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ma técnica; y cúán profundas son las fuerzas opsrativas de carácter moral. Rafael Gambra consideratoa el progTeso en su término del siglo XIX; explanaba la idea de progreso indefinido; y concluía que, en esa modernidad, late una esencia del racionalismo más bien que un proceso de seouüarización. Tomaba la palabra el profesor Willmoore Kendall. de la Universidad de Yate (Norteamérica) Sobrecogía escucharle, en su castellano rotundo, referir los niveles platónico y homérico, remontarse a la jerarquía de los profetas, para invitarnos a una estimación: el progreso en los discípulos aristotélicamente. LAS PRIMERAS CONCLUSIONES Alfonso Candan comimicaba estas distinciones: el momento cartesiano y su compatibilidad con el Cris- tianismo; las diversas líneasr- -no sólo moral, no sólo técnica- del progreso: progreso en las bellas artes, progreso en las ciencias puras... y su invocación a la plenitud de las épocas. ¿Se podría cristianizar la expresión progrese tndefinido -preguntaba el padre Sauras; y nos alentaba a una captura de las expresiones. Tras un primer alto, fué el profesor Millán Pue- lles contestando a todos, uno por uno. Acudió ai panorama histórico filosófico, y aceptó ciertas concordancias con Rafael Gambra, nostálgicos de un común magisterio; el del insigne Manuel García M. o rfnte. En el instante en que Millán Fuelles respondía a una interpolación del profesor Kendall, Fernández CPigueroa, que venía del teléfono, pasaba una nota, misteriosa, a Florentino Pérez Embid, como en los Viejos parlamentos cuando, desde un escaño, el ujier Utívaba las últimas a un personaje aposen, tado en el banco azul. Millán Puelles insistía: teorizaba sobre la catástrofe, en vísperas de la transfiguración de la Iglesia, tras la culminación de los tiempos, con el signo apocalíptico de la plenitud. -Invocando, como buen tomista, a San Agustín... -Bijo, dirigiéndose al padre Sauras, entre las risas discretas de los coloquiantes. Transiportaba a plano teológico sus reflexiones y, sutilizando, entre un ser Iníinitamente participabls y un ser infinitamente participado, para negar el progreso indefinido. FLORENTINO PÉREZ El TBID, O LA GRACIA DE LO EFICAZ Eran las siete de la tarde. Florentino Pérez Embid interrumpía para esta aparente anécdota; Q U I E N ES Q U I E N EN LAS CONVERSACIONES DE EL P A U L A R -H e aquí una de las sesiones de trabajo, oorroSPOn diente a las Conversaciones Intelectuales de El Paular. Los reunidos escuchan una ponencia del profesor don Alvaro d Ors, alrededor de una mesa de piedra y a la sombra dé los olmos poderosos, en la huerta del monasterio. 1 Alvarc d Ors. 2 Vicente Rodríguez Casado. 3 Padre Pedro Rodrlgiíez. 4 Pedro de Lorenzo. S, José María Oalindo. 6, Rafael A n són. 7 Cándido Clmadevllla. 8, No Identificado. 9, Antonio Moneada. 1 0 Rafael de Balbín. 1 1 Padre Antonio Gutiérrez, 12, José María Desantes. 13, Juan Fernández Flgueroa. 14, j o s é Luis Várela, I B Florentino Pérez- Embld. 16, Alfonso Candáu. 17, Amallo Garoia- Arlas. 18, José Julio Perlado. 19, Fernando Gil Nieto. 20, Carlos Ollero. (Foto 6 -P e l a y o fí- íj 4 t M iá A l H S j K- -a