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LOPE Menéndez Pelayo: SIBUJO SE MiUIPASO MONARQUÍA Y DEMOGRACIA Lope, se desató sin freno y sin peligro, gracias a la feliz inconsciencia política en que vivían el poeta y sus espectadores. Hoy, el estreno de un drama así, promovería ima cuestión de orden público, que acaso terminase a tiros en la calle. Tal es el üÉo, la pujanza, el arranque revolucionario que tiene; enteramente inofensivo en Lope, pero que, transportado a otro lugar y tiempo, explica el entusiasmo de los radicales de Rusia por una obra donde a cada paso se leen máximas de este tenor: Un popular motín mal se detiene... No volverán atrás. Cuando se alteran Los pueblos agraviados, y resuelven. Nunca sin sangre o sin venganza vuelven. ¿Qué es io que quieres tü que el pueblo intente? Morir o dar la muerte a los tiranos, Pues somos muchos, y ellos poca gente. Si nuestras desventuras se compasan. Para perder las vidas, ¿qué aguardamos? Las casas y las viñas nos abrasan: Tiranos son; a la venganza vamos. ...Ni siquiera falta en el cuadro su toque colectivista Para preparar y aun para justifícar esta espantosa venganza que nuestro dramaturgo pone no sólo en relato, sino también en acción (y por cierto con gran rapidez, nervio y eficacia) no ha perdonado en los exiguos levantar C ON tan poeta su materiales hubo deque es de nuestro edificio dramático, sencilla e imponente grandeza: un d r a m a épico en toda la fuerza del término. En Peribáñez en El mejor alcalde, el Rey y en otras obras que pueden parecer análogas a ésta por su pensamiento, se trata de justicias o de venganzas particulares. En Fuente Ovejuna lo que presenciamos es la venganza de todo un pueblo; no hay protagonista individual; no hay más héroe que el demos el concejo de Fuente Ovejuna: cuando el poder real interviene es sólo para sancionar y consolidar el hecho revolucionario. No hay obra más democrática en el teatro castellano, no ya con la patriarcal democracia de Los jueces de Castilla sino con la tumultuosa y desbordada furia de los tumultos anárquicos que iluminaron con siniestra luz las postrimerías de la Edad Media y los albores de la Moderna; de la jacquerie en Francia; de los pagesos de remensa en Cataluña; de los forenses en Mallorca; de los agermanados en Valencia; de los aldeanos en Alemania. El genio, otras veces tan dulce y apacible de nuestro poeta, se ha identificado maravillosamente con las pasiones rudas, selváticas y feroces de aquellas muchedumbres; y ha resultado un drama lleno de bárbara y sublime poesía, sin énfasis, ni retórica, ni artificios escénicos; un drama que es la realidad misma brutal y palpitante, pero magnificada y engrandecida por el genio histórico del poeta, a quien bastaría esta obra, sin otras muchas, para ser contado entre los más grandes del mundo. En Fuente Ovejuna el alma popular que hablaba por boca de