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HUMOR -1 h I- F V 1 T 7- IL I -r. l. T T rr T CRÍMENES El escritor mejicano Afíi Aub empleó tina órvtuia de carácter psico- -u rcánico para vios- trar de un solo poípc, la elloiogia ác algunos pequeños crimenss muy graciosos. Yo me permito hou. rnedlante íaf fórmula, expresar ciertas experiencias que viuv bien pudieron convertir a algunos buenos amigos, y a mi mismo, en oraciosos criminales. Me resta advertir que toda persona verdaderamente leería debe abstenerse rff leer estas narraciones. RAZONABLES Í. M CUKNTO, por Curios Luis ALVAREZ rYfri V- rrt L A culpa fuñ del camarero, Las sambas las había pedido yp y el café aquel señor. í. Por qué e confundlfi camarero? Entonces al señor del café k apelerieiíín la ífliTibas ¡Pero eran miasl jLas (tambáis t JHíi mla- ¡Ci óame n le digo qui ful yo el Jt. t S T i i C i f i K- j OIL que habla pedido las gumbas. Y encima, aquel majadero- -perdón- -se reía. ¡Yo estaba haciendo el ridiculo con el café delantel Es natural. Se me nub! ú U vista, Y el otro, riéndose. COKÍ mi bajítíin dlspue slo a todo. Me habían robado. Porque las líambas las había pedido yo. créame. El. entonces, se levanta con unn navaja en la mano. Desde luego hubiera sido peliproso HiTcatle un bastonazo. Y aquella vlejd, Junto a mí. en la mesa de al lado, eomo s; tal cosa Con ella no iba nada, esa ea la verdad. Pero ¿por QU ¿no hizo aldo? r. pcii quí no se levanlíi. aí UHlada? Ya estaba con el bastón en alto. El í; eftor del cafó empuñaba s i navaja. jV la cabeza de la anciana alli t? n cereal Palabra, señor Juez: nunca llccu ¿a. pensar que el rostro de la vieja iba a quedar tan desflemado. iPero las Ranillas eran mías, mías. t, O R E 2 r i cas