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CINE fuera tienen síos encuentros? cinematográficos se ia ha llevado en Venecia una ráfaga 3 e austeridad que ha soplado sobre La Laguna. Los divos han sido reemplazados por otra clase de divos académicos, autoridades en el campo cinematográfico y hasta profesores de Universidad. Nadie puede discutir el prestigio y relieve de Rene Clair, p r e sidente de honor del Festival e ilustre maestro del cine francés; Márcel Achard, presidente del Jurado y ágil comediógrafo; Francesco Carnelutti, presidente del Centro de Cultura y Civilización de la Fundación Giorgio Cini y eminente personalidad jurídica; Saimondo Manzini. director dei Osservalore Roman o Floris Luigi Ammannati, presidente del Centro Experimental de Cinematografía de Roma e indiscutible autoridad en los medios culturales cinematográficos; monseñor Albino Gállelo, secretario general de la Pontificia Comi. sión de Cine, Radio y T. V. Guido Ferro, rector de la Universidad de P a dova. El bullicio y la agitación se han convertido en calma y reflexión, y no es aventurado hablar del tono casi académico de la manifestación veneciana, que más parecía un Congreso cultural que un acontecimiento social y brillante. Los famosos en el mundo cinematográfico, los que mantienen entre el publico el fuego sagrado de la ilusión, han desertado, con alguna excepción sol resaliente. El balance de las películas p r e sentada. s en la competición es regular, y el nivel medio, no muy alto. BRE TE COMENTARIO DE LAS PELÍCULAS Rocco y sus hermanos ha sido la película que más expectación ha suscitado. En torno a ésta realización de Luchino Visconti se ha creado un clima de apasionamiento y polémica. No se puede negar que se trata de un film importante, hecho con tanta maestría y sensibilidad como con falta de mesura y contención. Resulta desmesurado tanto en su duración, tres horas, como en la excesiva violencia y crudeza de ciertos pasajes. El tema es ambicioso y profundo. La historia de esa familia, compuesta por la madre, viuda, y cuatro hijos, que emigra desde Lucania a Milán, es rica en intenciones sociales, h u manas, dramáticas; pero Visconti, por exceso, deja evaporarse la verdadera esencia. El propósito de fundir el realismo italiano con la grandeza de una tragedia clásica actualizada es tan audaz como difícil. Con un mayor equilibrio y ponderación hubiese resultado un empeño trascendente. Lástima que Visconti, llevado de sn temperamento inquieto y de una cierta y desordenada genialidad, caiga en escenas inadmisibles no sólo desde un panto de vista moral, sino simplemente estético y ético. André Cayatte, a quien se deben realizaciones de la consideración de Justicia cumplida y Todos somos asesinos revalida con El paso del Rbin su experiencia y seguridad como director. La película relata la aventura de dos personajes muy diferente? que coinciden cuando son conducidos como p r i sioneros de los alemanes a un peqijeño pueblo alemán. Uno, Jean, decidido y resuelto, huye para incorporarse a la Resistencia; el otro, Roger, es un tipo casi insignificante y vulgar, oprimido por un estrecho ambiente familiar, ano de esos hombres sin gloria. Es un Tnagnífico hallazgo el de este personaje, que por sí solo hubiese dado marsen para un argumento. Hay en El paso del Rhin un sentimiento de comprensión y a veces de disculpa para el vencido, que podía ser más firme si se hubiese evitado cierta ambigüedad y confusión en el desarrollo de la idea que inspira el tema. No obstante, la intención es buena y traía de comprender cuando tan complicado es entenderse en nuestros días. Es un film abierto al diálogo, con un contenido importante. La interpretación del chanssohier Charles Aznavour es magnífica y se revela como un gran actor. Los japoneses, con la película No hay amor más grande ofrecen una obra dura e implacable, pero digna de consideración. No se han eludido ninguno de los rasgo que deparaba la historia por violentos y exacerbados que fuesen. En unas minas de Manchuria los prisioneros chinos trabajan en las ínfimas condiciones, sometidos a un trato cruel e inhumano. En ese ambiente sobresale la figura de un hombre que se opone a los procedimientos brutales a que están sujetos esos infelices. Convencido de que la actitud humana es la comprensión, se empeiía en una lucha amarga, tropezando con el egoísmo y la crueldad. Es un film extremadamente violento en ocasiones y abrumador en otras. Tres horas de proyección, que bien podían reducirse a dos. Resulta desagradable, pero ei problema que aborda se impone por su fuerza, trascendencia y el amor por el prójimo, aunque sea enemigo. Los ingleses, con Whisky y gloria nos dan una muestra de perfección como es habitual en esa cinematografía. Todo está cuidado con minuciosidad en la película, segiin es tra licional, y sii factura es siempre correcta. Un viejo coronel es reemplazado en el mando de un regimiento por otro con ideas diferentes y una mayor severidad. Entre ambos surgen diferencias y roces. A consecuencia de una crisis nerviosa, y en un momento de enajenación mental, el que se había incorporado recientemente pone fin a su vida. El otro se siente culpable, y en él se opera una convulsión fuerte, hasta que pierde la razón. Whisky y gloria es una película típicamente inglesa, lenta en algunos momentos, y que cuenta cou una extraordinaria interpretación de conjunto, desde el eminente Alee Guinnes y John Milles hasta el líltimo actor. Los caballeros de la Orden Teutónica la realización polaca de Aleksander Ford, se salva por la belleza indudable Alee Giiinnes, el eminente actor inglés, ha sido una de las figuras más relevantes que han pasado pop El Lido. Su estancia fué breve, pero Intensa, en una lucha contra reloj. Pocos momentos después Oe su llegada a Venecia, sip Aleo onpíe satisfecho.