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Tras ia primepa semana de feria el triunfador absoluto parece ser Paco Camino, superado el bache que acusó en Sevilfa. Camino en ia sexta corrida cortó cuatro orejas y salió a liombros. De las corridas vistas no he mencionado la laljor de los rejoneadores, digna de todo encomio. Ángel y Rafael Peralta y Fermín Boliórquez nos lian dado nuevas pruebas de su caipacidad para el empeño y han sido muy aplaudidos. E ésta una parte de la lidia de aaténtico y vivo interés, pero que el público, respondiendo a él, asiste a sus gallardías con distinto espíritu que a la lidia ordinaria, y aunque a veces los caballeros en plaza sean motejados e incluso silbados, nunca lo son con las maneras enconadas y violentas que los diestros. Parece que el origen deportivo de tal toreo contiene al público, que hasta en actuaciones desgraciadas ve muestra más considerado y menos violento que con los diestros de a pie. Complacidísimo ha presencííido la labor realizada por los rejoneadores citados y los ha aplaudido con cariño e insistencia. Pero ni en los grandes éxitos ni en los fracasos manifiesta el entusiasmo o la indignación de manera tan expresiva como en la lidia tradicional de a pie. Ello no merma en mí la estimación y la admiración de tan bella variante del toreo. Escribo con la impresión lejana de los lances presenciados, pero el contemplarles en la lejanía, esfumado el recuerdo de lo violento y voceador que siempre tiene la corrida, me infunde la idea de que el resumen de lo vi to en esta primera emana de feria de San Isidro ha sido plausible, aunque la corrida gloriosa que llevan en la imaginación todos los aficionados, y que nunca se ha visto en ruedo alguno, no se haya producido, aunque haya estaido a punto de ello. José María de COSSIO má P- Sm ¡i