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AFÍSTICA LA B O N D A D otras: al valor, al desinterés, a la conciencia recta. Bienaventurados los limpios de corazón Sólo ellos pueden ser sinceros. La moral de Cristo insiste sobre este punto a lo largo del Evangelio y califica de sepulcros blanqueados a los hipócritas. Vamos ahora a la cualidad suprema, a la que trae consigo el refuerzo de otras cualidades. Es que no está com- M É he referido en anteriores a r tículos al reverso que con frecuencia tienen las mejores cualidades como también los defectos. Dada la i m perfección humaiLa, es difícil no trasipasar la frontera indecisa que separa a unas de otros. (La temeridad en el valor, el derroche en la esplendidez, la cobardía en la prudencia, etc. Pero también, en honor de la natu- que tienen sus propios defectos y los ajenos impuestos con fácil sugestión. Han de ser además inteligentes, porque sin comprensión, sin buen sentido no se puede realizar el bien con eficacia. Madame de Sevigné escribió esta encaritadora definición de la verdadera bondad: Nada mejor que poseer una buena y hermosa alma; se la ve en todo como al través de un corazón de cristal; no puede omiltarse; no habéis visto engaño sobre esto; no se ha tomado n u n ca mucho tiempo la sombra por el cuerpo... La lectora preguntará si una viva sensibilidad no es inherente a lo que 11 a- AT V- u. t toíJ s A a Independencia de carácter que no excluye auténtica hondad. raleza humana, es legítimo afirmar que hay cualidades que en su propia estructura llevan asimiladas otras que las refuerzan vigorosamente, y conviene al grafólogo tener este hecho muy en cuenta para comprender la complicada totalidad de u n carácter, prendida una sola bajo esta escueta d e nominación, sino todo un conjunto. La bondad está en la cima de la superioridad moral. En efecto, sólo la mentalidad pueril la considera como una cualidad única, aunque el alma del niño encierra en ella, instintivamente, una síntesis magmamos un buen corazón Ciertamente, una ardiente sensibilidad colabora el afecto entrañable, a una cordialidad radiante, al entusiasmo fácil, a la más generosa abnegación. Pero ¡cuidado! según el grado de superioridad o de inferioridad de los signos gráficos esta condición puede revelar también la pasión. l- C- exjüfJnjis. Leí. aJr -et, yí 7 cA- A Bondad firme, unida a serena dulzura. Ya ha podido comprobar el lector los deíectos que van aparejados. Ja m e n t i ra, en cuya ruin alianza entran, como se comprueba en los signos gráficos, diferentes elementos: la vanidad, la cobardía, la codicia, la envidia, etc. Y, a la recíproca: por eso la verdad y la lealtad son cualidades tan nobles y tan enaltecidas, p o r q u e corresponden a Vnífica. La bondad está integrada por amor al prójimo, probidad, desinterés, actividad, paciencia, delicadeza, incluso valor; los muy débiles no pueden ser nunca muy buenos; se ha dicho de ellos ¿t Bondad. Desinterés ííue raya en abnegación. (Nótese en los tires gráficos la admirable claridad de juicio, la sinceridad, que se revelan en todos ellos. él odio, el rencor, los celos, la sen naHdad, la susceptibilidad, los ciegos i m pulsos de la ira, en suma, un temperamentó intolerable. Así, al llegar a este punto ue se manifiesta sobre todo en