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miiirii MONTERÍA laa rollfirrap hace que úos venarlos consideren incomoda HU situadón y paso a pano B dirijan hacia c í ooraEÓn úc la mancha. I 1! ní- í- 7 S N: Lentamente j r p a r á n f T o n c de cuando en cuando para observar l a noredadcB por retaguardia, prosiguen tranquilos BU camino hacia Saliente. Los primero ptientos de la banda los contemplamos desdo lejoí, sin caer en lo torpe tentación de correr la pólvora. El cílrucndo de nnos trabucazos y el animado latir de lop podencos dan noticia de iuc la batida ha comenzado. La collera de venados acelera au paso y pronto M: pierde tras u n grupo de arbolea. La mancha tiene reses y pronto las rehalas cogen IOG rastros llenando el espacio con sus cali coica dichas IÍ: Uno de nocfitros conocidos venador- -el más peijueiío- -abandona sn refugio y por una cota baAtantc alta eale del arboludo hacia un collado de la cuerda. Suenan en lo alto los dos primerea tiros le la j o m a d a Hay a quien no le guata la canción y, maestro ya en lides serranasi 0 c apresta a cambiar de domicilio. E l movimiento de la jaras jalon a su camino y unos eÍDCUenta metros a mi izquierda irrumpe a buen paso en el ccrfadero Es un hermoso macho de no exagerados colmillos, pero ordo, lustroso y casi nueve arrobas bajo d la piel. Atravesado y a placer le diaparo los dos tiros de mi rifle. Como sucede frceocntamenle en los cochinos grandes no acusa nín no de los do y traspone la raya pero yo no muevo ni un pie. Iba bien apuntado y he visto cómo una escarapela roja Horeeía en su espalda... Instantes después, un pataleteo en el jaral, se uido de total si en Vffi