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NOTICIARIO Las exportaciones de cinc metálico, que se iniciaron el otoño pasado para sustituir la falta de ventas en el mercado interior, pueden llegar a convertirse en una de las exportaciones típicas dé metales espafíoles. Las inversiones totales de la industria eléctrica española en 1958 se estiman en 71.625 millones de pesetas, en cuyo total parr ticipan por sumas muy semejantes (del 41 al 42 por 100) las obteijidas mediante emisión de obligaciones 11 otros créditos a largo plazo y las correspondientes a la emisión de acciones. La autofinanciación representa, aproximadamente, el 17 por 100 de las inversiones t o t a l e s proporción muy reducida si se compara con la media que se aplica a la industria eléctrica de la mayoría de los países europeos. El. número de trabajadores integrados e n l a s empresas de Transportes y Comunicaciones as cíende en España a la cifra de 600.000. Dé ellos, 170.000 corresponden al sector ferroviario (incluidos los ciento veintisiete mil de l a R E. N. F. E. 330.000 a los autobuses urbanos, camiones, etcétera; 42.000 al sector marítimo; 3.600 al aéreo y 23.700 a las comunicaciones, entre los que figuran 21.476 que pertenecen a la Telefónica. Según estadísticas publicadas por el Board of Trade, los intercambios comerciales entre España e Inglaterra durante el primer cuatrimestre del año actual arrojan las siguientes, cifras: importaciones españolas, un millón de libras esterlinas, frente a 0,91 millones en 1959; exportaciones al Reino Unido, 2,6 millones en el año actual, contra 2,04 en los ciiatro primeros meses del año anterior. ECONOMÍA Y FINANZAS POLITÍCA SOCIAL l, proyecto de Ley de Bases sometido a las Cortes por el ministró de Hacienda p a r a la creación de cuatro fondos nacionales marca un nuevo e importante jalón en la orientación social dada al movimiento económico, iniciado por el actual Gobierno, que culminó hace un año con el Plan dé Estabilización. El proceso legisilativo iniciado con el Decreto Ley de Ordenación Económica está todo él impregnado de un profundo sentido social, y asi lo han señalado nuestras primeras autoridades en sus diversas actuaciones públicas, aunque haya pasado inadvertido para una gran parte de los españoles, porque la preiíonderancia del contenido económico enmascaraba, o dejaba en segundo término, los efectos sociales. Un movimiento estabilizador de la economía, cuyo fin inmediato estri, ba en la contención de un proceso infiacionista, eliminando las situaciones especulativas y procurando la máxima igualdad entre rentas monetarias y rentas reales, ya tiene en sí mismo un marcado carácter social. Pero serían menguados los resultados y no se podrían considerar nunca como efecto de una auténtica política social, si tan corto hubiera quedado el objetivo a conseguir. Ocurre con frecuencia que no se alcanza a ver el completo ámbito de la política social, por confundir a ésta, en su totalidad con lo que no es más que una parte dé ella: la protección del trabajador, como si fuese éste el único miembro de la sociedad necesitado de protección. La política social debe procurar la protección del económicamente débil, fijándose más en el individuo como miembro de una comunidad que en el lugar que ocupa en el procesó económico. Porque tan económicamente débil como el trabajador pueden ser los demás perceptores de rentas, ya sean éstas activas (enípresarios o, capitalistas) o pasivas (jubilados) Y más débiles aún se- E rán ¡quienes no tienen asignada renta alguna por la sociedad. Según esto, el fin u objetivo de la política social deberá descansar en la consecución del máximo bienestar de toda lá población, y el medio, que tiene para conseguirlo es procurar la mejor distribución de la renta nacional. Hasta ahora, el contenido social del Plan de Estabilización había limitado su incidencia a las distintas clases perceptoras de renta, eliminando el desequilibrio que todo procesó infiacionista produce entre las rentas nominales y las rentas, reales; con la creación de los fondos a que nos hemos referido en principio, la política social cobrará nuevo y auténtico valor. Los fines señalados por la Ley de Bases consisten en la creación de los cuatro fondos nacionales siguientes: dotación de medios que faciliten el acceso a la enseñanza media superior y profesional o técnica a los que carecen de ellos; dotación para atenciones de Beneficencia, en su doble aspecto público y privado; creación- de un fondo que haga frente a las consecuencias sociales que se producen con motivo del desempleo ocasionado por la racionalización o modernización de las empresas, y la difusión dé la propiedad mobiliaria, de modo que se constituya un auténtico capitalismo social. Todos ellos encajan eh el marco de la política social y cniaplen los principios tradicionales a que debe estar sujeta, pero el iseñalado en último lugar, además, viene a actuar como corrector de los efectos secundarios que los otros tres podrían producir en al política económica general En los actuales momentos en que tanto interesa fomentar el ahorro, la creación de nuevos impuestos con que sufragar los efectos de una más justa redistribución de las rentas personales, podría dar lugar a un resultado contrario sobre aquél, es decir, al mejorar las rentas de los económicamente débiles se podría llegar a uñ aumento del consumo.