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v. -yj é- fi K, íífet I L nír. jS La vieja capilla en ruinas, rodeada ide huerto abandonado y salvaje, alejada del bullicioso alboroto de la ciudad. -Soy inspector de policía, lios. ojos azules volvieron a agrandarse. No he hecho nada malo. ¿A quién buscaba en acuella capilla? -A nadie. s inútil que lo nieg- ue. lia oi claramente pronunciar el nombre de Martin. Martín sólo existe en mi imaginación. El inspector la cogió suavemente del brazo. -Permita que la acompañe hasta su domicilio. ¿Dónde vive? La muchacha dio su dirección y se dejó guiar resignada. Veinte minutos después ambos entraban en un departamento situado a corta distancia de la capilla. Una mujer de edad, pelo blanco y ojos negros inteligentes, les condujo a un salón decorado con gusto, aunque con cierta economía. ¿Qué ha ocurrido Nica? -preguntó preocupada. El señor es inspector de policía y desea que conteste a unas preguntas, tía Mary, no creo que el caso tenga importancia. La tiene- -afirmó Delar- Ayer por la tarde a esta hora aproxima, demente, un hoiábre murió en el l lgar donde la he encontrado hace unos minutos. Es por la tanto necesario que me explique el motivo que la indujo a visitar la capilla, -Ayer no salí de casa- -contestó la m u c h a c h a precij itadamente- ¿verdad, tía Mary? -Claro que no, hijita. ¿Quién es Martín? -insistió eí policía. -Quiere saber quién es Martín,