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glaterra. Lo podónos hi jer con cuartos de ¡hora Ide fetraso. Pi- egunMarjorte; sus padres e éxi dis- por habl: ar adgo: ¿iNlo se mareará tu amiga? puestos. -idliaro que no. Marjorie no se- ¿Cómo es Marjorie? Los lOjics de nuestea oAa, se llenan msirea, ni está nunca enferma, ni se cansa, es perfeiota. de adímdración: Maldecimos en silencio el momen- ¡Mami, no te haces idea. Se prapara ipara toaHarina tíLásioa, reci- to en qiue se nos ocurrió ínvitailla, ta tiradas de Shateesipeare de me- paro ya no (tiene remedio. El avión moria, habla alemán, guisa de mara- entra en pista sin novedad; ya esvilla y en CTianto te descuidas tiene tán los viajeros tejando por la esangustia cómica c nno los mayores. calenilla. Un par die maitrlmonios A mí es una niña KÍOS me tóene loca. mayores, de esos que emipilean sus Con un susipiro de re Signaioión y cc iosas rentas en ver mundo, les la ayulda de la miiss de unos ami- recién casados de siempre... Baja gos escribimos a la madre de Mar- una niña con g; afas y aire trascenjorie ipara que envíe a to niña tíl 15 dental; Adelita se suelta de nuestra de julio. Ccoitesta a vuelta de co- mano y corre a abrazaiüa: rre que encantaidísima, cosa que no- ¡Marjorie, g: uapa, qué gusto nos extraña nada teniendo en cuen- verte! ta las oacidlaridiades de su hija que La inglesa tiene más o menos la nos ha contado la nuestra. La vís- eda! d Ide Adella, treioe años, y es hopera de la íetóha recilbtoios un tele- rrorosa; menos mal. Con la nariz grama de Lonídres anunciando la aptostaída, ojies esibretíhos, pelo de llegada de Marjorle (a tes tres de la color indefiniiido y aire eflcdente. lletarde por el aeropuerto de Barajas. va una maleta en la mano, zapaPedimos presitado el co aie a nuestro tos gordos y Wene aspecto de necemarido y nos disponemos a ir a sitar ui entemente im toaño. Como buscarla, pero antes tenemos una es tan listísima, hialbla bastante oonvei sación privada con nuestm bien el español, s o con haber oído cMsa, pox ue no esitamos dispuesitas un poco Radio Madrid a la vuelta a que empiece ya a comsJlejearse por d l Ciclegio. Qué no haremos por cuJpa de las malditas extranjeras; nuestros hijos, la damos un beso, tiemipo tendrá cuando sea mayor: y luego de pasar la Aduana vol- Mira, Adelita, no te preocupes vemos a tomar A ctamino de casa. cuando todo ea miuido empiece a En cuanto ponemos el contacto emdecir xjue Marjorie es ima maravi- pieza a crJtüoar: -Qué automóvil más viejo; mi lla; lo ius pasa es que aq ul somos tisdavía muy paletos y en cuanto papá tiene siampre el último molls ga una exitranjera todo es abrir dalo, cambiamos tsdos los años. ¿Por qué no mste la super diretóta, señola tooica. -iPeiH mamá, sí Marjoiie es de ra? Tiene lusted miedo de que esveildad una maravilla; se pasa la vi- talle el motor? Mi mamá coniduce da hablando de lun tal Breuld, dice divinamente, y siempre dice que hay que es aiStísimo. Si la vieras nadar, que icáambiar todo el tiemipo de ve tiene un estilo... Hasíta se preocuKa locidad... de poüticia y ha (ganado vaa copa Admita, que se está comiendo plácidamente ilos chocolates destinadlos jugrando al tennis. -Buieno, pero qUe a ti no te en- a su invitada, interrumpe sonriendo tre comipdejo de inferioridad por la ccnversación: -Aqui no cambiamos, de colche ellia, chata. CSuaníd o has nacido en Inglaterra, ique es un sitio donde nunca, y mamá, como puedes ver, nunca hay sal, te aburres tanto que no tiene una gran soltura conduacabas aipirendiendo a haioenlo todo cienido. Papá siempre dice que las divinamente, así que no tiene mé- mujeres como ella son un peligro público en barretera. Aquí, sabes, las rito. Adela nos mira como si la estuvié- señoras no saben hacer práctlteamente naida, y tan ricamente que mos hablando en ohino. ¡Qué cesas más raras dices, ma- las va, ya verás. Pero todavía no me maita! ¿Complejo de qué? Tú espe- has idfesho 10 guapísima que es md madre, y lo joven, y lo bien que se ra a ver cómo es Marjorie. A las dos de la tarde enfilamos viste, parece una princesa. Si la viela autapiáta del aeropuerto con la ra la tuya, que sabe tanto, apuesto niña en el asiento de al lado, lle- a que se moría de envidia. Cuando llegué a casa todavía nó vando stíDre la fa 3 da una gran cajia de bombones para su amiguita. Ade- estaba seguite de si Adeüa se merela va heicíha una monada oon la cía una bofetada o un abrazo. La convivencia oon la inglesa en Xa lda ipliftada blaníca, los mocasines de lona y su precioífa cola de caba- Torrelodones confirma nuestras peolla atada on un lazo rojo. I as ni- res SD eohas. Es una verdadera pesñas españolas serán brutas, pero a te de niña: refltoleí sabihonda, monas, cuidadas y femeninas no las habladora, segura de si misma. Disgana nadie; algo tenían que tener cute con los chicos sobre política, enitíende de motores, ha leído a Oslas pobres. El avión de Londres trae: trps borne, asegura a las criadas que