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LA PRUEBA MADRID- BENIDORM DE COCHES VETERANOS Y CLASICOS Una apasiononte afición rescata del olvido a los viejos coches y los pone en linea de marcha Por Manuel MENENDEZ- CHACON E L automovilismo y la aiviación, sásn do actividadss jovencíisimas, tienen ya sus clásicos, como los tienen las Artes y las Letras. Nos trae a hablar de los clásicos del automcivilisinio, la insólita caravana que el domingo sorprendió con su presencia a los matutinos paseantes madrileños, y sorprendió después a quienes transitai- an por la carretera. de Alicante, a los habitantes de los ipueiMos del trayecto y a los madrugadores veraneantes de Benidorm. Se ha corrido esta semana- -extipleando el vert) o correr en su más modesto alcance veloclstico- -la I Prueba Madrid- Allcante- Benidorm, Alicante- Madrid, organizada por el Club de Automóviles Clásicos y Veteranos de Madrid. Es ésta una prueba deiportiva en la que no imiportan tanto la clasificación y la oibtención de trofeos como Ja mera prassincia. Era conmavedor ver cómo aquellas venerables reliquias automovilísticas se afanaban Gran Vía adelante, diapuestas a devorar el millar de kilómetros, en cuya andadura habían camiprometido con gozosa y osada generosidad su antiguo prestigio. Entre quienes detuivieron su matinal ipaseo para dirigir a la calzada una sorprendida mirada y entre quienes acudieron a la plaza de la Moncloa para, presenciar la salida, no faltaría quienes sa preguntasen: ¿A qué wene eisto? Pues esto viene a dar satisfacción a un curioso y modernísimo hobby que no dudamos en catalogar junto a la filatelia, la vitofilia y, en fin, cualquier modo de coleccionismo de objetos raros, curiosos y de difícil obtención. Sin embargo; algo miuy importante tiene a su favor este coleccionismo sobre cualquier otro: El coleccionista no pueás limitarse a buscar la pieza, recogerla, catalogarla y ofrecepla a la coníemiplación del aficionado o del curioso. Aquí, el coleccionista tiene que elaboi- ar- valga la expresión- -su ipleza. Un automóvil veterano puede hallarse en cualquier corral sil- viendo de ponedero a las gallinas. Su dueño está convencido de que aquello no puede servir para otra cosa que aquella en que se le emplea. Pero y H Anacronismo en la Gran Vía. Anacrónicos, pero alegres y pimpantes, los veteranos alternan con los últimos modelos. He aquí, por delante del autobús, en primer término, el Peugeot Bebe de don Demetrio del Val, y detrás, el Fiat 4 el señor Vallarelll 5 í-