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eom (22 DE MAYO DE 1892) quién Y Aelhemos averiguadoBLANCOera colaborador de Y NEGRO que se ¡firmaba Córídiolis Se trata de Francisco Hores García. Conocimos nosotros a Frandsoo Flores García en nuestra juventud. Le conocimos el año anterior a su muerte, ocurrida el 6 de abril de 1917. Iba don Francisco a una tertulia cafetera. En aquellas tertulias cafeteras podían alternar jovenzuelos de dieciocho años, que eran ios nuestros, con viejos de setenta, que eran los de Flores García. Y muchos de estos jóvenes aprendían más y mejor en las tertulias de los cafés que en las aulas de la Universidad. Don Francisco había nacido en Málaga. Tuvo que aprender vai oficio porque su familia no tenía posibles para darle estudios. Fue herrero y tipógrafo, dos oficios que se dan de cachetes. A los veinte años emigró a Francia a buscarse mejor vida. No la encontró. Y retornó a Málaga, pero no con las orejas gachas. VoMó con aficiones literarias y políticas. Escribía versos. Se hizo republicano. En 1868 cayó el Trono de Isabel II. Flores vio el cielo abierto. ¡Ha llegado la mía! Y se trasladó a Madrid a coadyuvar al tritinfo de la República. Ingresó en la Redacción de El Combate que dirigía Paúl y Ángulo, aquel señorito jerezano que fue uno de los aiudliares mas íntimos del general Prim durante la conspiración para derrocar a la reina Isabel II y luego su más contunoaz enemigo y tal vez uno de ios fautores de su asesinato. ¡Qué periódico El C o m b a t e Cuando se lee ahora nos quedamos atónitos. Su lenguaje es de una procacidad y una violencia increíbles. Flores García no se quedaba atrás. Y lo procesaron y lo iban a meter en la cárcel y se escapó a esconderse a Málaga. Murió Prim. Entró a reinar don Amadeo de Sabaya y el violento republicano retomó a Madrid, pero ya más aquietado. En 1877 fue director de El Pueblo y ahí acaban s u s entusiasmos políticos. L o s abandona para dedicarse a la agridulce literatura, principalmente a la teatral. Estrenó, con buen éxito casi siempre, muchas comedias y juguetes cómicos. No llegó a la talla de un Vital Aza, de un Miguel Ramos Carrión, pero alternó con ellos sin desdoro, que no era grano de anís. Fue director artístico del teatro de Lara. Y un día, el 6 de abril de 1917, acudió a la estación del Mediodía a recibir a su amigo el gran actor Enrique Borras. Flores García era sordo. Pretendió cruzar una vía para trasladarse a otro andén y ni vio ni oyó a una máquina que hacía maniobras con unos vagones. Le arrolló y le seccionó las dos piernas. Murió al poco de ocurrir el accidente. Don Francisco se pasó más de treinta años sin salir de los escenarios. Conocía, pues, a fondo toda la farándula. Escribía- con soltura