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UN ARTISTA CRISTIANO Por el P. FEDERICO POft vmK VEZ, TEMA MUSJCM. SOPEÑA y no una obrita de Auber, citaría ai responder; obras de un profundo sentido religioso que él dirigía de manera extraordinaria, porque se sabia en diálogo con ese público d i s t i n t o cuando el aire, el ambiente están muy cerca de la iglesia. Arámbarri, director de la Banda Municipal de Madrid, tenía lógicamente, cuando vino desde Bilbao, muchísimas ilusiones con las orquestas madrileñas, ilusiones que, en parte, quedaron frustradas. A una primera V silenóiosa reacción de protesta sucedió una entrega cada vez mayor a la realidad del servicio de esta manera, no era raro que en sus conciertos apareciera en lugar d obras de seguro éxito, aparición j u s tificada en un director invitado, estrenos de músicia española, compañía de intérprete español, etc. Eso es servicio que se cumple con el alma t u llida y sin recompensa apreciable. Hay más: para un director de orquesta, la Banda es un rincón al que se llega con psicología de cumplimiento de deber estricts. Poco a poco, en Arámbarri fué creciendo esa dimensión de servicio hacia las gentes sencillas. Una cosa era tocar bien c o la Banda y con yna espléndida Baindí como la de Madrid y otra bien distinta es ir allí cada domingo y verU volcarse con entrega total. Si cosas como Fra Diavolo- de Auber, pei fl también L a consagración de la primavera llegaban al corazón de esa gentes sencillas, dándoles una Dochc mil veces más bella que las gritadoras en las- alas de fiesta de al lado el esfuerzo era hermoso y mepecia la pena para un artista cristiano. Conse. cuencia: cuando f u i a rezar el rosaris ante, el cadáver, unos cuantos obre, ros que salían de trabajar, alguno! incluso con su tartera, estaban firmando en el portal. Consecuencia: es (doilor de las gentes sencillas es mará, viilosa oración hacia Dios, gran compañía, así me lo imagino al dar cuenta en el Juicio de una vida que ib sabiendo, cada vez más y más hondamente, cómo la meta estaba allí desde el sacrificio de aquí. Queridos amV gosí he querido escribir estas Ifne para su recuerdo; escribirlas en lengu e sencjilo, famiiiap. ftuman qué a él ile gustaba tanto. Cuido muy espeoialiriente las f r o n teras de mi trabajo y nunca he queEL MERECIMIENTO rido mezclar la músioa en estos artículos sobre temas religiosos, aunque IPrimero, toda una vida en ila que tentaciones y sugerencias nó falten. no faltó nunca la preparación para la No de música directamente, de r e l i muerte; junto a eso, iitia vida de e n gión trata este artículo que se refiere trañable hogar, de trabajo, de lucha a un gran músico español: a Jesús encarnizada ante tantísimas tentacioArámbarri, director de la Banda M u- nes, que el artista conoce de manera nicipal, director miuatlas veces de las eSipecial, desde la vanárjloria hasta el orquestas madrileñas. Hay una priresentimiento. Quisiera insistir un pomera razón para traer aquí su recuerco en esto: la vida del artista y su do: en esta rebeldía de nuestro munprbgagaiida hacen que las gentes le do para mirar cristianamente la muercoloquen muy lejos de la vida habite, creo que los sacerdotes. hasta tual. Arámbarri conservó oelosar. iente cierto punto también ios médicos, t e lo que antaño fué uña c aracteristica nemos obligación de contar la ejémImportante del profesor, del intelecplaridad de las raras, íntegras postutual, del mismo director de orquesta: ras. El matrimonio Arámbarri acababa el hogar de clase media, distinto por de realizar Ejercicios, Ejercitaoiones el piano, por los cuadros, por ios l i- en La Granja. Siempre de comunión bros, por los recuerdos; igual en diaria, no fueron a estas Ejercitáciones cuanto a mesura, a modestia, a claua cambiar radicalmente la vida, sino a sura, a trabajo. Era la vida modesta j- eajustaria. Tornaron sus apuntes y y, al mismo tiempo, señorial, de casa el domingo, a las ocho de la tarde, con mesa abundante y abierta para ios cinco horas antes de la muerte, f i r amigos, pero cerrada para todo lo que maban los dos esos aipuntes como repudiera suponer presunción, jaleo y cuerdo de unos días de iprofunida vida vanaigloria. insisto en esto porque una religiosa común. de lias maneras más importantes, más dignas y yo diría más urgente de enLA MUERTE BELLA focar las vocaciones artísticas én España como vocaciones maravillosas y Muchas veces hablé con Arámbarri normales a la vez, sería esta de acerde la muerte personal e incluso le carlas desgajándolas de todos esos mandé en una ocasión un par de citas mitos traidores donde está el mucho de Rilke que oyó en una predicación dinero ganado rápidamente, la vida en fnía: hablábamos de que la m uerte público, la muerte de ia intimidad y más bella, personal, para un artista de otras muchas cosas que intentan sería siempre entre Ja misma música. forjar una como moral aparte donde Así ha sido en el caso de Arámbarri: todo está permitido y aiun aplaudido. en la noche serena del Retiro, junto a La lección de la vida de Arámbarri las gentes que desde lejos le querían es m u y importante para el mundo promucho, caía, al parecer, sin demasiado fesional de nuestros músicos y era dolor. Como él mismo creía que era bien conmovedor oírles, escucjiarles angina de pecho, oreo con toda mi relatando anécdotas, detalles cariñoailma que I mismo slolor quedó al sos siempre a la E oíi da religiosidad lado, aparte, para dar paso a un honde la existencia. do recogimiento y morir así. De esta manera no acercábamos a su cadáver para recibir una extraordinaria EL gACRIFICIO sensación de paz: i b a detrás de) cadáver atravesando la Castilla que él SI el articulo quedará aquí, sería, cantó muy bellamente con el famoso a fuer de fácil, insincero. Si hace unos goema de Machado. Había expresado años s le hubiera preguntado a Je u deseo de ser enterrado en Bilbao í ús Arámbarri entre qué músicas quey a u cementerio llegamos con la ría morir, obras como la Novena sin ardékya vencida una tard clara, l u fonía o la Pasión según San Mateo minosa, suave, rara, extraña para B i l bao, maravillosa como descanso.