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LA BANDERA D NID J L ser admitido Hawai en la Unión norteamericana como estado de la misma, el Presidente de los Estados Unidos decretó el 21 de agosto de 1959 que se añadiera la quincuagésima estrella a la bandera nacionaL Esa nueva bandera viene a sustituir a la Cambridge (Massachusetts) en 1776, enarboló una bandera que seguía mostrando dependencia de la Gran Bretaña. En el campo de aquella bandera figuraban las cruces de San Jorge (Inglaterra) y de San Andrés (Escocia) La primera bandera nacional a base de barras y estrellas fué creada por el Congreso Continental, nombre dado al organismo provisional que dirigía las colonias alzadas contra la metrópoli. La fecha de la creación fué el 14 de junio de 1777. Todos los años se conmemora en la nación norteamericana ese día con el nombre de Fiesta de la Bandera Eli aquella bandera, las trece estrellas, que representaban los trece estados sublevados, estaban dispuestas de diferentes maneras. La disposición más popular (eon las estrellas en un círculo, de forma que ningún estado pudiera reclamar superioridad sobre otro) se conoce por el nombre de bandera de Betsy Ross, en honor de lá costurera que se cree cosió la primera, Al aumentar el territorio de la Unión, se añadieron a ésta dos nuevos estados, que se incorporaron a la bandera. Esta STADOS tuvo, pues, 15 estrellas y 15 franjas. Fué esa bandera la que ondeó bajo el bombardeo de las tropas británicas en el Fuerte McHenry (Maryland) del 13 al 14 de septiembre de 1814, e inspiró o Francis Scott Key la letra del himno nacional de los Estados Unidos. Posteriormente, al ingresar nuevos estados era lá Unión, el Congreso estimó que el aumentó de barras desfiguraría el diseño básico y volvió a adoptar las 13 barras rojas y blancas primitivas. A partir de 1818, cada nuevo estado ha añadido una nueva estrella a la bandera. Hasta que se promulgó el decreto presidencial del 24 de junio de 1912 no había reglas fijas acerca de la disposición, de las estrellas ni de las proporciones de la bandera. Tal es el motivo de que las banderas anteriores a esa fecha tengan a veces ordenación poco corriente de las estrellas y extrañas proporciones, ya que todo se dejaba a discreción del fabricante. No obstante, en general se usaban filas rectas de estrellas y proporciones parecidas a la adoptada más tarde oficialmente. de 4: 9 estrellas, cuyo uso se dispuso con motivo de la admisión de Alasita como estado de la Unión. Con arreglo a las leyes norteamericanas, la nueva bandera de 50 estrellas es la oficial de los Estados Unidos a partir del 4 de julio de 1960, aniversario de la independencia de la Unión. No obstante, no será incorrecto usar las banderas de 48 o de 49 estrellas después de esa fecha mientras las existentes se encuentren en buen estado. Durante la guerra de Independencia, las colonias, que todavía no estaban unidas, usaron varias banderas. En la incipiente Marina dé guerra norteamericana fué popular lina en que aparecía un pino verde con el lema: Llamamiento al cielo La advertencia de la serpiente de cascabel, No me piséis fué usada por los colónos alzados en armas a lo largo de la ribera atlántica. Los defensores de Charleston Carolina del Sur) enarbolaron en 1776 una gran bandera azul con una media, luna blanca. En la batalla de Bunker Hill, los norteamericanos usaron una bandera azul con un campo blanco en que aparecían una cruz roja y un pino verde. La colonia: marítima de Rhode Island tenía una bandera con un ancla azul bajo la palabra Esperanza De un parecido sorprendente con la actual era la bandera con barras y estrellas que llevaron los colonos de Vermont en la batalla de Bennigton, reñida el 16 de agosto de 1777. Cuando George Washington tomó el m ndo del ejército de los colonos en NUEVA TE ORIA CIENTÍFICA; BEL CUERPO HUMANO Por Emilio NOVOA S IN penetrar en profundidades médicas v ümitárídonos a conceptos generates de vulgarización eiep tífica vamos a exponer la. nueva orientación por la cual se sositiene por m u chos especiailistas que el c u e r p o humano, o sea nosotros mi tnos, engefldramos buen número de las e n fermedades propias. Hay que aludir, primero, a ese n ú- mero cada vez más c r e c i e n t e de hombres que se sienten aquejados de ciertos estados generales de enfermedad; sienten dolores en todas las partes de su cuerpo, en los músculos, en las articuJaciomes, y hasta llegan a apreciar signos externos revéláaorés de la dolencia. Sin embargo, con gran desesperación de los pacientes, e lo cierto que