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toego Éttatro tréboles es siempre para pedir reyes y los cinco tréboles para las damas. Las contestaciones son las siguientes: Cuatro diamantes, niugún rey. Cuatro corazones, un rey. Cuatro picos, dos reyes. Cuatro sin triunfo, tres reyes. Cinco diamantes, ninguna dama. Cinco corazones, una dama. Cinco picos, dos damas. Cinco sin triunfo, tres damas. Jugando con nulos, si cuando declaramos cuatro tréboles para pedir los reyes o cinco tréboles para las damas, el siguiente jugador intercala nulos las contestaciones serán como sigue: Paso, ningún rey o ama. Doblo, u n rey o una dama. Los sin triunfo necesarios para mostrar dos reyes o dos damas. Tres reyes o tres damas, los tréboles necesarios. Al principio, como sucede con todos los sistemas que se practican por primera vez, se cometen errores que proíito se subsanan y entonces comprobarán mis lectores que j u e gan sin nulos, la facilidad. con que se desenvuelven las subastas y la admirable precisión que se obtiene con ellas, pues son todas marcas naturales no artificiosas. Yo estoy seguro de que en 1961 no se jugará otro sistema y u empleo producirá excelentes resultados. Rafa Muñoz, el mejor jugador de Bridge de España, así lo afirma en la interviú que le he ef- ectuado recientemente y que aparecerá en el próximo número de BLANCO Y NEGRO. Ahora sólo deseo añadir, para que no crean que deseo adornarme con plumas ajenas, que yo no he inventado este sistema y mi único mérito es el de haberlo seleccionado de entre todos los m e jores que existen en el mundo. Los jugadores medianos de bridge, sobre todo cuando juegan sin nulos, se aburren si tienen mal naipe y acostumbran a repetir: Sin nulos el bridge es aburridísimo. Yo les respondo, casi siempre, que existen en el mundo millones de jugadores que juegan todos los días sin nulos y se d i vierten muchísimo, pues, aunque tengan mala suerte, cada carta que se juega tiene un valor peculiar si se sabe manejarla con destreza. Hasta las cartas intermediarias, que parecen carecer de interés alguno, pueden servir para una valiosa indicación al compañero. Ejemplo: poseemos a picos el siete, cinco, dos. Nuestro compañero ataca de rey de ese palo, lo que hace suponer que posee también el as o reydama y otras más de ese color. A la vista del muerto y de nuestro juego podemos dar el dos para que no siga a ese palo, el siete para que efectúe lo contrario y el cinco para explicarle en el lenguaje mudo del bridge que nosotros no tenemos preferencia y que nuestro juego es anodino y que es él quien debe de asumir la dirección del juego. Pongamos ahora dos ejemplos, entresacados del Expert Play, que corroboran lo anteriormente expuesto. A é V, 9, X, X. A R, 8, X, X. A, D, 10, X. 4 X. jugará la dama para poder hacer un impase al valet que supone puede tenerlo en cuarto Este. Y cuando descubre que lo que sucede es lo contrario, se mesará los cabellos y r e conocerá que Oeste es un jugador excelente y peligroso. He aquí otro ejemplo: Usted se encuentra en posición de Oeste. í 10, 8, X, X. V, 7, 6, X. A, D, 9, X. Z R. Su ocho de corazones no sirve para nada. Cuando Sur ataca del pequeño corazón, juegúeselo. Aquél hará el i m pase al rey que tomará Este. Y cuando vuelva Sur a jugar ese palo sucederá como én el ejemplo anterior, que quien está corto en ese palo es Este y el maquiavélico Oeste, con su astucia, logra realizar una baza inverosímil. En una próxima crónica trataremos del manejo de los dubletones y de la carta que se debe atacar cuando se tiene un color de tres. También expondré los llamados juegos de seguridad y las ventajas de no sobrefallar en algunas ocasiones. Todo esto confirma lo que decía anteriormente, que en el bridge sin nulos, jugándolo bien, siempre hay posibilidades de ganar o de reducir las pérdidas si se juega acertadamente y que por mal naipe que se tenga, el bridge sin nulos, siempre tiene también interés y es divertido. REMEMBER J u g a d o r e s sobresalientes de la s e m a na: Killy Bugallal, Angeles Wlagdalena, Pepito Sartopius y Remember. Foto García Pelayo. usted se encuentra situado en posición de Oeste. Sur j u e ga un pequeño pico, toma del as en el muerto y cuando repite ese palo descubre que Este está semi- faUo. Así que tojma 8 U baza con el rey y efectúa el impase al valet de Oeste, con lo que realiza cuatro bazas a ese palo. Veamos ahora lo que sucede si Oeste, cuando juega Sur un pequeño pico pone su nueve de ese palo que para nada le sirve. Sur pensará que Oeste está semi- fallo o que tiene valet- nueve y, entonces, después de poner el as del muerto.