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El buen barnizado de un nolín requiere un año blicación francesa, escribe que dominado por su propia inspiración, Fleta creó su modelo personal basándose en la antigua escuela Italiana. Sus vioíines, violoncelos y guitarras son muy apreciados no solamente por los solistas españoles, tales como Cassadó, sino también por los artistas extranjeros Pero no es únicamente el Dictionnaire Universel des Luthlers la tínica fuente de elogios. La maes tría de Fleta la han testimoniado también artistas de la magnitud de Pablo Cassals, Gaspar Cassadó, Juan Manen, etc. El eminente musicólogo Anglas ha escrito que Fleta encama la fidelidad espiritual de los viejos violeros de siglos pasados, reproduciendo Instrumentos hoy olvidados, como la fídula, la giga o rebec, el harpa gótica, el laúd, la vihuela y toda la serie de violas madera de arce muy ondulada. La tapa armónica es de abeto del centro y norte de Europa. En la guitarra el fondo suele ser de palo de santo de jicaranda. EL ALMA DEL VÍOUN EH EL TALLER Nos entrevistamos con Ignacio Fleta en su taller de la barcelonesa calle de los Angeles. Violines, violoncelos y guitarras llenan todos los rincones, a medio construir, limpios, todavía de notas, pero presintiendo ya las horas brillantes en que se verán entre los brazos del artista. El diálogo con el maestro se inicia con toda espontaneidad. ¿A qué edad construyó su primer violín? Fleta esboza una sonrisa llena de nostalgia, evocando una lejana juventud. -A los veintidós años- -nos dice- Empecé siguiendo la técnica de mi hermano Manuel, pero puede decirse que he sido un autodidacta. ¿Cuándo considera usted que logró construir el primer instrumento que le satisfizo plenamente? -Es difícil contestar a esa pregvmta. Pero lo que sí puedo decirle es que a los cuarenta y cinco años tuve el honor de que los maestros Gálvez y Raventos se disputasen un violoncelo salido de mis manos. -Violines, violoncelos y guitarras, ¿cuál áp esos instrumentos prefiere usted construir? -Indudablemente, los instrumentos de arco. Violines y violoncelos sólo difieren en cuanto a su tamaño. La construcción de la guitarra presupone una técnica distinta. No obstante, empleo el mismo Cariño construyendo una guitarra que un violín. ¿Qué clase de madera emplea en su labor? -Determinadas piezas de violín y violoncelo, concretamente el fondo, los aros y el mango, son de Hemos oído hablar del alma en ios instrumentos de cuerda como pieza fundamental: ¿dónde va colocada esa pieza y de qué madera es? -El alma del violín o violoncelo es también de madera de abeto, como la tapa armónica. Se reduce a una pieza cilindrica que se sujeta a presión entre las dos tapas. La sonoridad del instrumento depende de la colocación y de la presión de esa pieza, hasta el punto de que para que aquéllá víiííe bastan a veces décimas de milímetro. Se comprende que pieza tan fundamental y delicada sea desipiada con el nombre de alma ¿Es cierto- -continuamos preguntando al señor Fleta- -que el barniz influye también en la sonoridad del violín y del violoncelo? E 1 barniz es también elemento muy importante. Tiene que ser elástico, resistente y transparente. ¿De qué están compuestos ios barnices que usted emplea? -La composición del barniz es un secreto profesional de cada constructor. Por lo que a mí respecta tardé cuarenta y cinco años en encontrar la que hoy considero fórmula ideal. Tuve que pasar antes por veinte fórmulas distintas. Le diré que la que actual mente empleo está compuesta por aceite de linaza, goma lemí, sandáraca, almáciga, benjuí y goma laca. Como colorantes empleo sangre de drago, goma guta, azafrán, cúrcuma y sándalo. ¿Cuánto tiempo emplea usted en la construcción de un violín? -Sólo el barnizado requiere casi un año. Aparte del barnizado empleo otros cinco o seis meses. FAMILIA D CONSTRUCTORES Con Ignacio Heta, naddo en 1897, en Huesca, provincia de Teruel, trabajan sus dos hijos Francisco y Gabriel, convertidos ya en verdaderos maestros. Durante el transcurso de su larga vida profesional ha construido ochenta y dos violines, treinta y nueve violoncelos, cinco violas y doscientas setenta guitarras.