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DUQUE DE MAURA Testigo de la historia de su vida, de la de los suyos y d é l a de España: entre 1909 y 1913 se haWa gestado el maurlsmo. Fue, primero, la crisis de 1909, que puso fin al Gobierno largo de Maura. Al volver- de Palacio en la mañana del 21 de octubre por primera y única vez en su vida- -ha escrito el duque- -le vio su primogénito llorar durante largo rato entre sus brazos El hijo no podrá olvidar. Más adelante fue testigo único del diálogo en que se enfrentaron las posiciones de Maura y de Dato. 1 político, identificado en su padre, no podía vacilar. A partir de la formación del primer Gobierno Dato, consideró que ima injusta sentencia revolucionaria había inutilizado para gobernar a su progenitor durante los mejores años de su vida y luego que se le requería valetudinario ya hasta tres veces como presidente del Consejo en situaciones irremediables, y el hombre- -el hijo, el político- -no podía hallar consuelo. Ciertamente, más de una vez se pensó en él para remediar en lo posible la ausencia del padre, herido y apartado, encamación de una moral pública agraviada y acusadora. Pero 1 hijo permaneció inquebrantablemente unido a don Antonio en la fronda del maurismo, en la crítica de la vida pública presente, en el pesimismo respecto al futuro político de España. Quedó- y está- -en pie para los historiadores un problema: el de la influencia recíproca en la larga y conocida identificación del padre y del hijo. Probablemente durante la vida del primero fue mucho el peso del primogénito sobre don Antonio. Muerto éste, su pasado dictó rigurosiunente la conduicta del duque. No había abrigado ilusiones respecto a los últimos Gobiernos presididos por el padre. No le fue posible tma relación estable con la Dictadura de Primo de Eivera. Adoptó ima posición definida cuando dos movimientos disidentes del tumo de la Restauración- -el maurismo, capitaneado por él, y el regionalismo, conducido por Cambó- -se fimdieron en el Centro Constitucional. Ya era tarde en la realidad y en su ánimo. Se lamáió la Corona- -ha escrito el duque en 1934- -porque, colocada desde 1909 en la disyuntiva de enfrentarse con sus irreconciliables enemigos hasta vencerlos o sojuzgarlos, o contemporizar con la revolución, entregando uno. tras otro para aplacaria temporalmente los reductos que defienden el P o d e r público, optó por este último íérmino. De ese juicio histórico arrancaba el peshnismo con que formó, como ministro por primera vez, en el último Gobierno de la Monarquía: iba a acompañar a la Corona hasta 1 cementerio En él se basó su reacción tras las elecciones del 12 de abril de 1931: En 1913 ingresó en la Real Academia de la Historia don Gabriel Maura. n 1920 lo hizo en la Real Academia Española. De la primera fecha es la fotografía.