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LA CASA DE PIEDRA DE ALCOLEA DEL PINAR 55 Lino Bueno hizo de un peñón rocoso un hogar Su Majestad Don Alfonso XIII visitó personalmente a esta modesta familia Por Carmen DEBEN AIAUVO de Molina de AraH igón, ya por tierras alca L i rreñas, surge Alcolea del Pinar. Allí la tierra es caliente, rojiza; los ár boles se espacian: las casas, encaladas, se agrupan o forman retahila a lo largo del asfalto. Alcolea del Pinar resulta nn momcipio anenudo. Crecen las viviendas a lo largo de la carretera general. En las ventanas bay tiestos; colgando de los dinteles, cortinones de dril y letreros de bares y tabernas. Sin emliaTgo, lo que la Alcaldía y los Vecinas de Alcolea enseñan con orgullo al turista resalta algo original y con historia: la casa de piedra Viene a ser como un inmenso cubo granítico. Como una mole puntiaguda, empinada. Y, sin embargo, dentro de esta masa pétrea se encierra la más curiosa vivienda de toda la región. A este bloque de piedra un hombre sencillo, un peón, le fué arañando las entrañas. Lo fué socavando a golpe de martillo durante años. Y consiguió convertirlo en sn hogar, sencillo y bello. Hoy la mole rocosa tiene puerta y balconada con barandal; tiene maceta: con flores y contraventanas de madera. Pero lo que verdaderamente impresiona es 1 a historia de su constructor, y la anécdota de la visita regia que ha dignificado sus muros. LA HISTORIA DE LINO BUENO Lino Bueno poseía fama entre sus vecinos de hombre honrado. Era de Ó R A P t C O D E mediana estatura, ancho de espaldas y cara sonrosada. Lino trabajaba de peón. Tenía un corlo salario y una mujer hacendosa. Pero para completar su felicidad nuestro buen hombre deseaba un hogar. Unos muros donde poder organizar su familia; donde pudieran nacer sus hijos. Cada mañana, cuando Caminaba hacia el trabajo Lino pasaba por delante de esta masa granítica en forma de cono. Y comenzó a acariciar la idea de- que fPORTAJE ALCOBA