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Entre la guerra y la paz ÍEGUNDA CARTA DESDE AMERICA: A OFENSIVA CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS M UCHAS veces he traído a las páginas de BLANCO Y NEGRO el tema de la incesante campaña de propaganda que el comunismo internacionaí lene desencadenando contra los Estados Unidos, a planteamiento de los designios marxistas no se isimula entre secretos: Mientras el poderío nortemericano conserve su rango decisivo y en torno a él B organice con seriedad la defensa del mundo libre, is potencias comunistas no prevalecerán; pero si esa ujianza viniera a menos, y se acentuase 1 dispersión e los pueblos occidentales, todo sería fácil para la ran subversión materialista y anticristiana. Por coniguiente- -dice Moscú- minemos, sometamos a una mplacable acción corrosiva los resortes y mecanismos e la potencia americana; destruyamos la confianza niversal que los Estados Unidos hayan podido insirar liasta ahora; y todo lo demás nos será dado por ñadidura. la propaganda comunista, el Departamento de Estado y la Casa Blanca son recintos siniestros en donde no se engendra sino maleficio, y apenas existe mengua, desafuero o pecado que no halle cobijo entre los pliegues de la bandera estrellada. Como, de hecho, no faltan algunos motivos realmente considerables de recalo y de mortificación en el diaTio trato de log pueblos de América con su gigantesco vecino del Norte, la propaganda arrecia a fin de extraer de esas enojosas situaciones la máxima ¡malignidad posible, de suerte que la mortificación se transforme en irritante acidez y el recelo en cólera vengativa. Visto desde Europa, el paisaje americano aparece claramente amenazado por las más duras tretas del asalto comunista. Visto desde aquí, es decir, inmerso el observador en estos panoramas, la realidad de la amenaza se torna muy concreta y terminante, y la gravedad del riesgo adquiere caracteres de tipo excepcional. Yo diría que la gran maniobra de la subversión marxista tiende hoy su vuelo más negro sobre el Continente colombino; con velocidad lextremad a; mayor aún que la que despliega sobre África; lo cual es m u cho decir. Las quintas columnas de los partidos comunistas americanos están movilizadas a la luz del día. Dejaron las madrigueras de la clandestinidad y operan con extraordinario desenfado, igual que si tuvieran la victoria en el puño. Las calles y plazas de las ciudadss hispánicas se. nos ofrecen cruzadas de letreros y emblemas sovietizantes. Y hasta en Managua, donde la Guardia Nacional no suele inclinarse a demasiadas contemplaciones cuando se trata de la defensa del Estado, se está gritando ¡viva Rusia! y ¡viva Fidel Castro! o se corea el grito cubano de ¡Cuba, sí; Kl resumen es éste: con los Estados Unidos al frente le un Occidente compacto, la victoria de los hombres ibres no ofrece duda; sin esa jefatura, y sin los innensos recursos que ella supone, la derrota sería Inevitable. ¿Cómo no h a de emplearse la Rusia soviética n la ardiente tarea de procurar la destrucción de su ínemigo principal y concluyente? ¡Adelante, pues! Vayamos a la gran ofensiva! Tal es el sentido más Importante de la guerra fría f NTRE las preocupaciones de que stá ipoblado actualmente el ámbito del Krm, lin cuentan que. n i n runa se iguala con la del rencor antiamerioano. Para