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desde qua el 15 de julio proclamó la independencia de dicCha provincia, rodeado de tropas y diputados. Tshombe tiene cuarenta y dos años, diez hijos y sangre real. Por parte de esta sangre real, es heredero de la poderosa tribu Lunda. Y por parte de padre, de una cadena ds tiendas, hoteles y grandes plantaciones. Es, por tanto, un hombre muy rico, y ya se sabe, los hombres muy ricos prefieren las posiciones conservadoras a los extremismos vehementes. De ahí su. diferencia con Lumumba, ¡guien es capaz de pedir ayuda 3, Moscú, de solicitar asistencia técnica checoslovaca o de recibir un barco polaco con armas, a los diecisiete días de independencia. Para él esto es comunismo claro. Y según esa línea comunista, los disturbios del Congo vienen más que a la medida para crear un clima de confusión, sólo favorable a la instalación de la influencia soviética en el África Central, Por tanto, piensa Tshombe, esos disturbios han sido prefabricados. Y con Tshombe lo piensa ya mucha gente, pese a las declaraciones neutralistas, al viejo estilo de Nehru, que hacen Limiumba y Kasabuvu. iN o se avienen estas declaraciones con los hechos. 3 3 una reciente conferencia de Pre a, Lumumba ame 5 n nazó con pedir ayuda a la Unión Soviética y. al Bloque Afroasiático, contra la agresión belga, violadora de la soberanía congolesa. Allí estaba el doctor Bunohe, cuyo silencio era dramático. Porque ello suponía una intimidación al Consejo de Seguridad, que está enviando los famosos cascos azules para restaurar el orden congolés. Si llegan tropas extranjeras al margen de la O. N. XJ. es evidente que una nueva fuerza y una nueva influencia se iiabrán instalado en el conflicto Y esto es lo q. ué Tshombe y muchos observadores temen. Ahora bien, la diferencia entí- e estos observadores y Moisés Tshombe está en que los primeros consideran la- cuestión como occidentales, y el segundo, como negro de Katanga. Para los primaros, el error belga ha consistido en ejercer una colonización brillante, pero excesivamente comercial y dura, que al abrir de pronto la mano, ha dado lugar a una explosión de fuerzas conducentes al actual desastre. P a r í Tshombe, el error estriba en habar concebido al Gongo como unidad administrativa frente a su teoría. Su teoría consiste en que siendo el Congo inmenso y diverso, sólo la autonomía federativa hubiera podido tener lógica. Una Federación can grandes autonomías que permitie. íe a las provincias incluso concertar tratados separadamente con Bélgica. No se ha hecho así. En el Congo ha surgido el caos. En Katanga reina el orden. Y ante ello Tshomtoé ha proclamado la independencia y la mantiene cada día. Ya hemos dicho que Tshombe considera a Lumumba como oin comunista. ¿Será necesario añadir que Lumumba considera a Tshombe como un quisling de los belgas, como un colaboracionista más atentó a las altas finanzas que a la soberanía y la unidad del nuevo Congo? Tshombe, el rico, el prooccidental, el europeizante ocn sangre de reyes negros en la palma de la mano, se empezó a dedicar a la política en 1951. En 1956 llegaba a jefe del partido Conakat. Hoy es primer ministro de dicha provincia, cosa que entre negros supone ser casi un rey. Ahora bien, si el estado de Katanga llega a ser uha realidad, mandar en él no va a ser ninguna brortla. Y no sólo por la muy posible adopción de las provincias de Kasai y Kivu en régimen federalista. Es Sjue la riqueza de Katanga es sencillamente fabulosa. Pero fabulosa en uranio, en cobalto, en cobre, en estaño, en diamantes industriales y en todo lo que a hiinas se refiera. En cobre, uranio y diamantes llega al 60 por 100 de la producción mundial. No hay que olvidar que las bombas americanas se fabrican con material congolés. Parece lógico que si el mundo occidental pierde su influencia en el Congo quiera conservarla en Katanga, que tan propicia se muestra a ello. ¿Por qué, entonr ees, el mundo occidental se resiste, ai reconocimiento de Katar a frente a un mundo tildado de comunistoide? A estas alturfts ya no cabe pensar en la conveniencia o la no conveniencia de la unidad administrativa del Congo. Pero cabe pensar en la acusación de oclonialismo que caería sobre las compañías mineras allí interesadas, Y todo el trabajo de las Naciones Unidas, enviando asistehcias desde los países africanos libres, se vendría abajo. También se vendrían abajo cosas más importantes: la paz y el relativd equilibrio africano. El reconocimiento de nna Katanga independiente- privando al Congo de sus pingüfes ingreses podría dar lugar a que éste pidiese la ayuda rusa contra la agresión colonial e imperialista. Otro buen momento para ello puede ser el de la llegada a Katanga de las fuerzas de la O. N. ü. si Tshombe insiste en no dejarles paso. ¿Pedirá entonces Lumumba la ayuda comunista para mantener la Integridad del país si dichas tropas ceden en no entrar? Es probable. ¿Se verán estas tropas precisadas a enfrentarse con el pueblo congolés amotinado si no entran o con el pueblo katangués si entran? Es posible, ¿Será esa la razón de que en dichas fuerzas no hay soldados de Guinea habiéndolos en cambio sue-