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ECONbiVViÁ Y F Í N Á N I A I Pues bien, con el Fondo de Crédito para la difusión mobiliaria se conseguirá canalizar nuevamente hacia la éorriente circulatoria ios medios que antes se le habían detraído mediante los impuestos, cumpliéndose así el primer principio teórico de la política social: la compatibilidad de los fines. El principio de adecuación de los medios también queda a salvo, aunque la adscripción directa de determinados impuestos a la consecución de estos fines parezca estar en posición con los fundamentos clásicos de la teoría de l a Hacienda. Buena prueba de ello es que h a sido tenido en cuenta al redactar el proyecto, en cuyo preámbulo se establece que la política fiscal no debe limitarse a establecer las bases legales y los medios ejecutivos de una justa distribución de la reata, sino que debe también fijar las condiciones de tal redistribución para atender en todo momento las fundamentales necesidades del b i e n común Por último, el principio de la sencillez o economía de los medios empleados, alcanza su más alto valor, puesto que si la técnica de la distribución distingue dos etapas (confiscación mediante el impuesto de una parte de las rentas percibidas, y redistribución de acuerdo con las directrices marcadas) y su eficacia se mide por el grado de igualdad entre las sumas recaudadas y las repartidas, en el caso que nos ocupa se alcanzarán los óptinsos resultados posibles, pues para la administración y distribución de los fondos obtenidos se crean ssndos Patronatos Nacionales, ninguno de los cuales podrá detraer cantidad alguna para gastos de personal y material, ni poseer bienes muebles o inmuebles, y cuyos cargos serán gratuitos. N el discurso que el ministro de CO tnfircio, ssñor Ullastres, pronunció en el acto inaugural de la Feria Internacional d wiT ftvp i de Barcelona, aludió al problema d e las integraciones- econóinicas a ¿carácter internacional o regional, subrayando oon especial interés la importancia que para nuestro país tienen las iritegraciones americanas. A este respecto, ofrecemos a nuestros lectores un resumen de la conferencia que bajo el título que encabeza estas l í n e a s pronunció en Rotterdam el embajador del Perú en La Haya, señor Saoane Corrales. Al valor literario de dicha conferencia (del que lamentablemente tenemos que prescindir, dada la sintetitación que por razones de espacio nos vemos obligados a realizar) debe sumarse su. riqueza documental y la im. portancia del tema tratado, por lo que a pesar del tiempo transcurrido desde que fué pronunciada (octubre de 1959) resulta, hoy ipor hoy, de la máxima actualidad. En la primera parte, el conferenciante, junto a una m a g i s t r a l descripción de l a s carí t ifn s latinorraciales de los pueblos iberoamericanos, señala los a íotos o r o gráñeo, histórico, político, geográfico, etc. que determinan la achual estructura económica del Continente Sudamericano, para dar pasó, desp u é s de referirse a los distintos movimientos integracionistas manifestados a lo largo de los años, al análisis del actual pensamiento iberoamericano en relación con estas cuestiones, resumiéndolo del siguiente modo: -Para escapar a la Suotuación de precios que castiga a las materias primas, hay que procurar estabilizarlos, y esto implica unir a los vendedores. -Para huir del desnivel que separa cada vez máis ios precios de los proiciuctos m. anuíaeturados y los de las materias primas, debemos indus- trializarlos en la medida de lo posible. -Para corregir la vulnerabilidad de los gigantes de una sola pierna hay que evitar el monocultivo, desarrollando la industrialización. -Para conseiguir una industrialización efectiva, hay que pensar en el gran merca do y no en los veinte compartimentos que a h o r a la frustran. Para atraer los capitales de inversión que América Latina necesita para su desarrollo, hay que dar a éstos las ancihas dimensiones del gran mercado De todas estas referencias se desprende que, quizás, la causa más profunda que mueve el proceso integrador es el deseo de emanciparse de la vulnerable condición de países solamente productores de materias primas. Este papel de trabaj adores primarios, de meros extractores de la riqueza dé la tierra, para ponerla en manos ds quienes la consumen o la transforman, acarrea muchos perjuicios. Uno de ellos es el creciente desnivel entre los precios de las m a terias primas y los de los productos manufacturados. Es una Inaeha sin cuartel y sin esperanza, porque es la pugna entre la progresión aritmética y la progresión, geométrica, Los países productores de materias primas cada vez pagan más dólares, es decir, más horas dé trabajo, por los productos manufaoburados que importan. En e s c a l a mundial, los países sutadesarrolados tuvieron en 1957 y 1958 un déficit anual de. su Balanza Comercial del orden de 4,5 millones de dólares, con excepción de los prod u c t o s petrolíferos. En sólo dos años, los. países más ricos ácimiularon 9.000 millones de dólares. La Cepal calcula que el desnivel de precios entre las materias primas y los productos manufacturados fué ¡de 12 por 100 entre 1955 y 1958 en perjuicio de aquéllas. Kl valor anual de la producción de un otorero camipesinp sólo es un tercio del valor análogo de un obrero industrial. Pero lo paradójico es que la riqueza, la tecnología y la ciencia ensanchan ese abismo entre países ricos y pobres. Ciando ocurre una crisis cíclica, los países industrializ. ifiot; tienen defensa, porque tienen reservas de divisas. Los países de América Latina d e p e n d e n vitalmente de sus exportaciones y si éstas decaen conjuntamente en cantidad y valor, los efectos son catastróficos. La exportación de casi t o d o s nuestros países, excepto México y Perú, se compone, principalments, de pocos productos, a veces de uno. Los productos agropecuarios componen el 60 Dor 100 de las exiportaciones argentinas y el 86 por 100 de las uruguayas. El café es el 61 por 100 de las exportaciones de Brasil, y el 75 por 100 de Colombia. El estaño, el 63 por 100 de Bolivia, y el cobre el 67 por 100 de Chile. Podría agre gar el caso del petróleo de Venezuela, el. aziúcar de Cuba y las bananas de Ecuador y Centroamerica. Algunos de nuestros países son gigantes, pero gigantes de una sola pierna y fácilmente ta mbalean. ¿Cómo ha de extrañar que quieran emanciparse de esta condición, y apoyarse también en la industria, con los tíos pies sotore la tierra? Si h a existido algún factor que haya precipitado el alumbramiento de estos deseos integracionistas, ha sido la creación del Mercado Común Europeo. No ha sido un movimiento reflejo de ecpia automática, impulsado por los muchos descendientes de europeos que en roeroamérica ocupan posiciones directivas. Es, más bien, un m. ovimiento defensivo. El teanor hace milagros, y como en el mundo hay dos gigantes (gigantes con dos piernas, por cierto) los países pequeños se tmen para