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á iív r: ií ik. 1. i íX -i í af í T P, vai írw H En del Pinar (Guadaiajara) se alza esta curiosa casa, labrada en la propia piedra. Paciencia fué el instrumento más necesario de Lino Bueno, su constructor. Y en la roca dejó parj. la posteridad su nido de esfuerzo. a Hie! l ¡i inmeníia roca podría ser el sitio jdeiil para albergar su casa. Aquellas paredes de piedra, segim él, se convertirían en un buen refugio para Ja invernada y para Jos i- aloreí 5 agosteños. Cuando Lino Bueno le romunicó el proyecto a su mujer, Jos dos estuvieron de ai iiíti- do: fabric- arian dentro de la rora viva unas tiabitacioneí. Era el año 1907. Lino, en sus borae libres de trabajo, comenzó la faena. Con un martillo, a golpe duro, horadaba la roca. Su esposa estaba allí, ayudándole en las tareas de descombro. Año tras año, la casa iba teniendo forma. Las entrañas de la roeá cedían, ante el entu. siasmo del joven matrimonio. Por fin, Lino Bueno y su mujer pudieron habilitar una gran cavidad y convertirla en dormitorio- cocina, Y a este sitio se trasladaron a vivir. El trabajo de Lino prosiguió, ganando espacio a la piedra. Hizo habitaciones en la parte alta; instaló escaleras; practicó una inmensa cavidad destinada a la cuadra: la casa iba teniendo forma. Y entré las paredes de roca