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m. origen o de designio. P a r a poder pesar en ése mnnáo y hasta defenderse de él, los pueblos ue hablan español necesitan empezar por conocerse, ponderarse y asistirse entre si... Se trata de quererse, como quiere siempre el cariño entrañable: por los defectos tanto cémo por las virtudes, por la desemejanza no menos que por el parecido Por último, recomienda Mañach, que España aprovecha la Hispanidad y su fecha, para honrar sus blasones. 1.0 S Reyes Católicos, los Finzones, los conquistadores férreos, los misioneros sublimes, los más iluminados varones del Uerecho de Indias, timbres de g- loria son para España. T si tales imágenes conjuran ante los ojos de América otras menos positivas, justo es que reconozcamos el ancho margen de nobleza con que rebasan los estragos que á toda empresa semejante acompaña. Pero la Hispanidad no puede limitarse a ser una mera exhumación de pasadas glorias, cuanto menos na refutación de la Leyenda Negra. Debe también dar testimonio de todo aquello en que España es aún creadora y celosa de su propio futuro Que la Hispanidad es un idea! vivo, creador, celoso de su propio futuro, nos lo están demostrando, en estos tiempos mismos en que vivimos, numerosos sucesos que apuntan al futuro más halagador. La cooperación hispánica es, en estos momentos, viva y fecunda. En Chile acaba de aprovecharse, por unanimida. d, la reforma constitucional q u e concede la nacionalidad chilena a los españoles allí residentes, sin pérdida de su propia nacionalidad. En Filipinas, nuestra distante hermana, el Presidente don Carlos P. García, al refrendar la ley que preceptúa la enseñanza obligatoria dé! español, en los centros docentes de su país, se expresa como sigue: Filipinas, país cristiano e hispánico, del Lejano Oriente, por todas partes cercado de peligros, a cual más tenebroso, reafirma, no obstante, su plena vinculación a Occidente y no puede de modo alguno mostrarse irasensible a los acontecimientos europeos. Para Europa deseamos el logro de todas sus legítimas aspiraciones, que robustecerán al mundo libre. Y todos los filipinos nos mostramos unánimes al considerar el esfuerzo común que Europa entera persigue y mantiene en favor de la paz mundial, ünioa forma, a m i entender, de pervivenoia de la civilización cristiana y de esta Humanidad t a n puesta a prueba últimamente Por último, el Presidente Prado, de! Perú, acaba de lanzar una proposición que ensancha todavía más eX horizonte de la Hispanidad, mediante, una alianza táctica de las Repúblicas Americanas con las naciones latinas de Europa Occidental- -España, Francia, Italia y Portugal- para presentar la cohesión necesaria y la armonía indispensable para recobrar la influencia que en el seno de la Asamblea de las Naciones Unidas les corresponde Ha sido, en efecto, vergonzosos en los últimos años, el papel dividido de Hispanoamérica, tirando unos por el lado de Occidente y otros inclinándose a Rusia, en forma vergonzante, pero eficaz para la discordia. La Hispanidad está en marcha y es el único camino que puede conducirnos de nuevo a la Universalidad, que es el mandato del Nuevo Mundo. Lie. J. V. Por el Líe. A n t o n i o UROZ 1 KAN razón tuvieron ios primeFor eso es más significativo el ob- hoy el que mejor se identifica con ros conquistadores, en denomi- servar que ni los cambios políticos la vida nacional. Los grupos hispanar el extenso territorio que ni Jas influencias externas han lo- nos residentes en esta tierra repiten poblaban las naciones americanas a grado desarraigar las costumbres, oonsíantemente un lema: Sirviendo principios del siglo XVI, como- la las ideas y e! modo de ser del meji- a Méjico, serás mejor español Nueva España. Porque muchas eran cano, como producto de un fecundo Forma aquí familia que auna dos las similitudes que a sus ojos se y feliz encuentro de dos razas, de amores- Méjico y España- -y para ofrecían entre la nueva tierra en dos civilizaciones, bajo una misma ambos tienen una misma decisión de que desembarcaron y la añorada pa cruz. Ello ha sido posible gracias a defenderíos. Es así como vemos a los tria lejana. Pero quizá sea más cu- la permanencia de los más altos va- españoles de Veracruz empuñan; las rioso, señalar que la semejanza se! ores espirituales en el seno de la armas en defensa de la ciudad sitiafué acrecentando con el tiempo, y familia, refugio de ía liiás depurada da por el invasor norteanierioaño hoy en día son muchas las ciudades hispanidad. en 1 S 14. que no solamente tienen nombres Cómo Cortés, Se reza se iguales a los de otras españolas, sino ama en la en idioma de Castilla, La que ie siguieron, como los suyos y los más iue conquistalengua de Cervantes. que son una verdadera reproducción fajíiüía mejicana representativa condor es conquistado- ííe ahí que no- de ellas en los edificios, en la trasa tinúa fielmente vinculada a la. tra- x existe una emigración más deseada urbana, en la señal hispánica de su dición del respeto a los mayores, a ni más respetada que la de los esorganización municipal. los principios morales heredados. De pañoles en Méjico. El que liega joNó pasa ej tiempo en balde, y padres a ¡hijos se transmite una ge- ven lucha por vencer fas naturales cuándo Méjico se dispone a celebrar nerosa comprensión por todo lo qúe dificultades de la vida; alcanza unas el ciento cincuenía aniversario de es de España y que aún continúa veces un éxito lisonjero y otras no su vida como nación independiente, reflejándose, por fortuna, en las afi- hace sino continuar enfrentándose es lógico suponer que hayan desapa- ciones y en las costumbres. De ahí a renovadas dificultades. Pero en recido algunos de los elementos que que se siga coa la mayor atención- todos los casos forma su hogar y le en ¡a época colonial establecían un cuanto se refiere a la Madre Patria: da a Méjico hijos que lé sirven con paralelismo casi perfecto entre la. y posifeiemeníe los. acontecimientos su ciencia, su saber, su tesón y su nueva y la vieja España. For otra tanto de lá vida pública comio los trabajo, pera sobre todo con las virparte, la frontera Norte del país está menos importantes, pero más signi- tudes que en ese hogar de raigambre abierta a una caudalosa influencia ficáíivos de la vida íntima de las co- hispánica se m, anti- 8 íi 8 n vivas. ajena a las tradiciones hispanas, con lectividades, se, siguen en Méjico con Una inmensa pléyade, de la que un estilo de vida distintó y aun opues- gran atención. Méjico se ufana con razón, de ingeto a lo que consideramos nuestro. Es el español de ayer como el de nieros, médicos, hombres de negó-