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LAS ORDENES RELIGIOSAS EN LA CREACIÓN DE MEJIGO L A conquista ele. Méjico no 96I0 fué un iíhoqn de armas, sino I choque de dos órdenes sociales o culturales. En pocos años quedó terminada la primera, la de las armas, mientras que la conquista cultural y social requirió un espacio mucho más largo, y no estaha terminada cuando los mejores educadores que hubo en el tiempo del Imperio, los jesuítas, fueron expulsados en 1767. La conquista espiritual procedió de dos modos, uno positivo y otro negativo. El método positivo era EvangélicOi en el sentido de que trataba d poner la vida de los indígenas de acuerdo con las enseñanzas- del Evangelio de Jesucrikp. El método negativo consistía en ir eliminando las costumbres inhumanas y anticristianas, tales como los sacrificios humanos, el canibalismo ritual consiguiente, 1 culto al demonio y otras semejantes. Cortés ntró en Méjico acompañado d e fray Bartolomé de Olmedo, sacerdote mercedario, y su desembarco en San Juan de Ulna, con sus tropas, se efectuó en Viernes Santo, 22 de abril de 1519. No puede desconocerse que a pesar dé sus faltas humanas. Cortés poseía un celo misionero, como lo demostró mandando luego erigir una crua y haciendo que el padre Olmedo explicase el significado del Viernes Santo y de la muerte de Cristo en la Cruz, y la malicia de la idolatría, anunciando a los indios que debían acabar co sus sacrificios humanos u otros idolátricos. Como hombre de temperamento fogoso qu era. Cortés hubiera procedido arrebatadamente; pero el padre Olmedo le aconsejaba proceder despacio, sin tratar de meter a la fuerza el cristianismo entre los indios, y le explicaba que el uso de la violencia siempre ha sido un verdadero nemigo del progreso de la fe, aun cuando de momento pareciese eficaz, y que la evangelización del mundo se haría sin fuerza de armas ni por violencia algunai sino mediante la oración, la enseñanza y el buen ejemplo. El padre fray Bartolomé de Olmedo, primer apóstol de Méjico, murió en Tenochtitlan durante la segunda mitad del año 1524. Ninguna nación europea ha demostrado tener tanta solicitud y cuidado d e l bienestar de las poblaciones indígenas como lEspaña. Al paso que, bajo el dominio de los ingleses, los indios de la América septentrional fueron dejados en su salvajismo y aun se intentó arrojarlos lejos o exterminarlos, en las posesiones de España en América se tenía p o r principio, desdé tiempos de Isabel la Católica, que los indios habían de ser tratados como vasallos libres, con goce de los mismos derecihos que los. europeos La inmensa labor de curar las heridas cansadas por la conquista armada y de suavizar el choque de la cultura cristiana española con la cultura azteca, que se fundaba n el despotismo, en el sacrificio de victimas humanas, en la poligamia y otros excesos, quedó toda a cargo de las tres grandes Ordenes Religiosas mendicantes de la Iglesia; I s franciscanos, los dominicos y los agustinos. iPor privilegio especial de exención, dichos religiosos estaban sujetos a la inmediata jurisdicción del Sumo Pontífice. Fueron religiosos asimismo los dos primeros obispos de la Nueva España: fray Julián Garcés, que era (lominico, y fray Juan de Zumárraga, qHf; era franciscano. Fray Alonso de Veracru uno ie los g r a n d e s promotores de la evangelización de Méjico. Abajo, uno de ios curiosos catecismos con ios que los misioneros enseñaban doctrina cristiana y oraclones a los indios. La curiosa disposición de primitivas imágenes está muy adecuada con las tradiciones y mentalidad de los catecúmenos lnáin nnn. aXrede