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CIENCIAS dones íe la estación de las islas Canarias. Tampoco sería difícil, si fuera necesario, coadyuvar al tripulante en las manipulaciones para que la cápsula, después de dos o tres vueltas a la Tierra, inicie su descenso. Pero aquí es donde empiezan los problemas, que han sido experimentados con los lanzamientos de monos, pero que pueden tener facetas desconocidas. La cápsula, de unos mil kilos de peso, ha de reducir su velocidad que sobrepasará los 20.000 kilómetros por hora; pues, de lo contrario, se quemaría a su roce con la atmósfera. Unos cohetes laterales les permitirán girar para que no caiga de punta. Otro cohete de retropropulsión la frenará hasta reducir la velocidad a unos 200 kilómetros por hora. tres torres tienen 10 metros cada una. Se instalan seis transmisores potentes encargados de la recepción y transmisión entre la Tierra y los aeronautas. El costo de la estación será aproximadamente de 1.500.000 dólares. Se sabe que, después del Proyecto Mercury en construcción, vendrá otro proyecto llamado Saturno con adelantos introducidos en la astronave y una mayor altura y velocidad. Fr. J. Z. DE G. C I Por Em ¡l i o N E S NO VOA un anillo o circo libre de perturbación, Q con agitación mínima que no resulta peligrosa. La verdadera causa de los ciclones permanece Ignorada; se han dado de los mismos diversas exiplícaciones, que hasta ahora, ninguna parece concluyente. Para unos deriva del calentamiento de las capas bajas de la atmósfera húmeda, que adquiere movimiento ascensional con condensación; otros pretenden explicar los f e nómenos con el encuentro de masas de aire de características bien distintas en las altas capais atmosféricas; hay quien ipretende hacer depender los ciclones del estado eléctrico particular de algunas zonas de la atmósfera o de la influencia del mismo sol. Los recientes estudios en la Antártida han sugerido la idea de que en aquel casquete polar austral se incuba el tiempo general del globo te, rrestre, y, por tanto, allí ha de encontrarse el origen remoto de los ciclones. Los grandes ciclones tropicales ponen en juego cantidades ingentes d energía, cuyo cálculo exacto resulta totalmente difícil; pero se afirma que excede de la que pueden engendrar varios centenares de bombas atómicas; ello revela la grandeza de las fuerzas de la naturaleza en relación con las más potentes creadas por el hombre que, ante aquéllas, resultan insignificantes. lEspaña está relativamente a c u bierto de esta clase de cataclismos; algunas veces se manifiestan en nuestro territorio como en la última devastación de Valencia, pero a f o r t u nadamente con menor frecuencia y más débil Intensidad destructora. El Pacífico Central y el Océano Indico son los fugares donde se inician m a yor número de ciclones. E En este breve momento, el tripulante se notará de cinco a diez veces más pesado que de ordinario. Si bien, por ir atado en un colchón especial, aguantará bien la prueba. Sólo entonces se abrirá un pequeño paracaidas (si fuera grande se rompería) arrojando a la atmósfera un sinnúmero de pequeñas hojas metálicas, que el radar de la estaLos meteorólogos dan a esitos cicloción de Canarias podrá- detectar con gran precisión. Cuando la velocidad nes designaciones particulares según sea aún menor, entra en juego un nomenclatura alfabética de su primegran paracaidas. Barcos y aviones ra letra, reservaindo nombres femenise aprestarán a recoger la cápsula nos para los del hemisferio norte y en algún punto del océano Atlánmasculinos para los de la parte sur tico. Sólo entonces habrá terminado del globo terráqueo; parece que este la terrible hora y media para la primer principio terminológico facilique un puñado de hombres lleva entrenándose varios meses. Y los ta el intercambio de informaciones. científicos tendrán trabajo para Los ciclones se forman e inician en muchas semanas, interpretando los una pequeña zona de algunos kilóresultados obtenidos y planeando metros de radio, donde la baja precuidadosamente el próximo disparo. sión se manifiesta de m o d o muy Los resultados de este proyecto se- ostensible, quo Se acentúa paulatinarán puestos a disposición de los hombres de ciencia de todos los mente; los vientos crecen en velocidad y las nubes se hacen densas y países. A mediados del pasado mes de marzo dieron ya comienzo los trabajos de construcción de la estación detectara del Proyecto Mercury que se levantará al Sur de Gran Canaria, entre la carretera y la playa turística de Maspalomas en un radio de 500 metros. Se esti- ma que estos trabajos se terminarán en breve. El proyecto comprende, entre otras muchas edificaciones, seis torres para detectar el satélite. Los trabajos se realizan por una empresa, española bajo la inspección directa de técnicos norteamericanos, con la colaboración de científicos y técnicos españoles. Una vez terminados los trabajos, llegarán a Gran Canaria los científicos encargados del funcionamiento de los aparatos para la detección de satélites tripulados. La estación comprende numerosos locales para oficinas, aparatos, motores y otros accesorios. Las dos torres más grandes de las seis que se construyen, tienen 30 metros de altura. Otras amenazadoras; la superficie sobre la que se extiende la perturbación se incrementa sucesivamente para llegar a alcanzar 300 o 400 kilómetros de radio. N la superficie de la Tierna sobrevienen con frecuencia t e r r i bles tempestades, que pop los daños que causan son muy temibles para los hombres. Particularmente hay que considerar los llamados c i clones, perturbaoiones atmosféricas con manifestaciones muy variadas, que responden a tipos diversos, conocidos también oon el nombre de huracanes, tifones, etc. Cuando el ciclón está en su fase de máximo desarrollo, la velocidad del viento es causa de devastación. Ordinariamente un viento de 100 k i lómetros a la hora es muy fuerte; en los ciclones no es estráño que se a l cancen 300 kilómetros o más, con lo que destruye y arrasa todo cuanto existe, en la superficie. Cuando- el mar recibe el impulso de esa masa tan enorme de aire en veloz movimiento, se agita y levanta olas de gran a l t u ra, muchas veces de 20 metros o más; ai azotar las costas causa entonces estragos innumerables. J. as nubes formadas, de densidad muy elevada, se resuelven en lluvia í ue más bien represenita una barrera acuosa que Inundn tierras y desborda los ríos. Los Estados Unidos han experimentado muchos daños por estas causas, lo que le obliga a. mantener un servicio de vigilancia para preveer ia formación de ciclones, sus características y desarrolló yi sobre todo, e i iCircunstancJa- curiosa es que en el itinerario probable de la perturbación centro del área del ciclón existe como parsi prevenir a las poblaciones.