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TOROS AUTONOMÍA SIN INTERFERENCIAS PARA LOS JURADOS DE LAS CORRIDAS CONCURSO Por Gregorio CORROCHANO El toro en los carrales de la p aza. Antes de llegar hasta aquí anduvo suelto por eí c mpo; de aquí pasará, por los chiqueros, al ruedo, donde nuestro colaborador sostiene que el ganadero no es ya dueño del toro, porque el único dueño del toro que está en el ruedo, es el púbHco. E N e s t a labranza castellana donde busco un poco de sosiego, se está én plena jornada de verano. Todo vive akedédor d e l a era. De una era ay! sin canto de trillador, ni relincho de ínula, ni parvas circulares de mies, ni bieldos que encomienden al viento la limpia del grano. Una era con ruido urbano de áiotores, fábrica más que era, con chimeneas por donde en vez de hunro sale paja. Todo muy necesario, creado por ese vocablo angustioso de la productividad, que se ha puesto de moda con el trabalenguas de la mercantilización. Pobre campo, que tiene que cambiar el paso sosegado y seguro del buey por el trepidante y precipitado de los motores de explosión. Y ¡ay! del campo que no cambie el paso. Alguien ha traído un periódico, que los periódicos que llegaban ante al campo envolviendo mercancías, llegan ahora al día. Leemos. Periodista al fin y al cabo, y por consecuencia hasta el fin, si no leyéramos el periódico habríamoa llegado al fin. El periódico registra que en Jerez se perfilan las bases para la corrida- concurso de La Vendimia. Consideramos esta corrida como la más interesante xperiéucia que se hace en España, en busca de la bravura del toro y de su conservación. Testigos presenciales, pocas veces vimos tanto interés por la lidia del toro, seguido por el público con incansable atención. Quisiéramos por esto que los jerezanos, de tan feliz ocurrencia, modelaran el concurso sin que pueda tener lugar lo imperfecto. He leído míe la vida del toro que por su bravura debe conservarse, debe pedirla el ganadero. Aunque la referencia es incompleta y pueda rectificarse esta modalidad del concurso, quiero recogerla antes de que sea tarde, por si los organizadores quisieran meditar conmigo. No es nuevo lo que voy a decir, lo he dicho ya con ocasión de otras corridas de La Vendimia, de las que fui jurado, y de la corrida- concurso de Madrid. Ruego que el lector, y los jerezanos, me disculpen de machaconería, que si no es lucido en un escritor, puede ser eficaz. Insisto una vez más, y cuantas veces sean necesarias insistiré, que el ganadero que lidia toros en las corridas- concurso, no debe intervenir para nada en