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Vrf- V i 14: SOBRE NIKITA KRUSCHEF Stñor directar: El hecho dp que esa publicación se ocupe destacadamente d e K. como lo hace en el número 2.529 es, a mi juicio, contraproducente, puesto que se hace una propaganda de ese hombre, aunque, como es lógico; no sean tales los propósitos. Vaya usted a saber cómo reaccionarán los lectores de acá y de allá. Lo mejor en estos casos es el silencio o la caricatura, Pedro Martínez- Estéllez Valencia de Alcántara Otras veces son esas per onas que se itúan a la entrada del Metro ofreciendo billetes, etc. Esta picaresca sin gracia dd e desaparecer por doaí, motivos. Uno de ellos, porque genentlmente son- una molestia para el ciudadano. El otro, quizá el que tenga. más importancia, porque esa forma de vida que tienen algunos hombres no les dignifica en nada. Estas per; soHa que se dedican a ios citados menesteres p o drían, en la mayor parte de las ocasiones, realizar trabajos mucho más útiles pata. la sociedad y más remundrativos para ellos. Esta fóíma de picaresca de nuestro; siglo, que no tiene la gracia ni la simpatía de aquellos otros picaros tan bien representados en la literatura del Siglo de Oro de nuestras l e tras, es necesario que desaparezca. Una ciudad como Madrid no puede perniitir a estos grupos de abíeco- ches, vendedores Üe billetes de Metro, revendedores de entradas para espectáculos y colistas que. ocupan puestos iinte las taquillas de los cioés para luego venderlos, que tanto abtiüdan por nuestras calles y que lo único que hacen. es perder el tiempo o hacerlo perder a los demás, cuando no h a c e n otras cosas peones. -Luis García Menéndez I Madrid terpretación y presentación, me preguntaba: ¿Por qué en Madrid no podemos igualmente deleitamos de estos maravillosos espectáculos en un recinto como éste? Cuesta trabajo creer que en Madrid, donde se levantan y levantaron, en estos úUijfiOs años, edificaciones como él estadio de Bernabéu, el Palacio de Deportes, LAS OBRAS DEL TEATRO REAL Señor director: Reciente mente tuve la suerte de coincidir en París con la inauguración de la témpora da de ópera de otoño. Asistí a la representación de Rigoletto no po r conocida menos- bella, en el famoso teatro de la Opera. Mientras gozaba de la magnifica inel futuro estadio del Atlético, magnificas piscinas, etcétera, no sea capaz a dar fin a la reconstrucción de, su principal teatro. Me refiero, como ya supondrá, al Teatro Real, j ÍATENCIC AL NUEVO CONCURSO DE B. Y N. I Vea en las últimas páginas de este número la soÍTprendente lista de g e mios del CONCURSO CRUCERO DE VERANO YBARRA- BLANCO Y NEGRO que organizamos para usted y los itinerarios de los diferentes cruceros, asi cMiio un repcvtaje; de la vida a bordo de los lujosos trasatlán ticos Cabo dé San Vicente y Cabo de San Roque UNA FORMA DE PICARESCA Señor director: Existe una picaresca d el siglo XX. Una picaresca qu busca por t o dos los medios no trabajar. Esta evasiva de la laboriosidad a d o p t a las formas más diversas y curiosas. A veces, 1 picaro del siglo XX está representado por esos guardacoches que vi nen corriendo a abrimos la portezuela de un taxi a c a m b i o de una propina. Descohosco Jos caasas que impidan rematitr unas obras empezi as hace cerca fíe. cuarenta años. Con los medios actuales de constfucción rio puede pensarse en dificultades técnicas. Quizá lo sean económicas, por no decir abulia o falta de entusiasmo, nacidos de esas, al parecer, insuperables causas. Usted, señor director, sabe que nunca las bellas artes estuvieron reñidas con el culto dedicado al perfeccionamiento físico del cuerpo. Antes al contrario, se hermanan y complementan. De n: I A jf