaba saber desde qué ciudad del sur de España venía la chica morena a la que los muchachos de la Prensa fotografiaban incansables, y a los que ella sonreía, también, incansable. -Dime, ¿de dónde... La chica me miró con aire misterioso, entre preocupado y divertido, y respondió: -Yo no soy miss ¿Cómo... -M i r a habían preparado dos carrozas para Andalucía. Sólo ha venido una miss desde allí... Me han pedido que me coloque aquí, y aquí estoy. -Pero entonces t ú -Fui Miss Simpatía hace tres años, ahora estoy en Mallorca como acompañante de fas misses que vienen al Festival. ¿Sabes? lo peor de esto es lo de los autógrafos. La gente dice que no se entiende lo que escribo. ¿Cómo van a entenderlo si hago cuatro garabatos?