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ECO I rnrsw 1 cohete portador y de Impulso ThorAble lleva en su extremo la cápsula, en cuyo interior va plegada la esfera de plástico que constituye ei satélite Eco l to eléctrico, en el tránsito de la zona iluminada a la de oscuridad. Recorre una órbita casi circular, inclinada 48 y a una distancia aproximada de 1.600 kilómetros de la Tierra: su gran velocidas le permite dar la vuelta a nuestro planeta en ciento veinte minutos. Este proyecto de satélite artificial Eco (1 U 8 desde el día 12 de agosto se encuentra en realización por la N. A. S. A. (organización americana para la investigación astronáutica y del espacio) está d sstinado a experiencias revolucionarias de la telecomunicación mundial. Con tres satélites de esta clase se podrán cursar todas las comunicaciones telegráficas, telefónicas, dte televisión y radiodifasicn en el S vov 100 de la O superficie del globo terrestre y a p r e c i o s verdaderamenta irrisorios para un buen servicio. Las nubes y las condiciones atmosféricas no crearán inconveniente alguno a estos servicios, ya aue las ondas electromagnéticas salvan esos obstáculos; y por la forma de realizarse se consideran- invulnerables. El actual satélite Eco I circula En sta cápsula va plegada la esfera de plástico que constituye el Eco I y que, al abrirse, libera la mencionada esfera. Los dos hemisferios de la cápsula se pierden en los espacios. pierda en el vacío; por ello el gran cuidado en el cálculo de la órbita y su rectificación constante e n u n centro de operación de cálculo electrónico. Su papel de relé pasiva hace que sólo nos reexpida por reflexión eléctrica las ondas que se le envían para que a través de una V gigantesca de trayectoria- -en la tiue el vértice lo ocupa el Eco I y los pimtos extremos los de transmisión y de. reospción- -se utlliosn dos puentes radio gigantescos en la relación de localidades sumamente alejadas, ü n cohete Thor- Able de tres etapas fuá el. en. cara; ado de llevar a su órbita al satélite artificial, encerrado y plegado dentro cíe una cápsula esférica; al llegar a los 1.600 kilómetros cápsula íe abre para p- erdsrse en sus dos mitades en los espacios, liberando el globo de plástico, que, merced a los residuos de gas de su contenido, se dilata en el vacío y obliga al plástico a tomar su forma esférica. Los vapores de! conteniíSo no acusan condensación sttíiciente p a r a alterar sensiblemente la forma del d la velocidad horaria de 25.000 kilómetros. AI profano le parece admirable que un globo de tan débil consistencia esté animado de velocidades tan extraordinarias, que pudieran parecer reservadas sólo para cuerpos de gran masa. La ausencia de aire y de elementos creadores de la menor resistencia, como acontece en el vacío interplanetario, permite ese fenómeno aus nos parece un milagro; del mismo modo que en la experiencia de Newton que se estudia en la caída de los cuerpos en la Física elemental se comprueba Que tod os los cuerpos (una bola d 3 plomo y una pluína de ave, por. ejemplo) caen en el vacío con lá misma rapidez. El Eco I está siendo visible deade todos los puntos del Globo, y tarda en cruzar la bóveda celeste de, l horizonte unos (luince minutos a lo sumo; facilita coimunicacioñes impecables, incluso con transmisión, de imágenes, entre distancias separadas unos 5.000 kilómetros. Basta un error de un segundo de arco para que el rayo emitido, en lugar de incidir sobre el satélite, se